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DÍAS DE GUARDAR Domingo 21 de diciembre de 2025
Fecha de publicación:
20 de diciembre de 2025, 19:57
1.- El gobierno acechado y sin respuesta
Después de un año y tres meses, la administración de la primera gobernadora de Guanajuato ha exhibido con creces sus precariedades y está enfrentada a la necesidad de un recambio que prepare al gobierno para lo que todo indica que será una temporada de huracanes.
Se ha dicho en numerosos análisis, en columnas de opinión, en charlas de café, en foros de empresarios y en intrigas de radio pasillo, que el de Libia Dennise García Muñoz Ledo es para todos los efectos un gobierno sostenido por el carisma público, la habilidad discursiva y la capacidad de multiplicación que ha mostrado la mandataria para hacer frente a los problemas reales, a los inventados y a los conflictos inesperados.
Libia trabaja como solista y se ha mostrado capaz de hacerlo con múltiples instrumentos y en diversas partituras. Pero la orquesta que debería acompañarla no existe: cada uno toca a su ritmo, algunos no acaban de entender las notas en el pautado, hay quienes olvidaron sus utensilios, vaya usted a saber dónde.
Es imposible sostener el ritmo en esas condiciones.
La parte política del equipo “alibianado” se encuentra en un extravío infame:
Jorge Espadas construye una candidatura usando el Congreso, su prioridad no es la agenda de la gobernadora y aunque saca la chamba, lo hace con mínima convicción y sin construir la plataforma de concertación que le daría cuerpo a la política distinta que promete el discurso del gobierno de la gente. El líder del Congreso trabaja para sí mismo.
Aldo Márquez no llena el liderazgo panista, se limita a apoyarse en el grupo que formó siendo funcionarios de desarrollo social; comete deslices como la reaparición de Diego Sinhue en un evento panista de fin de año, buscando rehabilitar al funesto exmandatario, pero dejando de lado las prioridades de Libia Dennise y del jefe nacional Jorge Romero, que anda buscando cómo refundar al PAN sin lastres. El líder del partido trabaja para Sinhue.
Jorge Jiménez Lona no trae ninguna doble cachucha, pero su dedicación parece insuficiente ante la falta de contundencia de sus acciones como válvula de escape de las crisis que generan los dos mencionados anteriormente. La bonhomía se agradece, pero no resuelve problemas. Por si algo faltara, también tiene que dar la cara por las fallas del fiscal autónomo, Gerardo Vázquez Alatriste, quien se ha convertido en un dolor de cabeza permanente para el gobierno. El secretario de gobierno trabaja para apagar los incendios de sus colegas.
Los técnicos del gabinete no resuelven problemas y sobrecargan la agenda de la mandataria. El proyecto del acueducto Solís - León es una prueba palpable de la ineficacia de ese equipo.
José Lara Lona, de la Secretaría de Agua y Medio Ambiente, se ha ensimismado en los temas técnicos del acueducto, al igual que lo hacen los ingenieros de Conagua, pero no se ha hecho responsable en absoluto de una estrategia de socialización y convencimiento de las comunidades impactadas. Ese no parece ser su asunto y se pega a la pared en espera de que sean las áreas políticas, tan distraídas, las que resuelvan las complicaciones.
Marisol Suárez Correa, Secretaria del Campo, ha visto impasible desde su escritorio cómo se incendian las praderas del distrito 011 de riego, con el rechazo tanto a la tecnificación como al acueducto. No cuenta con el ascendiente ni las credenciales para apagar el siniestro político y social que no hace, sino aumentar cada día.
En carteras del gabinete otrora puntales de la acción económica del estado, el desconocimiento y la proclividad al choque prolongan la curva del aprendizaje, como pasa en Economía, de Cristina Villaseñor, empeñada en borrar las complicidades del pasado con núcleos de empresarios favorecidos, pero sin construir una alternativa distinta y funcional. Obra Pública con Juan Pablo Pérez Beltrán se ha convertido en un elefante blanco, con escasos recursos, alta burocracia y sumisión ante los pocos contratistas favorecidos.
Hay otras áreas del gabinete que se pierden en la niebla de la inacción y la intrascendencia: Educación de Luis Ignacio Sánchez, que prosigue la práctica de reciclar políticos para dirigir universidades y tecnológicos al borde de la quiebra; Liz Alejandra Esparza, quien ya cayó en la práctica de promover derechos humanos en onerosos eventos que solo llegan a círculos reducidos; Lizeth Galván, quien quiere convertir a la Secretaría de Cultura en un brazo de la promoción económica, sin atender la formación de creadores y de audiencias.
En la renombrada Secretaría de la Honestidad, resulta decepcionante que la principal noticia sobre la dependencia obedezca a la decisión de la titular, Arcelia González, de competir por un nombramiento de notaria siendo la funcionaria encargada de supervisar la legalidad y transparencia del proceso, y no por las acciones de combate a la corrupción.
Mención aparte merece la secretaria del Nuevo Comienzo, Rosario Corona, quien ha convertido a la dependencia responsable de la tarjeta rosa en una oficina de promoción personal, dejando de lado las prioridades de combatir la pobreza y la marginación. Las redes sociales de la funcionaria anteponen su imagen a las graves obligaciones de su encargo. Rosario trabaja para Rosario y parece que la tarjeta rosa también.
Héctor Salgado Banda, el secretario de Finanzas heredado de Diego Sinhue y antes de eso promovido al gobierno de Miguel Márquez por Rafael El Gallo Barba, ha resultado fortalecido en el arranque del gobierno de Libia. Ya sin el contrapeso que le significó el jefe de gabinete de Sinhue, Juan Carlos Alcántara, Salgado es el hombre fuerte de la administración y dicta muchas de sus políticas públicas, desde el control de los recursos. A él se deben tropiezos como el de Fidesseg o el desaseado proyecto de incremento de ingresos fiscales que debió ser frenado en el Congreso. Su poder y su falta de mesura marcarán al gobierno el próximo año, más para mal que para bien.
¿Habrá cambios en el gabinete?
A estas alturas no se vislumbran, pues la gobernadora no parece querer entrar en el desgaste de reconocer que hizo malas elecciones. La falta de cambios, al avanzar la administración y aumentar la conflictividad, erosiona la funcionalidad de los titulares de carteras y genera más ineficacia. Los relevos, de haberlos, permitirían corregir errores, pero también espolear al equipo que se queda.
Sin embargo, no es sencillo, pues para empezar habrá que saber si existen recambios adecuados y si la gobernadora amplió sus horizontes para reclutar colaboradores con criterios de eficacia política y funcionalidad.
Ahí está el ejemplo de la Fiscalía General del Estado, donde la magnífica oportunidad de relevar a Carlos Zamarripa, un funcionario anquilosado por 16 años de ejercicio del cargo y atado por compromisos y complicidades, fue desperdiciada con la designación de un funcionario frívolo, desconocedor y soberbio: Gerardo Vázquez Alatriste.
Con ese antecedente, quizá tendremos que resignarnos a quedarnos como estamos y a pedir, en los buenos deseos para el año que viene, que algunos de estos funcionarios terminen de aprender y que los restantes causen el menor daño posible.

2.- Anticorrupción, la gran deuda
El sistema estatal anticorrupción de Guanajuato, como en el resto del país, está convertido en una enorme rémora burocrática que gasta valiosos recursos sin prestar ninguna utilidad a la causa que gestó su creación, ni siquiera ya como lavado de cara de los gobiernos que lo mantienen acotado y colonizado.
Los recursos que se gasta ese elefante paralítico, que no reumático, podrían tener mejor destino en rescatar infraestructuras públicas que se derrumban, como el sistema de universidades tecnológicas en varios municipios del estado.
Ya vimos cómo la Secretaría de la Honestidad, vaya sarcasmo, está ocupada en otros menesteres y no en el de investigar, sancionar o al menos prever las conductas deshonestas.
Pero no le va a la zaga la Fiscalía Anticorrupción, a cargo de Marco Antonio Medina desde hace 8 años y convertido en el “decano” de los responsables de esa materia en el país. La longevidad y la estabilidad no es garantía de nada: en ese lapso ha judicializado menos de 120 carpetas: 15 por año. Apenas ha recuperado 60 millones de pesos producto de la corrupción, lo que ni siquiera paga el costo de la dependencia superior a los 100 millones de pesos.
Si algo se ha acumulado en los últimos tres sexenios del PAN, los encabezados por Juan Manuel Oliva, Miguel Márquez y Diego Sinhue Rodríguez, es una enorme sombra de corrupción sobre la operación del gobierno, tanto en sus procesos de contratación, adquisición de bienes, apoyos sectorizados como en obra pública.
Si la oferta de un Nuevo Comienzo realizada por la gobernadora Libia Dennise García desde el primer momento de su campaña no tiene en la mira un saneamiento y revisión de los procedimientos gubernamentales puestos en duda, probablemente no servirá de nada y pronto quedará convertida solo en una anécdota más de la decadencia del proyecto político que en sus orígenes ofreció gobernar con y para la sociedad y que solamente acabó generando una nueva casta política.
3.- León, la guerra de los símbolos
La gobernadora Libia Dennise García cierra el año mandando un nuevo mensaje político en León, dentro de la pugna que le ha sido planteada por la alcaldesa Alejandra Gutiérrez: una foto posteada en redes evidencia una reunión de la mandataria con los seis exalcaldes de León que permanecen en el PAN y están vivos y activos, en la cual pondera las virtudes de “la reflexión, el diálogo constructivo y la visión compartida.”
Es más un tema simbólico. La presencia en la foto de Ricardo Alaniz, Carlos Medina y Luis Ernesto Ayala deja ver una especie de jaque simbólico a la alcaldesa rebelde. Pero, como cuadros políticos, solo suman nostalgia, ya que no aportan mayor ascendiente entre las bases, pues su militancia ha sido intermitente y más bien lejana.
Sin embargo, la pugna política que hoy vive el panismo leonés no es solo una guerra de símbolos, pues los valores de la civilidad ponderados en el mensaje no aparecieron cuando se trató de rechazar la propuesta de ajuste fiscal en la ley de ingresos de León.
Frente a lo que el electorado tradicional panista aprecia como la amenaza de Morena y del populismo a nivel nacional, que el PAN se divida y ceda a luchas intestinas, no parece el mejor escenario.
Quizá allí es donde pueden encontrarse, junto con el tema ya mencionado de la corrupción, algunas de las razones fundantes del relativo éxito mostrado por el proyecto de nuevo partido Somos MX.
Postdata. Este columnista buscará descansar y dejar descansar a sus lectores durante los próximos domingos. Los mejores deseos para el año que viene y aquí nos encontraremos en enero.
Fecha de publicación:
20 de diciembre de 2025, 19:57
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