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Entre política y religión: Trump versus León XIV
Al rechazar que Trump justifique en el cristianismo la guerra en Irán, el papa León XIV pone en la balanza el peso político de la Iglesia Católica en su país. Al hacerlo, marca un contraste con su posición más pasiva durante su primer año. ¿Hasta dónde llegará el primer papa estadounidense?
Fecha de publicación:
25 de abril de 2026, 21:39

Por Carlos Gutiérrez | CONNECTAS
A mediados de abril, el papa León XIV y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tuvieron un encontronazo verbal inédito. Desde el medioevo no se había dado un choque de este nivel “entre poder temporal y espiritual”, afirmó el diario español El País. El centro de la disputa era la guerra de Irán, que ha estado en entredicho por no tener objetivos y resultados claros, además de provocar una crisis económica y energética global. Ante el cierre del estrecho de Ormuz, Trump había declarado que, de no permitir el paso, acabaría con “la civilización” iraní.
Ante esa declaración, que impactó en la opinión mundial, su paisano Robert Francis Prevost declaró “verdaderamente inaceptable” la amenaza del mandatario estadounidense. Como respuesta, Trump llamó “débil” y “nefasto” en política exterior al pontífice. Además, en sus redes sociales publicó una imagen realizada en IA de él mismo como Jesucristo curando enfermos, lo cual algunos grupos religiosos interpretaron como blasfemia. Mientras volaba a un viaje pastoral a Angola, el papa respondió serena, pero contundentemente: “no tengo miedo. Seguiré hablando contra la guerra”.
Diego Mauro, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, considera que mientras Trump hizo ataques personales, el pontífice se limitó a contestarle que seguirá difundiendo el Evangelio. “Con ello, lo dejó knockout. Es como ese boxeador que sube, pega muchos golpes y el otro solo devuelve uno, pero en el mentón. Me parece que Trump quedó bastante maltrecho, porque además tiene muchas tensiones internas en su país”.
La primera de ellas proviene, por supuesto, de la importante comunidad católica estadounidense. De acuerdo con datos del Centro de Investigación Pew, el católico es uno de los grupos religiosos más numerosos en Estados Unidos, “superando en número a cualquier denominación protestante”. De hecho, diversos personajes mediáticos afines al movimiento Make America Great Again (MAGA), liderado por Trump, comenzaron a desmarcarse del mandatario y llamarlo “anticristo”.
Pew publicó en marzo de 2025 un informe según el cual 20% de los adultos estadounidenses, aproximadamente 53 millones, se declaran católicos. De esa cifra, más del 40% eran inmigrantes o hijos de inmigrantes. Además, que el 53% de los católicos inscritos en el censo electoral se identificaban con el Partido Republicano, y 43% con el lado Demócrata.
“Estados Unidos tiene la cuarta población más grande de católicos en el mundo, después de Brasil, México y Filipinas”, apunta Nicolás Dallorso en un artículo publicado en la revista Bordes. Explica que la Iglesia católica es “la más grande confesión religiosa del país”. Y en algunos lugares está sumando fieles. Recientemente el diario The New York Times publicó que “en decenas de arquidiócesis a lo largo del país los obispos observan una intensa oleada de nuevos adeptos”, y que “la gente se está uniendo a la Iglesia católica en cifras sorprendentes”. Subraya que desconoce la razón, aunque no parece tener que ver con el papado de Prevost.
En las cúpulas del poder también hay una fuerte presencia católica: seis de los nueve jueces de la Corte Suprema son fieles, según datos de catholic.net. En el propio gabinete de Trump hay católicos. Es el caso del secretario de Estado, Marco Rubio, y del vicepresidente, James D. Vance, converso desde 2019. “En 2024, Donald Trump ganó el voto católico con un margen que ningún republicano había logrado en décadas. Nunca un gobierno estadounidense había tenido tantos integrantes católicos en sus círculos de poder”, apunta Univisión. Por ello, el enfrentamiento con el papa implica una fuerte presión política interna para Trump.
Mauro encuentra que la coalición MAGA se ha venido resquebrajando internamente, principalmente por las diferencias entre los sectores católicos tradicionalistas y el mandatario. “Ya venían teniendo tensiones con Trump por su guerra en Irán, porque ellos entienden que está impulsada por el evangelismo sionista, es decir, por sectores del mundo cristiano evangélico que tienen sintonía con el Estado de Israel y que entienden que este es parte de una lectura muy mesiánica, muy apocalíptica”. Además, para estos sectores un Estado de Israel consolidado es fundamental para la esperada segunda venida de Jesús.
El pleito Trump-Prevost también provocó una ola de reacciones a nivel mundial sobre el papel del pontífice frente a las embestidas bélicas del mandatario. El País, por ejemplo, tituló su nota “León XIV se convierte al fin en el papa anti-Trump”. Llama la atención el “al fin”, como si el papa se hubiera quedado corto en las expectativas al momento de su elección el 8 de mayo de 2025.
En efecto, cuando el Cónclave lo escogió como su mejor opción para conducir el futuro de la Iglesia, muchos pensaron que le haría un fuerte contrapeso al discurso beligerante de Trump. Pero el pontífice optó casi por el silencio. Pero Trump “finalmente lo subió al ring”, piensa Mauro. Además, cree que ese “empujón” permitirá a Prevost mantener la cohesión.
Carlos Gutiérrez es un periodista mexicano. Miembro de la Mesa Editorial de CONNECTAS. Doctor en Lenguajes y Manifestaciones Artísticas y Literarias, y Máster en Pensamiento Español e Iberoamericano por la Universidad Autónoma de Madrid. Maestro en Artes Escénicas por la Universidad Veracruzana y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM.
Fecha de publicación:
25 de abril de 2026, 21:39
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