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3/20/2026
Fabrizio-Lorusso

Del “estado canalla” al “estado gandalla”

¿Cuáles son hoy los estados canalla? En México podríamos adoptar la variante con rima de gandalla, pero la idea sería la misma...

Fecha de publicación:
20 de marzo de 2026, 01:18

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    ¿Cuáles son hoy los estados canalla? En México podríamos adoptar la variante con rima de gandalla, pero la idea sería la misma: gandalla es el “que saca partido de todo, sin consideración ni respeto por los demás; aprovechado”, mientras canalla es la “persona deshonesta, que daña o perjudica a otra a base de traición, mentiras y bajezas”, o bien, es “gente de mal vivir, grosera y ruin” (según el Diccionario del Español de México del Comex).

    La hipótesis semiseria aquí es que el paulatino desuso del discurso sobre los estados canalla abrió paso a la emersión plena y definitiva del “estado gandalla”, condensado en los Estados Unidos de Norteamérica, así nombrable desde el Sur continental y el español vernáculo mexicano.

    Bueno, el término despreciativo de “estado canalla” estuvo muy de moda en el entorno mediático y geopolítico de los años 90 y primeros 2000, sobre todo en Estados Unidos y Europa, en donde se tildaban a otros países de ser, en inglés, “rogue states”.

    Se usaba, entonces, en política internacional y hasta coloquialmente para describir a ciertos países, a menudo identificados con su líder. considerados peligrosos, que actuaban fuera de las normas internacionales dominantes o del “orden mundial” (tendencialmente occidental y neoimperial).

    Es decir, se trataba de países “no alineados” al consenso y poderío hegemónico estadounidense y, en menor medida, europeo, de la época de la posguerra fría.

    Designar como canalla a otro país significaba que el detentor de la narrativa global, particularmente el presidente de EUA y sus secretarios, clasificaba como “enemigos del mundo”, o sea del hegemón como metonimia del planeta, a los gobiernos hostiles y a naciones enteras. Bill Clinton fue un gran fan promotor de la definición canallesca.

    Claro está que la acusación era concebida a partir del propio punto di vista gringo, el que se tornaba, así, absoluto, internacionalmente aceptado en cuestión de horas, una vez emitida la sentencia contra “el canalla” y relanzada por el NYT, el WSJ y las incipientes redes sociales digitales. 

    Según la IA, interrogada en esta ocasión para darme luces ontológicas sobre “lo canalla”, el estado así definido podría tener o, agrego yo, simplemente ser acusado o sospechado de tener una o más de estas características: violar sistemáticamente el derecho internacional; apoyar el terrorismo; desarrolla armas de destrucción masiva (nucleares, químicas, etc.); violar los derechos humanos; actuar de manera impredecible o agresiva en política exterior. Con base en lo anterior, entonces, no sería complicado determinar cuáles son hoy los estados más canallas-gandallas, peligros para la sobrevivencia humana. Dejo abierto el listado y la respuesta.

    A las mencionadas “características canallescas”, podemos sumar variantes como también el hecho de tener gobiernos socialistas o comunistas, o que se declaran tales, después de la caída de la URSS, como Cuba, hoy todavía bajo ataque mediático, militar, energético y humanitario. Y adicionemos a la Venezuela chavista por inspirar el Socialismo del Siglo XXI en las Américas y rechazar el ALCA, la pretenciosa “alianza” o vasallaje estratégico-comercial de América que impulsó George Bush hijo y que fracasó estruendosamente por allí del 2005.

    Desde luego, en su momento (antes de la invasión del 2003) el Irak de Sadam Hussein y de las falsas o nunca encontradas armas de destrucción masiva, y la Libia de Muamar el Gadafi fueron considerados los grandes acanallados. Ayer y hoy, asimismo, los han sido Irán y Corea del Norte, recalcitrantes y nucleares. Como para superpotencias, peligrosas para la proyección imperial estadounidense, hay más “respeto” o miedo, por decirlo de alguna forma, China y Rusia no han sido llamados de “canallas”, pese a contar con varias características de estos desde la visión occidental. Pero más fácil es concentrarse en los “pequeños”.

    Esta categoría profundamente subjetiva y política ha justificado guerras, sanciones, intervenciones y descalificaciones durante dos o tres décadas, encubriendo intereses energéticos, imperialistas y económicos de unas pocas potencias, sometidas o reunidas bajo el paraguas estadounidense: su complejo militar-industrial y modelo de acumulación de centro capitalista realmente han estado dictando gran parte de la agenda y de la cifra de una época.

    Esta ha sido la estructura y base, mientras que la terminología del “canalla” y el “enemigo” han sido la consecuente superestructura ideológica para agandallarse recursos, dineros y territorios. Se presume que el resto del mundo, el no-occidental y mayoría, pretende siempre parecerse y ser como Occidente, lo cual es falso, y por eso se presentan las acciones en contra de los países disidentes como portadoras de democracia, paz y derechos humanos. Lo hemos escuchado durante décadas para justificar aventuras militares.

    Pero ¿qué ha cambiado en los últimos diez años? Pues, que de pronto lo del canalla fue abandonado, luego con Donald Trump presidente una y otra vez, con los aparatos desatados, las crisis económicas globales y el ascenso de nuevos halcones en los centros neurálgicos del imperio decadente, la narrativa en parte mudó, y hoy tenemos menos presuntos “canallas” y más “narcoterroristas”, “malos”, estados parias, narcoestados, estados fallidos o patrocinadores del terrorismo o del castrochavismo (descripción reservada al entorno de América Latina).

    Sin rémoras, Trump y compañía están consolidando y develando la naturaleza ancestral y profunda de un estado más gandalla que canalla y de sus socios, patrocinadores de un genocidio en Palestina, candidatos al Nobel de la guerra y violadores de lo que quedaba del derecho internacional. Por lo cual, desde el sur del Río Bravo, muy legítimo es llamarles “estados gandallas”.

     

    Fecha de publicación:
    20 de marzo de 2026, 01:18

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