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Insolvencia hídrica. O mejor dicho: no hay agua suficiente. Segunda parte
Estimados lectores, continuamos con las reflexiones en torno al concepto que recién se ha difundido me refiero a lo que se considera...
Fecha de publicación:
6 de febrero de 2026, 00:35
Estimados lectores, continuamos con las reflexiones en torno al concepto que recién se ha difundido me refiero a lo que se considera “bancarrota del agua”, así como de mi percepción y visión con respecto a lo que he denominado “insolvencia hídrica”. Recordemos que el punto de partida es la nota de la ONU fechada en el 20 de enero de este año, en la ciudad de Nueva York, sede de las mismas Naciones Unidas; a su vez de su autor, que para el caso es Kaveh Madani quien funge como director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud (ONU-INWEH) de la Universidad de la ONU.
A modo de repaso para vincularnos con la entrega de la semana pasada, recordemos que se elaboró un Informe en el cual se esgrime la definición de “bancarrota del agua” que se detalla bajo los siguientes dos puntos: “1. Extracción excesiva persistente de aguas superficiales y subterráneas en relación con las entradas renovables y los niveles seguros de agotamiento; y 2. La pérdida resultante, irreversible o prohibitivamente costosa, de capital natural relacionado con el agua.”
Para retomar el camino, también recordemos que Kaveh Madami subraya lo siguiente:
"Estrés hídrico" refleja una alta presión que sigue siendo reversible”.
"Crisis del agua" describe los shocks agudos que pueden superarse”.
De los conceptos anteriores existe un sesgo que también señale la semana pasada y que, por ello, omito calificar como estrés hídrico todo aquello que incide en la problemática del agua. Volvamos a lo que nos dice Mr. Kaveh: “En ese sentido, la bancarrota del agua no trata de lo húmedo o seco que se ve un lugar, sino de equilibrio, contabilidad y sostenibilidad”.
“Esto convierte la bancarrota del agua en una serie de crisis locales aisladas, sino en un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta: gestión de bancarrota, no gestión de crisis."
La semana pasada cerré con reflexiones respecto a que aún el concepto de “bancarrota del agua” se queda corto, sin embargo, tiene mucha utilidad, es el punto de partida para una panorámica más real y profunda. Entonces continuemos con lo que en el Informe de la ONU del día 20 de enero se publicó para efecto de comentarlo y cerrar la próxima semana con esta serie, así como con lo expresado por la Dra. Carmen Julia Navarro, mi conclusión y por que insisto en denominarlo “insolvencia”
“Un llamamiento para restablecer la agenda global del agua”
“El informe advierte que la actual agenda global del agua —centrada principalmente en el agua potable, el saneamiento y mejoras incrementales de eficiencia— ya no es adecuada para su propósito en muchos lugares y pide una nueva agenda global sobre el agua que”:
“En términos prácticos, gestionar la bancarrota del agua requiere que los gobiernos se centren en las siguientes prioridades:”
“Prevenir daños irreversibles adicionales como la pérdida de humedales, el agotamiento destructivo de las aguas subterráneas y la contaminación descontrolada”.
“Reequilibrar derechos, reclamaciones y expectativas para ajustarse a la capacidad de carga degradada”.
“Apoya transiciones justas para comunidades cuyos medios de vida deben “.
“Transformar sectores intensivos en agua, incluyendo la agricultura y la industria, mediante cambios de cultivos, reformas de riego y sistemas urbanos más eficientes.”
“Construir instituciones para la adaptación continua, con sistemas de monitorización vinculados a la gestión basada en umbrales”.
Continúa el informe con lo siguiente: “El informe subraya que la bancarrota del agua no es solo un problema hidrológico, sino una cuestión de justicia con profundas implicaciones sociales y políticas que requiere atención en los más altos niveles del gobierno y la cooperación multilateral. Las cargas recaen desproporcionadamente en los pequeños agricultores, los pueblos indígenas, los residentes urbanos de bajos ingresos, las mujeres y los jóvenes, mientras que los beneficios del sobreuso a menudo recaían en actores más poderosos”. A partir de estas descripciones justifican otros conceptos que propuse hace más de un año en este espacio, que la “inclusión hídrica” al igual que “obligación hídrica”.
Finalmente el informe manifiesta: “Las instituciones de gobernanza deben proteger tanto el agua como su capital natural subyacente. Las instituciones existentes se centran en proteger el agua como un bien o servicio, sin tener en cuenta el capital natural que hace que el agua esté disponible en primer lugar. Los esfuerzos por proteger un producto son ineficaces cuando los procesos que lo producen se ven interrumpidos. Reconocer la bancarrota del agua requiere desarrollar instituciones legales y de gobernanza que puedan proteger eficazmente no solo el agua, sino también el ciclo hidrológico y el capital natural que hacen posible su producción”.
Lamentablemente en México la gobernanza es de labios, no existe a nivel institucional, existen casos aislados en comunidades, pero a nivel institucional en todos los ámbitos, así como en esferas de gobierno, es decir, federación, entidades federativas y municipios, a lo largo y ancho del país no existe, Aguascalientes no es la excepción, se pretende disimular que hay gobernanza, cuando quienes dirigen organismos que deben ser baluarte de gobernanza son personajes con vínculos y son parte del grupo de la gobernadora de Teresa Jiménez o comprometidos o militantes del PAN que dicen no haber sido miembros.
La semana próxima continuamos y concluimos, estimados lectores no olviden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.
Comentarios: saalflo@yahoo.com
Fecha de publicación:
6 de febrero de 2026, 00:35
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