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6/7/2026
“Famoso coronavirus” irrumpe en la vida de la comunidad

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“Famoso coronavirus” irrumpe en la vida de la comunidad

Los niños no van a clase, la gente estornuda en el autobús y se habla de suspender los trabajos en la fábrica, ¡Vaya problema!

Fecha de publicación:
19 de marzo de 2020, 09:59

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    De: Pompeyo García Rosillo(*)

    Recién ayer (lunes), como a eso de las 6 de la tarde, Maura se enteró que sus hijos no iban a tener clases, se lo dijo una comadre que tiene a su niña en el mismo sexto grado de primaria que su hija Lupita, le platicó que por el “famoso coronavirus” del que tanto se ha estado hablando, las autoridades educativas lo habían decidido y habían dejado la indicación que no debían salir de su casa para evitar contagios. Su otro niño va en quinto grado.

    ¡Vaya problema! pensó Maura, porque mañana martes entra a trabajar a las 7 de la mañana en una empresa de arneses; a menos que también vayan a suspender el trabajo y se tenga que quedar en casa, “No, se pondría peor la situación porque dejaría de ganar los setecientos pesos que cada sábado me dan”.

    El camión de la compañía pasará por ella a su comunidad a las 6:30 de la mañana y la regresará hasta las 3 y media de la tarde.

    Regularmente, como su esposo está en los Estados Unidos y tiene 9 años sin venir, le apoya su suegra, Matilde que tiene 70 años.

    Están bien organizadas, Maura despierta a sus hijos a las 6 para que hagan algunas labores en la casa, tomen un té con un pan y luego se vayan a la escuela poco antes de las 8. Al salir de la escuela a la una y media de la tarde, en donde almuerzan gracias a un apoyo que reciben, se van a la casa de su abuela “Tita” que a esa hora va llegando a su casa porque temprano tiene que ir a hacer sus labores en el campo. Ahí comen y Maura los recoge en cuanto vuelve del trabajo. Por las tardes, Maura y sus niños ya en casa, se dedican a organizar la jornada para el día siguiente que será muy similar. Ella preparará algo de comida, los niños sus tareas y temprano se irán a dormir.

    Ante esta inesperada noticia de la suspensión de clases y que durará hasta después de Semana Santa, según le dijo su comadre hay algunas opciones: “Me voy en la mañana como siempre y no salgan durante todo el día. Que Lupita prepare unos huevos para almorzar y antes de las dos de la tarde vayan con su abuelita para que coman. Ahí paso por ustedes”. O bien, “los llevo antes de las 7 a la casa de su abuela y la acompañan todo el día en el campo, les preparo algo para que almuercen con ella y los recojo como siempre después de que coman”.

    Platican entre ellos y Lupita sugiere que le hablen a su papá para ver qué opina. Su abuelita Matilde ya dijo que lo que ellos decidieran estaba bien, pero que se quedaría con mucho pendiente sabiendo que estarían solos en su casa durante tanto tiempo.

    Aunque ya casi no hay comunicación con su papá por los constantes pleitos que tienen porque no manda dinero regular ni suficientemente y sólo en algunas ocasiones les habla, Maura acepta y le pide a Lupita que lo haga, ella no quiere hablar porque seguramente terminarán peleando.

    Lupita con esperanza marca el número pero no contesta. Repite la operación tres veces y lo mismo, no contestan el teléfono.

    La decisión la tomarán ellos tres, permanecerán en casa los niños y le prometen a su mamá que se portarán bien y se cuidarán. Que eso era lo que les habían recomendado para evitar contagiarse de ese “famoso coronavirus”, no salir, por eso se habían suspendido las clases. Se lo cuentan a su abuelita, quien no muy convencida acepta.

    Hoy martes antes de salir de casa, Maura persigna a sus hijos, los besa tiernamente, se los encomienda a la virgencita de Guadalupe y les pide que no vayan a salir, que hagan todo lo que quedaron y que como siempre pasará por ellos después de que coman.

    La jornada de Maura es como todos los días. Sube al camión que ya va lleno de mujeres como ella y la plática que predomina durante los 30 minutos que dura el viaje es el “famoso coronavirus”; para unas no es cierto, es más el escándalo que hacen, aseguran, porque “a la gripe sólo le cambiaron el nombre y si te pega, pues te cuidas y solita te alivias”; para otras es una advertencia divina que ya está predicha en las Sagradas Escrituras porque el fin de los tiempos está cerca; unas más intentan explicar cómo se contagia y los síntomas que se presentan en los enfermos; otras dicen que sus maridos que están en el norte dejaron de trabajar, por lo pronto una semana y no les van a pagar.

    Al llegar a la empresa todo parece igual, bueno, sólo las reciben preguntándoles si alguna está enferma de gripe o en su casa había alguien enfermo, además de que les piden lavarse las manos y usar gel antibacterial y cómo cubrirse al estornudar.

    Ilustración: Pinche Einnar.
    Ilustración: Pinche Einnar.

    Las horas se le hacen más largas a Maura pensando en sus hijos pero procura no perder la concentración en todo el proceso que está haciendo para que sus cables no vayan a tener observación y se los regresen. Así lentamente transcurre el tiempo y a la hora de la salida lo hace rápido para subir al camión y volver a casa. Puede hablar por celular con sus hijos y todo está bien, ya están con su abuelita y ya comieron. Así que cansada y pensativa durante los treinta minutos que dura el viaje de regreso a casa Maura va rezando, agradece a Dios y a la virgencita de Guadalupe que haya cuidado a sus hijos y espera no vayan a parar la empresa; ni siquiera saluda a sus compañeras, ella se concentra en sus oraciones. Llega el camión a la comunidad y es la primera en bajar, apura el paso, casi corre para llegar a la casa de su suegra. Sus hijos ya la esperan, la abrazan, la besan, agradecen a su abuela y retornan felices a casa, a prepararse para repetir su jornada al día siguiente.

    Apenas entran y a Maura le viene a la mente y hasta ahorita repara en ello, Juanita, su compañera de trabajo y de viaje de regreso a casa estornudó varias veces y se venía sonando la nariz. Dios mío, piensa Maura: ¿y si ella tenía el “famoso coronavirus”? ¿Y si ya me contagié? Seguramente contagié a mis hijos, quienes despreocupados están ya haciendo sus tareas escolares. No se atreve contarles lo que sucedió en el camión de regreso. Lo pensará para decírselos a la hora de la merienda, sin embargo cuando están los tres a la mesa y los ve tan tranquilos tomando un té con una pieza de pan decide no hacerlo. Lo pensará en la noche y ya mañana Dios dirá. Maura se despide de sus hijos y se va a dormir, como siempre reza antes de conciliar el sueño, pero ahora hay una petición especial: “Dios mío que el ‘famoso coronavirus’, no sea otra cosa que la gripe con otro nombre y si me da o le da a mis hijos, nos curemos como nos hemos aliviado de tantas gripes que hemos tenido”. Así, poco a poco empieza a dormir, mañana será otro día.

    * Pompeyo García Rosillo es licenciado en Derecho y Notario Público por la Universidad de Guanajuato, con maestría en Ciencias Jurídico Penales. Diplomado en Derecho Procesal Civil y Mercantil por la Universidad de Estudios de Posgrado en Derecho. Entre sus cargos públicos ha estado el de secretario del Ayuntamiento de Acámbaro y asesor en el Congreso de Guanajuato.

    Fecha de publicación:
    19 de marzo de 2020, 09:59

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