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4/3/2026
Los otros muros de la Universidad de Guanajuato, no todo es mármol

Autores:

Iovana Rocha
Iovana Rocha

Los otros muros de la Universidad de Guanajuato, no todo es mármol

"No podemos hablar del estallido estudiantil separándolo del movimiento feminista"

Fecha de publicación:
11 de enero de 2020, 06:56

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    Ellas, las de la mirada al dolor de las demás

    Es viernes 29 de noviembre de 2019, un grupo de jóvenes y combativas mujeres se suman a la denuncia en redes sociales por la desaparición de Ana Daniela, estudiante recién egresada de la Universidad de Guanajuato. Se trata con toda seguridad de las integrantes del creciente grupo de mujeres que en diversos puntos del municipio y estado en los últimos meses habían estado realizando consistentes acciones de exigencia con motivo de fechas conmemorativas y hechos clave, su referente es una sólida agenda de derechos humanos de las mujeres, así se podían y pueden leer en redes sociales, se han hecho escuchar en diversos foros callejeros y universitarios, su actuar es informado, saben de lo hablan y eso les ha dado la superioridad moral e intelectual frente aquellos y aquellas a quienes interpelan.

    Mujeres originarias, otras habitantes, del estado de Guanajuato, organizadas en sus municipios en colectivas, grupos, asociaciones civiles y otras formas horizontales, donde el rasgo identitario de sus integrantes es ser mujeres que se asumen y nombran a sí mismas como feministas en un territorio guanajuatense tan conservador como violento, y donde han logrado en apenas unos meses (de forma notable) distinguirse por un actuar creativo, solidario, dinámico y tenaz; lo mismo realizaron plantones, manifiestos, reuniones y marchas en las calles de León, Acámbaro, Dolores Hidalgo, San Luis de la Paz, Irapuato, Celaya, que en la capital del estado. Desde entonces no han dejado de realizar activismo, se han hecho ver y escuchar, todo indica que lo seguirán haciendo.

    En sus contingentes cartulinas, mantas se hacen presentes al tiempo de mostrar sus rostros gritando a todo pulmón consignas púrpura: ¡En Guanajuato siguen matando a las mujeres, nos asesinan frente a un estado omiso! ¡Guanajuato feminicida! Una memoria de ello ocurrió en Acámbaro, Gto., apenas el pasado 27 de mayo, en medio de un contingente feminista una joven de mirada y brazos firmes portaba una cartulina en la que se podía leer: “revolución feminista Acámbaro”, un municipio que ha destacado por la violencia y el horror por mujeres asesinadas en fuegos cruzados, estranguladas, asesinadas con armas blanca y de fuego, etc. La joven que portaba la cartulina hablaba de esos cuerpos silenciados, entre otros.

    Una fecha, un lugar, nombres en la capital de Guanajuato*

    La aparición de estos grupos de mujeres no necesariamente concurre en fechas, sí en causas. No fue necesario que se vieran, lo dejaron para después los encuentros físicos en pláticas, a distancia de inmediato se conocieron y reconocieron al saberse parte de un estado en el que en tan solo el último año han sido asesinadas, en casas y calles, más de 200 mujeres en diversos puntos del territorio. Las desigualdades y las violencias (en plural) contra las mujeres, contra nosotras, contra ellas fueron el punto de encuentro, de organización y motivo de sucesivas acciones coordinadas. Al momento de escribir este texto me parece verlas reunidas en un hacer continúo, así las leo y las escucho.

    En esta emergente y legítima insurrección, las jóvenes mujeres, en su mayoría estudiantes o egresadas universitarias de la capital han tenido su propio proceso de conformación, identidad e innegable incidencia. Con pleno conocimiento de causa eligieron un 28 de septiembre del 2018 como el momento para irrumpir (este día se conmemora una de las exigencias transversales a los feminismos: el acceso seguro, gratuito y legal al aborto, la apropiación del cuerpo de las mujeres por las propias mujeres). Lo hicieron en un acto público, en una plaza y calle principal, que registran a distancia de casi dos años como su momento donde entonces se nombraron Colectivo por los derechos de las mujeres guanajuatenses.

    Su ingreso a la vida pública del municipio lo harían en la coyuntura propuesta por la organización Rosas Roja, organización feminista con sede en la Ciudad de México, a propósito de una convocatoria nacional para replicar acciones previstas en agenda global a favor del aborto. Nada volvería a ser igual en Guanajuato. La complicidad en silencios entendidos entre una autoridad y una sociedad no lo sería más, ellas irrumpieron y no pensaban (siguen sin considerarlo siquiera) ser parte de la tregua de impunidad instalada en un territorio incendiado por la violencia y la inseguridad donde la vulnerabilidad de las mujeres hoy es más ignorada que nunca. No contarán con sus silencios.

    Un mes después, la visita de Sara Fernanda Giromini, conocida como Sara Winter, una activista provida, a las instalaciones de la escuela de nivel medio superior de Universidad de Guanajuato provocaría una nueva convocatoria. Con apoyo de publicidad engañosa -en complicidad con sus anfitriones- intentaría dar una conferencia que sería severamente cuestionada por el emergente grupo de mujeres que ya comenzaban a reconocer la fuerza de su organización y argumentos. Así cerraban 2018, el año que se descubrieron.

    Fotos: Red de movimientos feministas de Guanajuato
    Fotos: Red de movimientos feministas de Guanajuato

    Un paro universitario de origen feminista

    Iniciaba el año, Wendy Morales de 20 años será reportada como desaparecida por sus familiares desde el 12 de enero, 49 días desaparecida, para finalmente ser encontrada el 1 primero marzo asesinada, múltiplemente violentada, casi irreconocible. Ellas y la familia fueron la voz de la exigencia en calles del centro de la ciudad, esos días y otros más.

    El 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer, sus voces y presencias dieron continuidad a un ejercicio de ciudadanía feminista entre foros y actividades comunitarias. Su presencia continuó haciendo camino y referencia. Un mes después correspondería al intocado monumento “Pipíla” que sería rodeado por una visible manta verde en la que se leía: ¡Aborto legal ya!.. La vista y lectura era obligada.

    Mayo sería el mes elegido para replicar en el Teatro Juárez, y otros estratégicos monumentos, estos mismos actos simbólicos, acompañados de pañuelos verdes, de cuestionamiento y visibilización sobre la agenda de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: Guanajuato comenzaba a acumular amaneceres verdes y morados. Eran ellas, sus recursos, tiempos y cuerpos los que lo hicieron posible.

    Estas y otras muchas acciones individuales y colectivas fueron el marco para nombrarse e identificarse como hoy la conocemos: Red de movimientos feministas de Guanajuato, la denominación fue la oportunidad de forjar una identidad propia respecto a los grupos de otros municipios, así como la posibilidad de que ellas mismas indicaran a quienes ya las comenzaban a nombrar el hacerlo de la forma correcta, en este nombre y nuevo espacio, se incluían entre otros grupos: Las rosas México, Colectivo Rosas Luxemburgo, Colectivo Verde Aquelarre, Arena en la vagina, Colectivo por los Derechos de las Mujeres Guanajuatenses, Circulo de Mujeres Guanajuato, Caminantes, espacio cultural comunitario por los derechos de las niñas y niños, La Crecida, La lechuza buza, Colectiva Guanajuato y Barrio Feminista.

    …(Nombrarnos) fue una forma de evitar los riesgos individuales, amenazas u hostigamiento en personas, de ahí la importancia de estar en un espacio donde las acciones que un grupo tomará estuvieran respaldadas por las demás… (Diana Cortés, integrante de Verde Aquelarre)

    Los meses transcurrieron entre acciones de incidencia con autoridades principalmente universitarias, permanente presencia en redes sociales y acompañamientos a otras mujeres por parte de integrantes y grupos de la Red. Se les leía activas y presentes a propósito de las denuncias de acoso sexual por parte de estudiantes de la Universidad de Guanajuato del campus León, lo mismo que en distintos casos ocurridos en distintos municipios, ninguno con la fuerza colectiva de lo ocurrido con las universitarias leonesas.

    Su condición de estudiantes o egresadas legitimó la orientación de sus esfuerzos al interior de la Universidad de Guanajuato, espacio al que reconocían por sus propias experiencias y las de otras compañeras, como un lugar donde las violencias a las mujeres eran prácticas cotidianas, por estudiantes, docentes y personal administrativo. De ahí la formación de grupos de estudio donde convocaron a otras estudiantes para formarse en temas de derechos humanos de las mujeres, procesos de acompañamiento y otros temas relacionados con los feminismos. Buscaron, sin mayor éxito, participar del proceso de elaboración de protocolos para casos de acoso en las aulas. Las autoridades evadieron con prácticas burocráticas comunes, eternos intercambios epistolares (oficios y más oficios) que se traducían en franco desinterés por incorporarlas mínimamente a la elaboración “de sus lineamientos y procesos universitarios”, aún y cuando ellas eran las portadoras de un cumulo de testimonios de presuntos acosos y otras violencias ocurridas en las aulas.

    Alguna vez serían recibidas algunas integrantes de la Red por autoridades de rectoría, la reunión no tuvo mayores acuerdos. No estaban las condiciones, en sustitución, solo una charla para reiterar posiciones institucionales ya conocidas y poco esperanzadoras.

    Es diciembre el momento para que su consistente andar tuviera efectos inesperados para otros pero ampliamente promovidos y esperados por ellas:

    …Todo el año habíamos tenido reuniones, pláticas, planeando estrategias… Y justo el fin de semana previo al asesinato de Daniela Vega nosotras habíamos previsto una convocatoria para hacer la interpretación de un violador en tu camino (la canción de protesta de la banda feminista chilena Lastesis)

    … La convocatoria la publicamos el viernes (29 de noviembre) y la cita era el lunes (2 de diciembre) en la Alhóndiga ahí estaba planeada nuestra intervención… El día de la cita llegó mucha gente más de la que nosotras esperábamos (a Daniela Vega la encontrarían asesinada el 1 de diciembre al interior de su casa)… Fue una marcha que no tenía precedente en Guanajuato capital, mucha gente… El paro universitario iniciaría el miércoles (03 de diciembre)…

    …Como muchas de nosotras somos o alumnas o egresadas o académicas en la Universidad también tuvimos una participación en el paro universitario… Primero lo hicimos estableciendo punto de colecta con el apoyo con nuestros lugares aliados… Y (posteriormente) establecimos un contingente feminista separatista donde instalamos el muro de denuncias…

    (Diana Cortés, integrante de Verde Aquelarre)

    Sí, ellas fueron las responsables de una Iniciativa que desnudó los muros impolutos de mármol universitarios. Un espacio que acumularía al término del paro universitario más de 1800 escritos con señalamientos en algunos casos detallados, en otros con imágenes, algunos más con datos de las denunciantes y de los agresores, unos incluso con fotografías de los mensajes que varias estudiantes señalan haber recibido de profesores y otros tantos con fotografías de cuerpos desnudos de distinguidos docentes acosando a sus alumnas, esos días faltaron escalinatas y calles para exponer las denuncias el muro establecido de forma inicial fue insuficiente, así escuché a una de ellas exponer al paso de los días su propia sorpresa por lo provocado.

    …No les vamos a ceder ni un cachito de calle aquí están las feministas contra las violencias no lo dude nadie… (Consigna de las integrantes de la Red durante el paro)

    En el corazón del paro universitario estuvieron ellas, sus denuncias, exigencias y legítimos reclamos. No fueron días fáciles hasta que lograron permear al interior del movimiento la claridad de sus justas consignas, un movimiento al interior del movimiento solían repetir varias de ellas, un espacio separatista feminista donde al menos 20 mujeres permanecieron día y noche en múltiples actividades comunitarias, culturales y de cuidado del muro, así cada día hasta concluir el paro el 9 de diciembre.

    Mujeres comprometidas con otras mujeres hoy resguardan con empeño cada una de las denuncias, escritos e imágenes. Se saben portadoras de la confianza y la seguridad de otras, lo que no les impide tener clara la responsabilidad principal de las autoridades universitarias, de ahí la exigencia en conocer los procesos que propongan los siguientes días para el tratamiento de cada uno de estos escritos. Destacan la preocupante cantidad de señalamientos de las estudiantes de nivel medio superior, casi todas menores de edad.

    …Creo que no podemos hablar del estallido estudiantil separándolo del movimiento feminista porque en primer lugar, el despertar fue por un feminicidio, la gota que derramó el vaso por los excesos ocurridos (violencias machistas, feminicidios, acosos en aulas, etc) … Nuestra relación con la Universidad nos obligaba a promover ese despertar… Y así ocurrió…

    (Diana Cortés, integrante de Verde Aquelarre)

    Fecha de publicación:
    11 de enero de 2020, 06:56

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