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1/20/2026
El humedal contra el desarrollo y una nota aclaratoria

El humedal contra el desarrollo y una nota aclaratoria

Para salvar el planeta –se dice– los países ricos y las élites de hiperconsumo deberán perder. Para salvar el humedal, la clase leonesa defensora del compre-use-tire deberá perder su nuevo santuario al derroche

Fecha de publicación:
15 de noviembre de 2019, 04:35

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    Respecto al humedal del Parque Los Cárcamos de la ciudad de León, Guanajuato hay algunas confusiones que vale la pena disipar. Para gusto o disgusto de las y los lectores, las siguientes líneas son parte de una columna llamada Opúsculo del crecimiento. Aquí ese ínfimo espacio de letras lo dedicamos a analizar las consecuencias negativas de la visión del mundo en torno al crecimiento ilimitado de la economía y la sociedad; esa que parte de un supuesto bien conocido y no por ello tan cierto: “el desarrollo es mejor en tanto y en cuanto se crezca de forma constante e ilimitadamente”. Nuestro ángulo de visión es radicalmente opuesto, por deducción y naturalmente: “el desarrollo es mejor en tanto y en cuanto se le ponga un freno al crecimiento ilimitado”. Por añadidura: “si el desarrollo ha de ser visto como crecimiento económico a costa de la naturaleza y del bienestar de las personas, preferimos decir no al desarrollo”. Como el desarrollo es un término enlodado y moneda de cambio para cualquier producto capitalista (póngale un apellido a “desarrollo ---aquí---”), preferimos desechar ese endiablado concepto. Si algo huele a desarrollo, el olor habrá de empeorar.

    Leída la anterior nota aclaratoria y si todavía continúa leyendo esto, le planteo esta introducción en términos de lo siguiente: Usted debe impuestos a una clase política que mal-invierte o desaparece en paraísos fiscales todo el dinero recaudado a sus ciudadanos. Un buen día se decide usted a pagarlos y, faltaba más, su deuda fiscal se ha triplicado por retraso. Mi deuda es esta: no estoy conforme con nada, o casi nada, respecto a la sociedad de crecimiento que me exige, por día, un esfuerzo mayor para abandonar o sacrificar las condiciones mínimas que una vida feliz y digna necesita. Cada día que pasa mi deuda con la sociedad de crecimiento, aumenta. Como buen deudor, mi inconformidad se triplica proporcionalmente.

    En una sociedad de crecimiento como en la que tenemos que vivir se le da prioridad al consumo desmedido de productos inútiles, a la acumulación de riquezas en pocas manos, al empobrecimiento de las mayorías numéricas y a la destrucción de la naturaleza para cubrir las necesidades humanas. Una sociedad de crecimiento “modelo”, como la guanajuatense y la leonesa, ignora las crisis ante sus ojos y resuelve que es mejor el derroche en pocos años, que la buena vida en el largo plazo. Una sociedad de crecimiento, que aumenta su parque vehicular año con año, atrae más y más inversiones, extiende más su mancha urbana, incrementa los servicios empresariales y de entretenimiento, eleva su gasto publicitario, destruye sus bienes naturales y en la que, al mismo tiempo, incrementa la violencia, la pobreza y la desigualdad, es una sociedad a la que por fuerza hay que cambiar.

    Foto: Alonso Merino Lubetzky.
    Foto: Alonso Merino Lubetzky.

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    No expondré argumentos de tipo jurídico; esos ya han sido expuestos y están disponibles en numerosos artículos noticiosos y ruedas de prensa de la Plataforma Salvemos el Humedal Los Cárcamos. Jurídicamente, sabemos que el megaproyecto de usos mixtos comercial, turístico, habitacional y empresarial City Center es un proyecto plagado de irregularidades y opaco de pe-a-pa. Políticamente sabemos que el City Center fue presumido, presentado, inaugurado a la sociedad empresarial antes siquiera de aprobarse sus permisos de construcción por las dependencias locales pertinentes. El City Center es un proyecto que liga en hermandad dineraria, a empresarios renombrados y héroes de acción del circo político nacional y local. Busque en la red y sabrá apellidos y rostros de los inaugurantes e inversionistas. No vale la pena (ni los caracteres) mencionarlos aquí.

    Aquí reúno y rescato argumentos de otra naturaleza. Buscan responder a la cuestión ¿Por qué no podemos conserva uno y otro, el humedal y el City Center?, y al dilema ¿callar o alzar la voz respecto al ecocidio (este y otros por venir) en la ciudad de León?

    Además de lo bien sabido, vale subrayar: ese charco que algunos políticos, empresarios y bots describen semanalmente por diversos medios como “maloliente y abandonado”, sí es un humedal. Relea: sí es un humedal. Si alguien tiene dudas, que impugne la resolución a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), organismo federal que reconoce al cuerpo de agua en el oficio B00.7.05.-670 con fecha del 19 de agosto de 2019. En dicho resolutivo, CONAGUA determina que en conexión con el humedal, “inmediatamente aguas abajo del parque Los Cárcamos, se encuentra el inicio de una corriente que afluye al Arroyo Los Castillos, que a su vez descarga sus aguas a la corriente denominada Hacienda de Arriba y Los Gómez, y que de acuerdo a la carta topográfica antes mencionada, afluye al río Turbio”; que afluye, en última instancia, al río Lerma, ambos propiedad nacional y protegidos por el Artículo 27° Constitucional.

    Foto: Alonso Merino Lubetzky.
    Foto: Alonso Merino Lubetzky.

    También pueden consultar la investigación del CIATEC A.C que una de las mismas empresas financiadoras del proyecto City Center –México Retail Properties (MRP)– mandó a hacer. Ahí se reconoce al humedal como “un ecosistema en equilibrio como ‘isla ecosistémica’”. Y agrega:

    “Los resultados de los análisis fisicoquímicos del agua del embalse, muestran que se puede considerar un cuerpo de agua eutrófico, por lo que se debe evitar que la intervención humana provoque la entrada de materia orgánica al mismo.[] Por principio de precaución, debiera ser preservada con sumo cuidado; aún cuando el espacio ocupado por el agua del Parque Los Cárcamos tenga origen antrópico”.

    Y si eso no bastara, también lo dijeron Jean-Michel Cousteau y Rubén Arvizu, presidente y director, respectivamente, de la organización Ocean Futures Society’s. A partir de sus visita al humedal, sostienen: “los humedales son hábitats esenciales para muchas especies y deben protegerse a toda costa”, se debe “proteger el humedal y detener el desarrollo”. Todos estos organismos y personalidades que llegan a conclusiones favorables sobre el tal “charco”, están respaldadas por investigación, desde cartografía hidrológica histórica, hasta pruebas científicas de campo y mucha, muchísima, experiencia en el terreno de la protección ambiental. Ponga en una balanza eso y la flacidez del, bien masticado y regurgitado, argumento contrario: “no es un humedal, porque entorpece el crecimiento”, “sí al City Center, porque favorece el desarrollo”, “no es un humedal, porque espanta la inversión”, “no a detener la obra, porque afecta los negocios. Pensemos en la gente y en los empleos perdidos”.

    Gráfico: Plataforma Salvemos El Humedal Los Cárcamos
    Gráfico: Plataforma Salvemos El Humedal Los Cárcamos

    A estas alturas quizás haya alguien que se pregunte qué es, pues, un humedal. Valiosa la pregunta. RAMSAR, el organismo internacional de conservación de humedales más importante dice que los humedales son “extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”. Los humedales son importantes según RAMSAR por “los innumerables beneficios o ‘servicios ecosistémicos’ que brindan a la humanidad, desde suministro de agua dulce, alimentos y materiales de construcción, y biodiversidad, hasta control de crecidas, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático”.

    En el largo plazo quizás la Plataforma Salvemos el Humedal Los Cárcamos pueda reunir evidencia para defender y reconocer más humedales y cuerpos de agua en la ciudad de León. En el corto, sabemos que tenemos este y que su importancia excede por mucho la creación circunstancial de empleos o de empleos tendencialmente precarios en las múltiples empresas, comercios, hoteles y servicios que se pretenden ofrecer en el City Center. Por mucho, según nuestro razonamiento, un humedal al que se tiene libre acceso y al que han confluido familias leonesas como lugar de esparcimiento y ocio, cobra mayor relevancia que un nuevo altar al consumismo de una pequeñísima porción de la población local.

    Quizás nos venga bien hacer referencia a la anécdota del Titanic que Carlos Taibo recupera en numerosas ocasiones para explicar por qué la ecología y el desarrollo no pueden vivir bajo el mismo techo. Usted sabe que en el Titanic murió mucha gente. Dichas muertes podrían haberse evitado sencillamente si la madera utilizada en los camarotes de lujo se hubiera invertido en más barcos salvavidas. Este es un argumento bien conocido entre los objetores del crecimiento: si el planeta tiene recursos limitados y solo algunas personas y grupos acaparan la mayor cantidad de esos recursos, una de las soluciones a la crisis ambiental pasa porque esos grupos abandonen su opulento estilo de vida y dejen lugar a un uso colectivo de los pocos recursos disponibles en vías de desaparición. Para salvar el planeta –se dice– los países ricos y las élites de hiperconsumo deberán perder. Para salvar el humedal, la clase leonesa defensora del compra-use-tire deberá perder su nuevo santuario al derroche.

    "DISFRUTA". Foto: City Center (http://citycenterleon.mx/)
    "DISFRUTA". Foto: City Center (http://citycenterleon.mx/)

    Si usted es un partidario del City Center porque no le molesta la destrucción de un área natural, seguramente es de esas personas que tiene posibilidades de “comprar naturaleza” cuando se vacía la alacena; un fin de semana en la playa, en la Sierra de Lobos o de vacaciones para hacer ecoturismo. Quizás tendrá también la posibilidad a futuro de huir de aquí cuando esta ciudad se quede sin árboles, oxígeno, lugares por donde caminar sin autos, agua y otras cosas insignificantes como estas. Si esa posibilidad está cancelada para usted, que apoye el City Center es aún más severo: prefiere abiertamente una mayor esclavitud al consumo modelo de grupos sociales despilfarradores, que la vida en cercanía y defensa de los medios básicos de existencia. Y una vida así rebasa por mucho cualquier sentido de la justicia social y la ecología. Nadie estamos salvados, de una u otra forma, de la adicción a la producción y al consumo desmedido, pero sí podemos comenzar por defender los bienes comunes que hacen más habitables nuestros territorios.

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    Concentración pública por el Humedal Los Cárcamos

    Domingo 17 de noviembre de 2019, 8:00 am

    Parque Metropolitano de León, entrada por López Mateos

    Evento de Facebook

    Fecha de publicación:
    15 de noviembre de 2019, 04:35

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