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4/3/2026
¡Yo pensé que éramos los únicos!

¡Yo pensé que éramos los únicos!

La visibilización masiva de logros de personas pertenecientes a pueblos originarios, en ocasiones opaca memorias, historias y caminos trazados antes de la era digital

Fecha de publicación:
19 de febrero de 2022, 16:23

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    Por Luis Mauricio Martínez *

    Hace algunos años, durante una conferencia magistral del Encuentro de Escritores Indígenas, celebrado anualmente en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL, pregunté al mazateco Juan Gregorio Regino su opinión sobre el uso del adjetivo indígena de cara a las variadas propuestas por omitirlo como referencia a los pueblos originarios, su respuesta fue precisa:

    Es una política su uso, el Estado mexicano reconoce a los pueblos indígenas, como tal las instituciones adquirimos una responsabilidad para con esta población, por eso tenemos que decir que estamos haciendo acciones a favor de ese sujeto que es el indígena, nuestras acciones necesariamente tienen que decir “indígena” porque estamos respondiendo a una política y un reconocimiento que la Constitución del Estado mexicano hace, es difícil quitarlo porque es un término más político que cultural, es difícil quitarlo porque jurídicamente pesa.

    Sobra decir que concuerdo: es un término político con peso jurídico, pero culturalmente puede cuestionarse su vigencia pues la era digital contribuye a visibilizar las diversas formas de ser mexicanos a la par que propone debates y reflexiones. Ante el escenario pandémico resultó atractivo tener al alcance de un clic congresos, encuentros, conocer iniciativas a los que anteriormente se tenía acceso solo si uno estaba en el lugar de la actividad, ante esa nueva realidad durante 2021 proliferaron análisis que podrían clasificarse en: ofertas de consumo, saturación y efectos.

    Ilustración: Pinche Einnar.
    Ilustración: Pinche Einnar.

    Bajo el lente de dichas categorías, y con el acento en los temas amerindios, encontramos una oferta apabullante de cursos y talleres de aprendizaje de lenguas mexicanas, reflejo de políticas lingüísticas y su compromiso por resarcir deudas históricas, a la par se asoma la desinformación, pues así como existen proyectos de larga data que contribuyen positivamente, otros se suman en una suerte de moda sin fundamentos ni investigaciones serias; finalmente despunta un fenómeno interesante: colocar acciones, logros y propuestas como “la primera” en su tipo. Es recurrente encontrar las leyendas: “Primera mujer indígena en…”, “Primer joven indígena en titularse de…”. Pareciera que el objetivo no es visibilizar, sino legitimar lo promovido como inédito, negando categóricamente la posibilidad de que otros lo hicieron antes, lejos de los reflectores virtuales y sin reconocimiento masivo. No se niega que en algunos casos es verdad la hazaña. En todo caso estas prácticas podrían responden a esa necesaria política visibilatoria que menciona Regino. Un ejemplo es el Programa Universitario México, Nación Multicultural, PUIC- UNAM: “Una estrategia de investigación y educación para un mundo culturalmente diverso”, en sus redes sociales es común leer: “Primera enfermera indígena en titularse”, “Primer músico indígena en ir de intercambio”, cumple su cometido de mostrar, y seguramente se refieren a estudiantes de sus programas, la confusión sucede cuando otros medios informativos replican la nota y se tergiversa en el imaginario colectivo dando pie a la idea de que nunca antes en México un estudiante perteneciente a un pueblo originario tuvo un logro así.

    Foto: cortesía.
    Foto: cortesía.

    Carmen Gómez Mont, especialista en innovaciones tecnológicas, en un estudio sobre redes sociales indígenas afirma que un punto importante son los flujos de información de calidad que las nutren, proponiendo tres tipos: a) información generada por la propia comunidad, para ellos y en su idioma, b) información que circula en sus redes, pero en la lengua dominante y no del todo confiable y c) información de redes sociales externas donde los contenidos son restringidos en muchos casos para los sujetos de quienes se habla por estar en la lengua dominante, no es confiable pues en ocasiones no se sabe de dónde viene, a quién va dirigida y la interpretación que pueda generar. En esta última se ancla nuestra reflexión: legitimar a “ los primeros en” es una práctica externa, muchas veces se desconoce el devenir y, por lo tanto, los logros de personas de un grupo cultural referido, por ello la importancia de sí apoyar su visibilización, pero no cancelar la posibilidad de que puede haber más.

    Recordemos que en todos los gremios: académicos, laborales, culturales, en la vida cotidiana, entre los vecinos, no todas las personas pertenecientes un grupo indígena hablan de su origen, no tienen por qué hacerlo y si lo hacen no tendrían por qué ser promotores de su cultura, esperarlo es limitar sus oportunidades de apropiación social y cultural, si así fuera deberíamos predicar con el ejemplo: toda persona oriunda de Querétaro debe saber la historia de su fundación, cuántos arcos tiene su emblemático acueducto y siempre compartirlo, ¡como queretano es su deber!

    Los medios de comunicación brindan la posibilidad de acercarnos como nunca antes a lo que nos interesa, aprovechemos esa oportunidad sin olvidar que detrás de procesos visibles en el ciberespacio hay historias, hay memorias, hay luchas sostenidas desde décadas atrás que aún no son nombradas. Ni son todos los que están, ni están todos los que son, tal como lo expresó una integrante del proyecto Grupo Tlioli Ja’ Intercultural, colectivo de juventudes indígenas radicados en León, Guanajuato, al compartir una de sus reflexiones al ser parte del grupo: Yo pensé que nosotros éramos los únicos de las ciudad, ¡ahora hay más indígenas!

    Referencias

    (*) Luis Mauricio Martínez es licenciado en Cultura y Arte, Universidad de Guanajuato y Maestro en Estudios Amerindios y Educación Bilingüe, Universidad Autónoma de Querétaro. Investigador especializado en temas de: literatura y lingüística indígena, contextos indígenas urbanos, oralidad y su vínculo con la educación indígena. Actualmente coordinador de publicaciones de la Facultad de filosofía, UAQ. Creador del proyecto Atoctli, Periodismo y Gestión Cultural. atoctli.contacto@gmail.com. Twitter: @Atoctlicultural

    Fecha de publicación:
    19 de febrero de 2022, 16:23

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