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DÍAS DE GUARDAR Domingo 5 de abril de 2026
*Precampañas: jugando con fuego; *La preocupante crisis del fiscal; *Acámbaro: se reactiva movimiento
Fecha de publicación:
4 de abril de 2026, 19:30
1.- Los tres alegres compadres
La proliferación de publicidad preelectoral simulada en la ciudad de León, más allá de una pretendida audacia que ya no sorprende a nadie, de lo que habla es de una descomposición política creciente en el seno del Partido Acción Nacional, hasta hoy hegemónico en el escenario estatal.
La pregunta de fondo es si todavía existe algún tipo de conducción política de alto nivel en el panismo, bien sea desde las estructuras formales o desde el poder público estatal, o si en definitiva asistimos a una pulverización de la toma de decisiones y, entonces, al escenario donde cada quien depende de sus propias fuerzas, las que logre acumular usando todo tipo de recursos, los legítimos y los de facto.
Y León es el escenario más visible, debido a que su magnitud obliga a echar mano de publicidad ostentosa y de eventos que esconden el proselitismo tras pretextos como la entrega de apoyos a la población, las giras de trabajo, entrega de obras o rendición de informes. Sin embargo, el fenómeno se repite en otros municipios de forma menos abierta.
Ante ello, ¿qué está haciendo la dirigencia formal del PAN? Una gira cosmética por el estado para “escuchar a los ciudadanos”, incluyendo la posibilidad de que algunos de ellos se autopostulen como aspirantes a candidatos para las próximas elecciones, lo que puede dar lugar, si la convocatoria fuese exitosa, a un enorme episodio de frustración.
Piénsese solamente si en el municipio de León tiene oportunidad algún ciudadano de competir contra el derroche de recursos y la apropiación de foros de personajes como Allan León, Jorge Espadas o Aldo Márquez. El adelantamiento y el dispendio son de tal magnitud que incluso otro personaje de la propia nomenclatura que no puede quejarse de falta de espacios, el secretario de Gobierno Jorge Jiménez, ya se siente en abierta desventaja frente a sus competidores.
Así, en lugar de ejercer algún tipo de control y disciplina al interior del partido, de conminar al respeto de los tiempos y a la civilidad en una competencia que empezó sin banderazo de salida, el dirigente panista Aldo Márquez invertirá tiempo y recursos en visitar los municipios de Guanajuato con su “podio portátil” para escuchar a ciudadanos a los que probablemente no tenga ninguna respuesta que darles.
Desde luego, la responsabilidad del desajuste temporal que evidencian los adelantados y ambiciosos aspirantes a candidatos panistas, no es un tema que corresponda sólo al ámbito partidista.
Desde el 2014, en el sexenio de Miguel Márquez, la dirigencia del PAN se diluyó frente a la injerencia del Poder Ejecutivo. Ese año, Márquez debió batallar con la intención del CEN de Gustavo Madero de imponer a Ricardo Sheffield como candidato a la alcaldía leonesa, logrando rescatar la posición con su secretario de desarrollo económico, Héctor López Santillana, después de que los operadores nacionales descartaran a Éctor Jaime Ramírez y a Diego Sinhue Rodríguez con base en sus encuestas.
A partir de ese momento, Márquez ya no soltó el control del PAN, como se vio en la carrera por la candidatura a gobernador para 2018, donde fabricó personalmente desde la Secretaría de Desarrollo Social el proyecto de Sinhue, al que luego designó por dedazo unipersonal. Antes había desfondado a Fernando Torres Graciano, mientras dejaba en calidad de adorno al dirigente Humberto Andrade Quezada.
Ya como gobernador, Diego Sinhue repitió la fórmula con una variante: dejó el manejo del PAN en Juan Carlos Alcántara desde la jefatura de Gabinete del Poder Ejecutivo. Román Cifuentes y Eduardo López Mares repitieron la suerte de Andrade Quezada como simples oficialías de partes y transmisores de instrucciones. Alcántara no decidía por su cuenta; aunque su margen de maniobra era amplio, operaba las instrucciones de Sinhue.
Ese modelo es el que entra en crisis en el nuevo gobierno de Libia Dennise García Muñoz Ledo. La mandataria no mantiene hasta ahora el control de sus antecesores sobre el comité estatal panista, incluso ha marcado distancias. Sin embargo, tampoco la dirigencia ha recuperado el margen de maniobra que tuvieron exdirigentes como el propio Torres Graciano o Gerardo de los Cobos.
Para todos los efectos, el PAN de este 2026, un año previo a la elección, parece acéfalo: no existe control desde el gobierno, pero tampoco vida propia. De ahí la anarquía feliz que han desatado los precandidatos de León y que será un fenómeno que sin duda se repetirá en otros municipios. De ahí también el rejuego planteado por la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez, quien ha decidido moverse por la libre en vistas de sus propios objetivos políticos.
Aldo Márquez forma parte del grupo político de Diego Sinhue y así se encarga de subrayarlo cada vez que se encuentra con el exgobernador y le da rienda suelta a la manía por las selfies. Pero su poder no es el que ostentaba como subsecretario de Desarrollo Social y los resortes para mover asuntos al interior del gobierno están bloqueados.
En contrapartida, desde el gobierno no se aprecia una dirección estratégica hacia el partido. No tiene la encomienda ningún funcionario en específico y ni el secretario de Gobierno, Jiménez Lona, que no ve caminar ni sus propios intereses, ni la del Nuevo Comienzo, Rosario Corona, se preocupan por alinear ambas esferas.
En otros tiempos todavía parecería temprano para la toma de definiciones sobre la coyuntura electoral del 2027; el hecho es que la falta de coordinación y la ausencia de control ya desfasaron esos tiempos. Cuando lleguen los momentos formales del calendario electoral, muchas de las plazas sobre las que se deben tomar decisiones estarán tomadas o en medio de una acre disputa.
En el estado no se aprecia el surgimiento de una oposición sólida frente al PAN. Morena se confronta internamente una semana sí y otra también. Movimiento Ciudadano tiene crecimiento en bastiones localizados, pero carece de una presencia estatal. El Verde sufre una recomposición al purgar a la quinta columna panista en sus filas. Y está por verse el atractivo y la capacidad de organización de los nuevos partidos, sobre todo Somos México, que le llena el ojo a muchos decepcionados del PAN.
Sin embargo, vista la esquizofrenia que se está viviendo en el establecimiento panista, quizá ni siquiera nos encontremos frente a una fuerza hegemónica amenazada, sino sencillamente ante un derrumbe autoinfligido.

2.- Ni en Semana Mayor atina la fiscalía
La caótica situación que vive la Fiscalía General del Estado de Guanajuato bajo la errática conducción de Gerardo Vázquez Alatriste no deja semana sin mancha, ni siquiera el descanso de los días santos.
La fiscalía cateó un inmueble y detuvo a un hombre en Purísima del Rincón el último jueves de marzo. Aunque la persona fue puesta en libertad, sus familiares denuncian que fue víctima de tortura, cuyas consecuencias le habrían llevado a ser hospitalizado y a la postre produjeron su fallecimiento.
La institución lo negó en un comunicado este Viernes Santo, adelantando la versión de que el hombre falleció a consecuencia de una caída registrada el 1 de abril, seis días después de la detención, de la que dice contar con datos de prueba y evidencia médica.
Lo primero que llama la atención es que la fiscalía “humanista” de Vázquez Alatriste rechace cualquier otra posibilidad y adelante una hipótesis sin ningún tipo de investigación, montando a la institución en el espíritu de cuerpo al que tan afecto era Carlos Zamarripa.
Lo segundo es que la fiscalía cuente con “datos de prueba y evidencia médica” de un presunto accidente, lo que estaría revelando que sí realizó una investigación, pero que esta fue sesgada y solamente para autoexculparse, adoptando la misma tónica del pasado de ser juez y parte en los sucesos que la involucran como presunta violadora de derechos humanos.
Cercado por las críticas a su desempeño, por sus pifias personales en busca de popularidad y por su absoluta ausencia de empatía con la crisis de inseguridad e impunidad que se vive en Guanajuato desde hace más de una década, Vázquez Alatriste muestra cada vez más con sus empeños que no es el fiscal que necesita Guanajuato para un “nuevo comienzo”.
En ese sentido, es responsabilidad de la gobernadora Libia Dennise García y de sus diputados en el Congreso, panistas y aliados, tomar cartas en el asunto y revisar el fracaso del relevo en la Fiscalía General del Estado.
La salida de Carlos Zamarripa anunciada en marzo de 2024 fue producto de la preocupación por la afectación electoral que podía traerle al PAN la impopularidad del exfiscal. De mantener a Alatriste, al enojo del pasado se sumará la indignación del presente, pues además de su fallido desempeño y sus inoportunos desplantes, el advenedizo fiscal ya dejó claro que no aprende de sus errores.
3.- Se reanudan movilizaciones contra acueducto
El domingo 12 de abril se realizará una cabalgata en Acámbaro dentro del movimiento de rechazo al acueducto Solís - León, en lo que viene a mostrar una reactivación del activismo que había tenido varias semanas de relativa calma.
Las organizaciones ciudadanas -Observatorio Acambarense por los Derechos Humanos Fray Raúl Vera, la Red de Colectivos en Defensa de la Presa Solís, el colectivo Resistencia Anfibia y organizaciones civiles de los municipios de Jerécuaro y Tarandacuao, entre otros- han continuado con tareas de difusión, conferencias con especialistas y activismo, pero hasta ahora no se han generado grandes movilizaciones, como las que cerraron el 2025.
La movilización del próximo domingo fue antecedida por una declaración pública de los integrantes del módulo de riego de Acámbaro, quienes salieron a desmentir rumores de que la entrega de apoyos agrícolas por parte del gobierno del estado los alejaría de la resistencia al acueducto.
En contrapartida, desde el gobierno del estado no parece haber una posición clara con respecto a una mesa de diálogo de alto nivel para analizar las posiciones de las partes.
Hasta ahora, el mensaje gubernamental al nivel más alto es que el acueducto no tiene vuelta atrás, como lo planteó la gobernadora Libia García en su informe de gobierno. Sin embargo, los funcionarios del segundo y tercer nivel no avanzan en tender puentes de diálogo, por lo que la gestión del tema queda en una postura de confrontación.
El Secretario del Agua, José Lara Lona, quien ha dicho que su responsabilidad se limita al aspecto técnico, también ha tomado decisiones políticas, como ha sido la de enviar funcionarios encubiertos a infiltrar las reuniones y las protestas en Acámbaro. La labor de espionaje no parece coherente con una intención de dialogar.
Mientras que la Secretaría de Gobierno, responsable del diagnóstico y la construcción de puentes, hasta ahora no ha sido muy exitosa, pues ha dejado la tarea en manos del coordinador de asesores Baltasar Zamudio, exdirigente estatal del PRD y excompañero de militancia de la alcaldesa Claudia Silva, lo que no abona mucho a la confianza.
El tema de Solís y su acueducto se plantea como una asignatura pendiente que requeriría de la atención personal de la gobernadora y de la sensibilidad de la que hacía gala cuando era legisladora y muchas veces iba más allá de las posturas de su partido, como se vio en la atención a las colectivas de buscadoras de personas desaparecidas.
Lo dice en sus discursos: territorio y no escritorio. Podría funcionar.
Fecha de publicación:
4 de abril de 2026, 19:30
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