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1/20/2026
Guanajuato se asoma a 10 mil casos y COVID-19 sofoca hospitales, como el IMSS 58 en León

Guanajuato se asoma a 10 mil casos y COVID-19 sofoca hospitales, como el IMSS 58 en León

En medio de nuevos llamados para contener los contagios, los cuales no están siendo atendidos, el estado se dispone a romper también la barrera de los 600 muertos este fin de semana

Fecha de publicación:
2 de julio de 2020, 15:46

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    Presionados y al borde del colapso, todos los días hay trabajadores de la salud incapacitados por contagios intrahospitalarios en el Hospital General Regional No. 58 del IMSS en León. Ya no hay camas disponibles, el triage es discrecional y en ocasiones no responde a criterios médicos, falta personal por número de enfermos, hay poca coordinación interna y, sobre todo, se necesita "más humanidad".

    Desde que despegó el crecimiento de contagios en México, los hospitales del IMSS en las ciudades más grandes del país han sido objeto de denuncias públicas por parte de médicos y enfermeras. En su mayoría les ha faltado material, equipo y personal, evidenciando que el sistema público sanitario más añejo e importante no estaba preparado para el SARS-CoV-2. Así, León, Guanajuato no es la excepción y la clínica de más reciente construcción en la ciudad está ya sofocada.

    A la fecha, la entidad registra 9 mil 760 casos confirmados de COVID-19, así como 593 defunciones. Este jueves se reportaron 447 nuevos contagios y la muerte de otras 27 personas.

    A pesar de que los datos sobre el personal de la salud con COVID-19 en México no son abiertos, ni es posible obtenerlos desagregados por entidad federativa, la Secretaría de Salud presenta los datos nacionales semanalmente. Al día 28 de junio de 2020, son 46 mil 13 los profesionales de la salud que dieron positivo a la prueba de SARS-CoV-2 en México.

    Del total, 41 por ciento son enfermeras(os), 29 por ciento médicas(os), 27 por ciento otros(as) trabajadores de la salud, 2% de laboratoristas y 1% de dentistas. A la misma fecha, 683 trabajadoras(es) de la salud han fallecido a nivel federal y Guanajuato, según el reporte federal, permanece aún por debajo de los 20 fallecimientos.

    De acuerdo con un vocero del Hospital General Regional No. 58 del IMSS León, hay un total de mil 700 trabajadores en la clínica. Según su reporte, hay 50 trabajadores de la salud contagiados de COVID-19, principalmente enfermeras, pero también médicos y laboratoristas. El vocero no cuenta con el dato de los incapacitados por vulnerabilidad y da razón de un solo profesional de la salud del IMSS fallecido en todo el estado. Por otro lado, reporta 136 pacientes de COVID-19 en un piso, al tiempo que el hospital se dispone a habilitar un piso más.

    Una enfermera, y restando

    Desgastada y con la mirada aturdida, habla por teléfono con una voz distorsionada por el cubrebocas. Se niega cuando se le pide su testimonio. "Ahorita estoy teniendo un problema", contestó tajantemente mientras sostenía su celular. Segundos más tarde hizo una señal a la distancia.

    -"Dime qué es lo que quieres saber. ¿No traes papel? Lápiz y papel, no grabes mi voz".

    -"Preguntas y respuestas para ser más concreta", sentenció detrás de su uniforme verdiblanco con el rostro perplejo.

    Le nombramos Estela para proteger su identidad. La enfermera del Hospital General Regional del IMSS No. 58 en León cuenta que el nosocomio está al tope de su capacidad y que ya no hay camas disponibles para pacientes de COVID-19. El 3.er piso está lleno, el 2.° piso con la mitad de pacientes covid y la otra mitad de patologías generales con sólo una barrera de separación entre ellos.

    Explica que el mayor problema para brindar atención de calidad es la falta de personal de salud, que todos los días disminuye un tanto más."¡Necesitamos gente!, expresó con fatiga y malogro. Han solicitado transferencia de personal de la clínica No. 53 y la No. 47, pero dado que no es obligatorio, nadie ha asistido en apoyo. "Tienen miedo de contagiarse" y es por eso que no acuden.

    Foto: Alonso Merino Lubetzky
    Foto: Alonso Merino Lubetzky

    Los contagios de trabajadores de la salud van al alza y cada día hay menos enfermeras y médicos para desahogar la demanda de atención a pacientes de la No. 58. Se han ido a sus casas, ya sea porque son personal en riesgo o porque se han contagiado. Todos los días hay trabajadoras que resultan positivos a la prueba o con síntomas claros de COVID-19 que deben irse de incapacidad.

    Los que quedan se niegan al tiempo de trabajo extra por miedo a contagiarse; es mínimo el personal que lo hace. Hay turnos con menos gente que otros, el de la noche es el más desprotegido. "¡No hay capacidad! Y no hay de dónde sacar más personal. Necesitamos que se contrate más gente", dijo Estela. La contingencia sobrepasó la capacidad del hospital.

    En su experiencia, la relación con la dirección del hospital, con médicos y residentes es buena. Pero no puede negar que son el personal con mayores privilegios, ya que los y las enfermeras hacen un trabajo más pesado y directo con los pacientes de COVID-19, siempre sosteniendo la primera línea.

    -"Va a ser anónimo, ¿verdad?"

    -Completamente anónimo, no se preocupe.

    -" Bueno, ¿quieres que te diga la verdad? La gente se está muriendo porque no hay el personal suficiente".

    La gente no se da cuenta en qué momento se murieron. Fallecen por igual estando en calidad de "graves" o "críticos", intubados o sin intubación. Es tanto trabajo que no hay tiempo para nada, ni para leer noticias en tiempos de descanso. Se muestra con miedo de llegar todos los días con su familia y contagiarles.

    El sistema de triage, para completar, donde se valora el estado de salud de los pacientes con COVID-19, funciona mal. Principalmente los médicos se encargan del triage y ellos deciden la valoración que darán a los pacientes de coronavirus. Como tienen miedo, deciden a quiénes se van a acercar y a quiénes no. A veces hacen la valoración sin criterios médicos: a personas con obesidad o con cuellos pequeños los rechazan "porque es más difícil la intubación", confesó Estela.

    A los familiares de los pacientes se les da el informe de su estado de salud siempre que se puede. Cuando alguien entra por coronavirus, sus familiares sólo lo pueden volver a ver de dos formas: en recuperación o cuando fallecen. Y viceversa: sólo los que logran sobrevivir vuelven a ver a su familia. "En su mayoría es cuando muere", aclara nuestra enfermera.

    Se muestra preocupada porque la gente decide ir al hospital cuando ya está en estado crítico y a veces sólo duran unas cuantas horas. Para subir a un paciente de urgencias se tiene que esperar a que sea dado de alta o que se desocupe una cama de alguien fallecido. En urgencias se valora a dónde van los pacientes. Si el paciente está crítico y si es una persona joven, lo pasan a terapia intensiva. Pero si no, se les sube al segundo o tercer piso. Así es, los pisos desbordados.

    "Falta área médica y un poco más de humanidad" y enfermería no puede ayudar más. Su labor no sólo es difícil por la falta de personal, sino porque es muy pesado cargar con el equipo de protección personal (EPP) durante tantas horas. Se limita la visión hacia abajo y hacia los lados, los goggles se nublan y se deja de ver.

    Ahora esperan seis horas para cambiar de turno, pero cree que si compañeros (camilleros y enfermeros) se siguen quedando incapacitados, les tocarán roles hasta de 12 horas a quienes queden. "Todos los días hay personal de enfermería que se está incapacitando", finalizó.

    Mary, sin información

    Sale de la clínica cruzando entre un guardia de seguridad y un elemento de la Guardia Nacional que custodian la puerta. Sin haber recibido información alguna de su familiar, un paciente con COVID-19, Mary se vuelve para su casa.

    Su pariente de 43 años con sobrepeso está en el segundo piso y no la han dejado verlo desde que ingresó. Le dicen que está estable desde el día 23 de junio, pero no le dicen más, no entiende por qué. Aturdida espera un taxi mientras regala su voz.

    "No me dan bien los diagnósticos todavía para saber qué es lo que tiene. Lo metieron por covid pero no saben si es covid". A Mary no le han dado ningún papel, ningún diagnóstico. Nada.

    Los doctores le hablan por teléfono, pero no salen a verla. Este día fue a ver si tenía suerte y podía mirar o saber de su familiar, pero le negaron el acceso. Dice que en la clínica le hicieron la prueba, pero insistentemente explica que nunca le confirmaron qué tenía. A su familiar lo metieron al área covid sin preguntar.

    Respecto a la organización del hospital dice que "está [hecha] un desastre, porque pues no saben, o sea, familiares que salen, cambian a sus pacientes a otras camas. O sea, yo digo que no está bien organizado, así bien, bien, no".

    Foto: especial
    Foto: especial

    Julia, dos de cuatro

    Resignada, sin cubrebocas, sudada y exhausta, sale con un compañero a comprar su almuerzo afuera del Oxxo. Ella ve "muy deficiente todo, falta equipo, falta material y falta organización".

    El equipo de protección personal (EPP) a su área se les entrega contado, son cuatro personas y les entregan dos equipos para toda la guardia. Si entran o salen de poner un ventilador deben tirar el equipo de protección personal usado y ponerse otro para evitar contagiarse.

    "Ese es el problema, hemos comprado [EPP] para tener por nuestra seguridad, pero es un batallar porque la organización de diferentes categorías tiene diferentes jefes. Entonces es el batallar con eso. Es ir a buscar a tu jefe y que te otorgue y si quiere y si no está. Entonces son como trabas, por decirlo así".

    Su labor es instalar los ventiladores, retirarlos o trasladarlos de un área a otra. Dice que la dirección del nosocomio tiene la intención de hacer las cosas bien. Realmente las trabas vienen entre los diferentes rangos o jerarquías: "Ah, es que a mí no me toca, dile a tu jefe", dice Julia haciendo referencia las mismas jerarquías laborales de siempre al interior del hospital. Hoy pesan más porque el trabajo se concentra en pocas manos.

    "Nosotros ya llegamos al límite, tenemos cuatro ventiladores a lo máximo disponibles de 60, casi. Son para pacientes graves y han llegado de otras enfermedades. Pero realmente ahorita está siendo más de covid".

    El 3° piso, se supone, es todo para pacientes con coronavirus. Ya en la práctica van mezclados: sin covid, graves y en estado crítico. "Ahí lo malo es que si no eras paciente confirmado. O sea, si no eras positivo, puedes correr el riesgo de que salgas positivo", advierte.

    No todos los pacientes en el piso están diagnosticados con COVID-19 y puede haber contagios intrahospitalarios. "Es un piso ya totalmente colapsado".

    "Mira, te voy a decir algo, el COVID-19 se ha manifestado de maneras muy drásticas", comenta Julia. "Pero hay otros que se han manifestado de otra manera totalmente diferente y dices 'no, no es' y resulta que sí era. O sea, hay pacientes asintomáticos que no sabes ni qué onda. O sea, que llegó por un dolor de pecho y pues es que ahorita no sabes con quién referirlo".

    Confirma que hay déficit de personal de salud, pero que a nadie se le obliga a trabajar. Cada quien decide si permanecer horas extra o no, aunque sea con goce de sueldo. Lo que es un hecho es que una gran parte del personal se ha ido por incapacidad. Así puestas las cosas, ni llega gente de suplencia ni los que están permanecen más tiempo del necesario por miedo a enfermarse. ¿Y las vacantes? ¿Y la demanda de atención?

    "Yo por ejemplo, en mi área somos dos. Llegaron otros dos de apoyo, éramos cuatro. Ahorita esos dos salieron positivos. Entonces, otra vez nos quedamos dos. Y ahorita de otros turnos nos vienen a apoyar para hacer tiempo extra".

    Julia dice que no es la exposición viral lo que la mortifica más, sino el agotamiento de traer el EPP puesto. Siente un calor inmenso y no se prende el aire acondicionado para no agravar la salud de los pacientes. "Tenemos que poner uniforme quirúrgico, luego la bata, luego tu mascarilla, tu gorro, tus goggles, tu careta."

    Llevar el EPP tanto tiempo es sofocante. Para quien sufre de claustrofobia, como ella, es una experiencia nefasta. "Y pues con miedo, frustrada. A final de cuentas". No sólo hay hartazgo, hay impotencia.

    Foto: Alonso Merino Lubetzky.
    Foto: Alonso Merino Lubetzky.

    Julia llega después de las jornadas de trabajo con sus tres niños y tiene que seguir conviviendo con ellos en casa. Al personal de salud se les ofrece prueba cuando presentan síntomas, pero como no siempre se tiene el cuadro clínico básico (fiebre, tos, baja oxigenación, dolor intenso), los médicos se niegan a proveerles de la prueba a quienes sienten algo distinto en su cuerpo.

    "Nosotros decimos que si ya tuvimos una compañera positiva y sale otro que está enfermo, pues ahí el riesgo y es como el protocolo de decir, bueno sí o no. A un compañero no se la quisieron hacer, batallamos en dos guardias y al final resultó que sí era positivo".

    Al día les llegan de 10 a 15 pacientes sólo en su turno. Más de la mitad del hospital atiende a pacientes con COVID-19. A veces es muy difícil aislar el virus, ya que enfermeras y médicos les rolan de turnos y áreas, de covid a otras áreas de patología general.

    "A los demás pacientes, a los no covid, los intentas separar, pero pues es un virus que ahora si debes estar en una burbuja para que no te dé, casi casi. Entonces, se intentan tomar las medidas precautorias, pero pues en una guardia puedes llegar a COVID y en la siguiente guardia a otra área que no era y pues puedes correr el riesgo de infección".

    Con el ímpetu en picada, el Hospital General Regional del IMSS No. 58 ya llegó al precipicio.

    Si hay síntomas de COVID y se agravan, hay que ir al hospital

    El municipio de León reconoció que, pese a los llamados de las autoridades de salud de los tres órdenes de gobierno, muchos sectores de la población han continuado realizando sus actividades en total relajación, ignorando las advertencias de los especialistas ante la contingencia por el COVID-19. Juan Martín Álvarez, director de Salud, hizo un llamado a los leoneses a que acudan al médico, sea en clínica pública o privada, ante los primeros síntomas, ya que la condición de los pacientes COVID se complica muy rápido.

    El funcionario municipal dijo que entre los principales síntomas están la fiebre, dolor de cabeza intenso (que se relacionan a microembolias en los vasos sanguíneos) o dificultad para respirar (insuficiencia respiratoria). Pidió a la población no descuidarse y menos, automedicarse.

    Foto: Alonso Merino Lubetzky.
    Foto: Alonso Merino Lubetzky.

    Reconocen brotes en Materno de Celaya y en Valle De Santiago

    Por su parte, el secretario de Salud, Daniel Díaz, reconoció que también en el ISAPEG, Instituto de Salud Pública del Estado de Guanajuato, está habiendo bajas de médicos, debido a las jornadas extenuantes, que se han ido incrementando cada vez más por las ausencias por ser población vulnerable o por irse contagiando de coronavirus. En ese sentido, reconoció que una veintena de trabajadores de salud se ha contagiado en el Hospital Materno Infantil de Celaya y otro brote en Valle de Santiago, mas no detalló las cifras del personal afectado en ambos incidentes, aunque informó que conforme se van recuperando, se van reintegrando a sus puestos.

    Respecto a que haya medidas más restrictivas para obligar a los ciudadanos a usar el cubrebocas en los espacios públicos, el funcionario admitió que más que una medida punitiva, es un exhorto, uno más, a cuidarnos entre todos y apostar a la toma de conciencia del autocuidado y del cuidado de la comunidad.

    Díaz Martínez advirtió nuevamente, durante la conferencia virtual de este jueves, que la enfermedad puede llegar a ser peligrosa e incluso mortal, y para ello mostró radiografías de los pulmones de pacientes con COVID-19, además informó del reciente fallecimiento de una mujer embarazada en Celaya. Señaló a que más allá de una multa por no usar el cubrebocas o no quedarse en casa, la verdadera sanción será que por no seguir estas indicaciones, "se enferme alguien de su familia, caiga en terapia intensiva y se muera", de ahí que pidió a la gente sensibilizarse, ser solidarios y cumplir con este nuevo requisito de civilidad.

    Defunciones por COVID-19 registradas este jueves

    1. Hombre de 67 años, residente de León, fallece en Hospital General Regional IMSS no. 58, comorbilidades: diabetes, hipertensión.
    2. Mujer de 60 años, residente de León, fallece en Hospital General de León, comorbilidades: hipertensión.
    3. Mujer de 50 años, residente de León, fallece en Hospital Comunitario de Las Joyas. Sin comorbilidades.
    4. Hombre de 50 años, residente de León, fallece en Hospital General de León, sin comorbilidades.
    5. Hombre de 67, residente de León, fallece en Hospital General de León, comorbilidades: obesidad.
    6. Hombre de 57 años, residente de León, fallece en Hospital Comunitario de Las Joyas, comorbilidades: hipertensión.
    7. Mujer de 42 años, residente de León, fallece en Hospital General de León, comorbilidades: diabetes.
    8. Mujer de 76 años, residente de León, fallece en Hospital General de León, sin comorbilidades
    9. Hombre de 59 años, residente de León, fallece en Hospital General Regional no.58, comorbilidades: diabetes, hipertensión.
    10. Mujer de 65 años, residente de Irapuato, Hospital General Zona no.2 IMSS, sin comorbilidades.
    11. Hombre de 43 años, residente de Irapuato, fallece en Hospital General Zona no. 2 IMSS, comorbilidades: hipertensión, obesidad.
    12. Hombre de 40 años, residente de Irapuato, fallece en Hospital General Zona IMSS no.2, comorbilidades: diabetes.
    13. Hombre de 48 años, residente de Irapuato, fallece en Hospital General Zona no.2 IMSS. Sin comorbilidades.
    14. Hombre de 79 años, residente de Irapuato, fallece en Hospital General de Irapuato, comorbilidades: diabetes, otros.
    15. Hombre de 55 años, residente de Irapuato, falleció en Hospital General Zona no. 2, comorbilidades: diabetes, hipertensión, obesidad.
    16. Mujer de 66 años, residente de Irapuato, falleció en el Hospital General de Zona / Medicina Familiar 2 del IMSS, comorbilidades: diabetes, hipertensión, obesidad, asma.
    17. Hombre de 65 años, residente de Celaya, fallece en ISSSTE Celaya, comorbilidades: diabetes, inmunosupresión, obesidad, tabaquismo.
    18. Mujer de 75 años, residente de Celaya, fallece en ISSSTE Celaya, comorbilidades: diabetes, EPOC, hipertensión, enfermedad cardiovascular.
    19. Mujer de 48 años, residente de Celaya, fallece en Hospital General Celaya, comorbilidades: diabetes, hipertensión.
    20. Mujer de 41 años, residente de Cortazar, fallece en Hospital General de Salvatierra, comorbilidades: obesidad.
    21. Hombre de 73 años, residente de Salamanca, fallece en Hospital General de Salamanca, comorbilidades: diabetes, hipertensión.
    22. Mujer de 81 años residente de Pénjamo, fallece en Hospital General de Pénjamo, comorbilidades: diabetes.
    23. Mujer de 37 años, residente de Pénjamo, fallece en Hospital General de Pénjamo, comorbilidades: obesidad.
    24. Mujer de 76 años, residente de Abasolo, fallece en Hospital General de Pénjamo, comorbilidades: diabetes, hipertensión.
    25. Mujer de 54 años, residente de Silao, fallece en Hospital General de Silao, comorbilidades: diabetes, hipertensión, obesidad.
    26. Hombre de 38 años, residente de Apaseo el Alto, UMF 23, comorbilidades: diabetes, hipertensión.
    27. Mujer de 57 años, residente de San Luis de la Paz, fallece en Hospital General de San Luis de la Paz, comorbilidades: obesidad

    Estadística nacional

    Al jueves 2 de julio de 2020

    • 238 mil 511 casos acumulados
    • 29 mil 189 defunciones acumuladas
    • 25 mil 565 casos nuevos
    • 6 mil 741 casos nuevos registrados en 24 horas (récord)
    • 679 defunciones registradas en 24 horas

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    Fecha de publicación:
    2 de julio de 2020, 15:46

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