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Celaya, vivir en zozobra permanente
A pesar de los retenes militares, de los drones y helicópteros, de la presencia de la Guardia Nacional, toda esa inversión y esfuerzo, la tranquilidad simplemente no llega a la ciudad porque han sido varios años de heridas que no han sanado, de miedo e incertidumbre
Fecha de publicación:
12 de julio de 2021, 06:45
Por Jorge Orlando Moctezuma Hernández*
"¿Está bien fea la cosa por allá, verdad?"
Es la pregunta que siempre me hacen cuando saben que soy de Celaya, así que para dar una respuesta clara, concreta y sobre todo basada en el conocimiento, a partir de enero del año pasado me di a la tarea de darle seguimiento a los hechos de violencia de la ciudad. Me hice la disciplina de cada día revisar los perfiles de canales de noticias y contrastar la información.
Una vez hecho eso anotaba y agrupaba diariamente los homicidios, heridos, los cadáveres abandonados en algún lugar. Con esta información a finales de mes señalaba en un mapa la ubicación de cada hecho para después compartirlo en redes sociales. Mi idea es que esa información debería estar al alcance de la ciudadanía con la intención de tomar medidas de precaución.

Aún así es difícil precisar los números, es evidente que las cifras “oficiales” están maquilladas y siempre pretenden ser alentadoras, en la “mañanera” nos dan cifras que nos indican una reducción, los informes provenientes del Estado nos dicen que “ahí vamos”, ambos sin duda son ejercicios de comunicación que pretenden sembrar en la población una idea de progreso.
Y a pesar de que el ejercicio de análisis que he venido haciendo por más de un año se basa en los números, al momento de llevar esos números a un plano gráfico y localizarlos en un mapa, empiezan a surgir mis dudas respecto a ese “avance”.

Todo habitante de Celaya tiene un amigo, familiar o conocido que ha vivido la experiencia de algún delito de alto impacto, desde ser testigo presencial, ser víctima de robo a vehículo, extorsión o lo más frecuente, escuchar balazos. Es muy común que las redes sociales a cualquier hora del día se inunden de publicaciones como “Balazos en X colonia, tengan cuidado”, “Se están dando con todo en la calle tal… eviten la zona”, “Acaban de rafaguear tal negocio, huyeron en tal dirección”.
En todas partes (o casi todas) a todas horas, y lo más preocupante de todo, pareciera que de manera sistemática y con la intención de justamente generar una percepción de inseguridad, de un “estado fallido” y de un “gobierno rebasado”. Eso es lo que se siente cada madrugada cuando te despiertan los balazos, los carros acelerando por las avenidas, cuando vas a la tienda y descubres que cerró por que les “pidieron cuota”, cuando te cuestionas si de verdad vas a salir en la noche, o peor: cuándo vas a medio camino y junto a ti pasa una camioneta o una moto con personas armadas y decides regresarte.
¿Dónde acaba la vida y empieza la supervivencia? Es una pregunta que me he hecho al recordar como hay gente que ha visto morir en sus brazos a un familiar o a un desconocido, al hacer conciencia de que puedes ir en el transporte público y aún así ser presa de una bala perdida, al darte cuenta que hay veces que “se equivocan”, llegan, disparan contra los habitantes de una casa y horas o días después regresan a la casa de al lado, al pensar que un fin de semana cualquiera decides ir a correr con tu perra a un parque y puedes encontrarte con algún cadáver flotando en el río o a la orilla de la banqueta.

Esa es la realidad celayense, así se vive en una ciudad donde a pesar de que cada vez son más frecuentes los retenes militares, donde drones y helicópteros de los cuerpos de seguridad sobrevuelan a todas horas, donde cada vez hay más presencia de la Guardia Nacional y sin embargo, pese a toda esa inversión y esfuerzo, la tranquilidad simplemente no llega, no llega porque han sido varios años de heridas que no han sanado, de miedo e incertidumbre.
Muy probablemente sea también la realidad de otras ciudades de nuestro estado, quizá pase algo parecido en Salamanca, Irapuato, León, por mencionar algunos. Es pues, la realidad del la mayoría del Estado.
Han sido años de ¿todavía está muy feo por Celaya?, ¿no mejora, verdad?, y queremos hacernos los fuertes y contestar que estamos bien, que no es para tanto, que “así está en todos lados”, pero la realidad es que este se está convirtiendo en un lugar inhabitable, inviable para emprender o invertir y al parecer ingobernable.
¿Qué nos queda entonces?, ¿Agarramos nuestras cosas y apuntamos con el dedo a otro lugar del mapa? Muchos lo han hecho, pero seamos honestos, son pocos, muy pocos quienes tienen el privilegio de “empezar de cero” en otro sitio, a los demás no nos queda más que saber vivir de esa manera, informarnos, protegernos entre nosotros mismos y guiarnos cada día con la idea fija de que nuestra seguridad no depende solo del gobierno, de que hay mucho que podemos hacer nosotros mismos para no estar en la mira de esos grupos y sobre todo, que el fortalecer los lazos de comunidad con nuestro entorno cercano nos hace más fuertes.
¿Sí está bien fea la cosa por Celaya, verdad? Sí, ha mejorado levemente, aunque en la percepción la inseguridad se sigue sintiendo, pero tengo esperanza de que pronto la pregunta cambie.
* Jorge Orlando Moctezuma Hernández es amante de los gatos, los huertos urbanos y la cocina vegetariana, diseñador gráfico y artista plástico, con una especialidad y maestría en diseño editorial, docente hace 15 años. Facebook: Jorge Orlando Moctezuma Hernández
Fecha de publicación:
12 de julio de 2021, 06:45
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