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4/6/2026
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Desprotección arqueológica: entre el discurso oficial y el abandono en Guanajuato

En Guanajuato, el patrimonio arqueológico se deteriora: pocos recursos, omisiones oficiales y más inversión en espectáculos que en su conservación.

Fecha de publicación:
5 de abril de 2026, 16:53

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    En Guanajuato, el patrimonio arqueológico se cae a pedazos mientras las autoridades presumen su historia. Es un problema estructural que atraviesa al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al gobierno estatal y a los municipios, particularmente León.

    En León, de los 27 sitios arqueológicos documentados en 1993, 25 presentan algún nivel de deterioro; más del 40 % han sido destruidos por completo y el resto enfrenta daños asociados a la urbanización y la actividad agrícola. A nivel estatal, el panorama no es muy distinto: de los más de 1,600 sitios arqueológicos registrados, solo se ha invertido en la recuperación de seis, mientras el resto enfrenta riesgo de desaparición, según especialistas.

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    Muro expuesto de una estructura mesoamericana en Loza de los Padres. Fotografía: José Diego Palacios.


    En León este escenario contrasta con el discurso oficial que hoy celebra los 450 años de la fundación de la ciudad, pese a que existe evidencia de ocupación humana mucho más antigua en la región. Mientras se conmemora el pasado colonial, el legado mesoamericano —que antecede por siglos a la fundación de León— permanece relegado, deteriorado o simplemente ignorado en la agenda pública.

    Mientras tanto en Guanajuato el presupuesto del Fideicomiso para la Realización de las Actividades de Rescate y Conservación de Sitios Arqueológicos en Guanajuato (FIARCA) se encuentra en su nivel más bajo de los últimos seis años. El contraste es aún más evidente si se considera que se destinó más recurso a un concierto de 40 minutos de la cantante Lucero que al presupuesto anual para la protección arqueológica en la entidad. 

    A más de un mes de haber solicitado, vía transparencia, información sobre este Fideicomiso, POPLab sigue sin una respuesta clara. La petición incluye datos sobre presupuesto, destino de recursos y proyectos financiados; sin embargo, la Secretaría de Cultura estatal ha pedido al menos tres prórrogas, argumentando que la información aún está en proceso de localización.

    La opacidad no termina ahí. Datos básicos como el presupuesto y el personal con el que opera el INAH en Guanajuato, que deberían ser públicos, no están disponibles de forma accesible. Tras intentar obtener esta información por distintas vías —tanto estatales como federales— sin respuesta, queda claro que, en la práctica, acceder a estos datos depende casi exclusivamente de solicitudes formales de transparencia. Además, junto con estas solicitudes, POPLab también pidió una entrevista para conocer su postura sobre el estado crítico del patrimonio arqueológico en la entidad, sin que hasta ahora haya una respuesta.

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    Sitio conocido como Cerrito de Rayas, en Medina, en estado de abandono; una parte es utilizada como jardín por un vecino. Fotografía: José Diego Palacios.


    El arqueólogo Luis Humberto Carlín, autor de libros como Sitios Arqueológicos de León (2020) y Arqueología del Bajío Guanajuatense, considera que: “Existe un arraigo muy fuerte a lo colonial que impide ver la grandeza de esta región entre el 200 y 900 d.C. Hay orgullo ‘de dientes para afuera’, pero se mantiene una visión profundamente colonizada”.

    En consecuencia, la protección del patrimonio arqueológico queda, en gran medida, sujeta al interés político y a los recursos que el estado y los municipios decidan destinar —los cuales, en muchos casos, son insuficientes o simplemente inexistentes. Todo esto ocurre en un contexto donde la protección existe en la ley, pero no en la práctica.


    Gobierno estatal: Discurso oficial vs. inversión real

    Aunque la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo presumió en julio de 2025, durante la conmemoración del 55 aniversario del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Guanajuato, la apertura de cinco zonas arqueológicas al público —como Plazuelas o Cañada de la Virgen— y destacó la importancia de la labor del instituto, la inversión reciente refleja otra realidad. Para 2026, el presupuesto destinado a este rubro ronda poco más de 5.2 millones de pesos,el más bajo de los últimos 6 años.

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    El contraste es evidente: la propia Secretaría de Cultura estatal —encargada también del patrimonio arqueológico— destinó una cantidad superior a esa cifra para un concierto de 40 minutos de la cantante Lucero en el Teatro Juárez, realizado en el marco del evento donde se declaró a la Estudiantina de Guanajuato como patrimonio cultural intangible.

    POPLab solicitó vía transparencia, hace más de un mes, información detallada sobre el Fideicomiso para la Realización de las Actividades de Rescate y Conservación de Sitios Arqueológicos en el Estado de Guanajuato (FIARCA), específicamente sobre su presupuesto, el destino de los recursos y los proyectos financiados con este fondo, cuyo objetivo es la protección y conservación del patrimonio arqueológico del estado.

    Sin embargo, hasta el momento la Secretaría de Cultura de Guanajuato ha solicitado al menos tres prórrogas para responder, bajo el argumento de que continúa en proceso de localización de la información requerida.

    Esta situación contraviene el principio de máxima publicidad y los plazos establecidos en la legislación de transparencia, ya que la normativa mexicana contempla que las solicitudes de acceso a la información deben resolverse dentro de un plazo ordinario y sólo admitir una ampliación excepcional debidamente justificada, no múltiples extensiones sucesivas. Además, tratándose de información relacionada con fideicomisos públicos, los datos sobre presupuesto, gasto y destino de recursos son considerados obligaciones de transparencia de carácter público.

    Zona arqueológica de Plazuelas, la primera abierta al público en Guanajuato. Fotografía: Secretaría de Cultura.


    El arqueólogo Carlín advierte que el problema no solo es de discurso, sino de recursos y enfoque institucional. Señala que el propio diseño del FIARCA ha limitado la atención a unos cuantos sitios, dejando fuera a la gran mayoría del patrimonio arqueológico del estado. A esto se suma la reducción presupuestal: “A menor inversión, menos posibilidades de conservación y visibilización.

    El problema es que se sigue viendo como gasto y no como inversión cultural”, afirma. Para el especialista, sin una estrategia sostenida de financiamiento y difusión, el abandono de estos sitios no solo continuará, sino que se profundizará.

    León: Convenios sin resultados tangibles

    En septiembre de 2025, Elizondo Sierra, secretario del Ayuntamiento, en representación de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos, y Olga Adriana Hernández Flores, entonces delegada del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Guanajuato, firmaron un convenio con el objetivo de proteger y difundir el patrimonio histórico y cultural del municipio de León.

    Como parte de este acuerdo, se destacaron acciones como la intervención en la Plaza de los Mártires y la restauración del inmueble conocido como “El Portalito”, en Nuevo Valle de Moreno, presentadas como avances en materia de conservación. Sin embargo, el contraste es evidente: mientras se invierte en el embellecimiento del legado colonial, los sitios arqueológicos —mucho más antiguos— continúan fuera de la agenda pública y sin una estrategia efectiva de protección.

    En ese mismo evento también se presumió la coordinación institucional para el desarrollo del proyecto en la zona arqueológica de El Tanque Viejo, ubicada dentro del aún inconcluso Parque Metropolitano Oriente. El municipio aseguró que buscaría invertir en su rescate y eventual apertura al público como parte del parque. Sin embargo, pese a estos anuncios, y a que en septiembre de 2025 el director del IMPLAN afirmó que los trabajos iniciarían a principios de 2026, la realidad hoy es completamente distinta.

    Reja de púas colocada sobre la estructura del patio hundido. Fotografía: José Diego.

    Actualmente, dos de las cuatro estructuras que conformaban el sitio arqueológico se encuentran invadidas por un vecino de la zona, quien asegura que las tierras pertenecían a su abuelo y que ha vivido ahí toda su vida. Se trata de una plataforma con patio hundido y otra con un posible adoratorio, donde incluso se ha identificado evidencia que podría corresponder a un taller de obsidiana.

    Toma de dron del predio, donde se observa el patio hundido entre los árboles. Fotografía: José Diego.


    Hoy, ambas estructuras permanecen cerradas al acceso público. El patio hundido es utilizado como corral de animales, mientras que el resto del predio continúa siendo explotado para actividades ganaderas y agrícolas, lo que ha acelerado su deterioro. El habitante —quien pidió permanecer en el anonimato— afirma que mantiene un litigio con el municipio de León, el cual, según su versión, busca desalojarlo para continuar con el desarrollo del Parque Metropolitano Oriente.

    Más allá del conflicto legal, el uso de estos espacios con fines agropecuarios representa una afectación directa al patrimonio arqueológico. Aun con conocimiento de esta situación, las autoridades municipales continúan incluyendo el sitio en su discurso público como un proyecto de rescate, sin que hasta ahora existan acciones concretas para su protección efectiva.

    Cabe destacar que en el municipio de León existía un departamento de Arqueología dentro de la Dirección de Desarrollo Urbano, el cual impulsó proyectos de difusión y protección del patrimonio durante la administración de Bárbara Botello Santibáñez. Sin embargo, durante el primer mandato de Alejandra Gutiérrez Campos, en 2021, esta área desapareció.

    Reconstrucción del Entierro de Alfaro, exhibida en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato; una de las dos únicas muestras de patrimonio arqueológico de León.



    La protección y rescate de estos sitios debe comenzar desde el ámbito municipal, afirma el arqueólogo Luis Humberto Carlín. Señala que, ante la indiferencia estatal, la única vía real para su conservación es la intervención directa de los municipios, mediante la asignación de recursos y la implementación de políticas locales orientadas al rescate y protección del patrimonio arqueológico.

    POPLab buscó a la Dirección de Desarrollo Urbano para conocer qué medidas y protocolos se aplican ante la destrucción de los sitios arqueológicos en León; no obstante, hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.

    Obra gris al interior de un sitio arqueológico en Loza de los Padres, detenida por el INAH. Fotografía: José Diego Palacios.


    Patrimonio a la intemperie: entre el saqueo y la desconfianza

    Durante un recorrido por las colonias Medina y El Potrero, POPLab constató no solo la riqueza arqueológica de la zona, sino también el desinterés institucional que ha prevalecido en los últimos años.

    En la colonia Medina, una vecina que pidió permanecer en el anonimato muestra un silbato prehispánico en forma de animal que encontró mientras plantaba en su jardín, a pocas calles del sitio arqueológico Peñón de Alfaro.

    Silbato prehispánico encontrado en las inmediaciones de la zona arqueológica del Peñón de Alfaro. Fotografía: José Diego Palacios.


    De acuerdo con registros históricos, en 1974 el arqueólogo Ezra Zubrow realizó una inspección en la zona y documentó la existencia de al menos 70 estructuras. Hoy, apenas sobreviven ocho, en gran parte debido al crecimiento urbano descontrolado. A unos metros de este mismo sitio, además, fue localizado un entierro prehispánico de gran relevancia, cuyos restos actualmente se exhiben en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, lo que evidencia la importancia histórica de la zona.

    La vecina explica que no confía en las autoridades: “Luego se llevan las piezas y nunca sabemos a dónde van o qué se hizo de ellas”, dice. Por ello, prefiere resguardarlas en su domicilio.

    En la misma colonia, Carmen —otra habitante— afirma que el abandono del sitio le genera tristeza. Recuerda que entre 2014 y 2017, durante los trabajos de concientización impulsados por León Prehispánico, la comunidad vivió un periodo de mayor cohesión social.

    “Antes todos estábamos al pendiente de lo que se hacía. Había talleres, actividades para niños, excursiones a museos… aprendíamos sobre la zona. Hoy en día, todo está destrozado”, lamenta.

    Durante los proyectos de vinculación social, se constató que las comunidades cercanas desarrollan un mayor sentido de pertenencia hacia los sitios arqueológicos, señala Luis Humberto Carlín. “Quienes conviven diariamente con el patrimonio lo integran a su vida y, cuando se les invita a cuidarlo, lo hacen”, afirma, al destacar que ya existen varios ejemplos concretos de esta participación comunitaria.

    En el sitio de El Tanque Viejo, en la colonia El Potrero, otra vecina muestra tres vasijas que encontró hace años mientras se realizaban trabajos de cimentación en su vivienda.

    Piezas cerámicas encontradas en la comunidad de El Potrero, cerca del sitio conocido como El Tanque Viejo. Fotografía: José Diego Palacios.

    Asegura que estaría dispuesta a donarlas en caso de que existan proyectos reales de recuperación del sitio arqueológico y la creación de un museo en el Parque Metropolitano Oriente. Sin embargo, mientras eso no ocurra, prefiere mantenerlas bajo resguardo ante el riesgo de saqueo y la desconfianza en las autoridades, así como frente a los tiempos inciertos de la burocracia institucional.

    De acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, todas las piezas de origen prehispánico deben ser registradas ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), incluso cuando se encuentren en manos de particulares. Este proceso no busca quitar las piezas a quienes las han resguardado, sino integrarlas a un registro nacional que permita su protección, estudio y conservación como parte del patrimonio colectivo del país.

    Registrar una pieza también brinda certeza a quienes la poseen: el INAH puede otorgar una constancia o concesión de resguardo, lo que permite conservarla legalmente bajo su cuidado. Además, el instituto mantiene campañas permanentes para facilitar este trámite, por lo que especialistas invitan a la ciudadanía a acercarse y registrar sus hallazgos, como una forma de contribuir a la protección de la historia sin perder el vínculo directo con ella.

    POPLab buscó una postura del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tanto a nivel estatal en Guanajuato como en su representación nacional, sobre el abandono de los sitios arqueológicos en León y en el resto del estado; sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.

    El Patio Hundido y la Tradición Bajío

    Durante décadas, la llamada Tradición Bajío permaneció invisibilizada e infravalorada dentro de la arqueología mesoamericana. A diferencia de otras regiones ampliamente estudiadas, como el Altiplano Central o el área maya, el Bajío fue considerado por mucho tiempo una zona periférica, sin la misma relevancia histórica.

    Investigaciones en el sitio conocido como La Gloria, en San Francisco del Rincón, fueron realizadas en 1934 por el arqueólogo Eduardo Noguera, constituyendo uno de los primeros y escasos estudios sobre patrimonio arqueológico en el estado en la epoca. Fotografías tomadas del libro La Gloria, patrimonio arqueológico de San Francisco del Rincón.

    No fue sino hasta inicios de los años 2000 cuando comenzaron a impulsarse investigaciones más sistemáticas y proyectos de rescate arqueológico. Aunque aún son limitados, estos esfuerzos han permitido revelar la complejidad de estas sociedades y su importancia dentro de Mesoamérica.

    El término Tradición Bajío es una categoría arqueológica que agrupa a las culturas que habitaron esta región —actualmente Guanajuato, San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y partes de Michoacán y Jalisco—, ya que se desconoce cómo se autodenominaban o qué lengua hablaban.

    Uno de los elementos más distintivos de esta tradición es la arquitectura del llamado patio hundido. Se trata de espacios rectangulares o cuadrados excavados por debajo del nivel del terreno, rodeados por plataformas o estructuras que delimitan un conjunto,

    Patio hundido con basamento piramidal en la zona arqueológica de Cañada de la Virgen, la más popular y visitada de Guanajuato. Fotografía: Secretaría de Cultura.

    Por su configuración espacial, el patio hundido genera un ambiente contenido, casi íntimo, que sugiere un uso más restringido, generalmente vinculado a funciones ceremoniales y de organización social. A diferencia de las culturas del centro y sur de México, donde el poder político o social se expresaba a través de la monumentalidad —grandes basamentos o estructuras elevadas—, en el Bajío, y particularmente en Guanajuato, este se articulaba en torno al patio hundido, comúnmente acompañado de un adoratorio.

    Aunque este tipo de arquitectura se ha identificado en otras regiones del país, es en Guanajuato donde se concentra la mayor cantidad registrada: al menos 172 patios hundidos documentados. Esto evidencia la centralidad de esta tradición en el estado y su relevancia dentro del panorama arqueológico nacional.

    Infografía Patio Hundido

    Lejos de ser sociedades aisladas, existen evidencias de intercambio comercial y vínculos culturales con otras regiones de Mesoamérica, incluyendo Teotihuacán, una de las principales ciudades del periodo Clásico (aproximadamente entre el 200 y el 650 d.C.).

    Estos hallazgos refuerzan la idea de que el Bajío fue un punto estratégico dentro de redes de interacción más amplias. Por ello, su investigación no solo permite entender mejor la historia regional, sino recuperar una pieza clave —y durante mucho tiempo olvidada— del México mesoamericano.

    Patio hundido de la zona arqueológica Peñón de Alfaro, en León, aún sin excavar. Fotografía: José Diego Palacios.



    San Francisco del Rincón y el sitio La Gloria

    “Actualmente, el patrimonio arqueológico de Guanajuato está en riesgo. La abundancia de yacimientos arqueológicos en el estado imposibilita estudiarlos y preservarlos, entre otros factores, por la falta de respuesta de las autoridades competentes y la falta de presupuesto.”

    Así lo señaló el cronista municipal de San Francisco del Rincón, el ingeniero Jesús Verdín Saldaña, quien ha sido uno de los principales promotores y defensores del patrimonio en el municipio, mediante charlas, eventos y artículos.

    La más reciente: La exposición temporal “La Gloria, patrimonio arqueológico de San Francisco del Rincón”, presentada en el Archivo General del municipio del 12 de marzo al 26 de junio, reúne una selección de piezas cerámicas encontradas en este sitio arqueológico. A través de estos objetos, se abre una ventana breve pero significativa al pasado prehispánico de la región y a la importancia cultural que aún resguardan estos vestigios.


    El sitio de La Gloria, ubicado en la cima del cerro del Burro, fue catalogado desde 1934 por el arqueólogo Eduardo Noguera y posteriormente estudiado por especialistas del INAH. Estos trabajos, señala el cronista municipal, permiten comprender mejor a las sociedades que habitaron lo que hoy es Guanajuato. “Estos estudios son valiosos no solo para nuestro municipio, sino para entender a quienes habitaron esta región”, apunta.

    En octubre de 2025 también publicó el libro Asentamientos prehispánicos en los pueblos del Rincón, una obra que recopila investigaciones sobre sitios de San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón y Manuel Doblado. El trabajo integra estudios realizados por arqueólogos, así como recorridos de campo actuales, y ofrece además un recuento cronológico —a partir de cartas y oficios— sobre cómo se desarrollaron las primeras investigaciones arqueológicas en el estado.

    Cerca del sitio conocido como La Gloria, es común que los vecinos de la comunidad encuentren evidencia mesoamericana al trabajar la tierra. Fotografía extraída del libro Asentamientos prehispánicos en los Pueblos del Rincón.


    Verdín destaca que este tipo de iniciativas tienen un impacto directo en la comunidad, especialmente en las nuevas generaciones. La exposición ha sido visitada por estudiantes de distintos niveles educativos, quienes, a través de estas piezas, pueden acercarse a la vida cotidiana de las sociedades prehispánicas. “Es importante acercar a los niños para que entiendan el valor de preservar estos objetos”, señala.

    Sin embargo, advierte que la difusión no es suficiente. Subraya que los municipios deben asumir un papel más activo en la protección de sus sitios arqueológicos, gestionando acciones ante el INAH y destinando presupuesto para su conservación. “Es importante que los municipios gestionen la preservación de sus sitios y destinen recursos, porque muchos ya han desaparecido”, afirma.



    Fecha de publicación:
    5 de abril de 2026, 16:53

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