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Mujeres en la industria guanajuatense: se expande la brecha salarial
Además de la diferencia por trabajo igual con los varones el estado se queda por debajo de la media nacional en salario promedio; ellas dejan al final de las prioridades atención a su salud y otras necesidades y asumen labor doméstica.
Fecha de publicación:
29 de noviembre de 2022, 14:57
Por Yajaira Gasca y Carmen Pizano
Karla es empleada de una armadora automotriz alemana instalada en Silao que la obliga a rotar turnos, algunas semanas trabaja de día, otras de noche. Los casi 5 mil pesos al mes que recibe por jornadas laborales que llegan a ser de más de 48 horas a la semana, están por debajo del salario promedio en Guanajuato que es inferior a la media nacional.
Guanajuato es una entidad que ofrece jornadas laborales exhaustivas con sueldos promedio que están por debajo de la media nacional; además, la brecha de desigualdad salarial por género creció en el último año, posicionándose entre los nueve estados del país donde las mujeres perciben menos ingresos y enfrentan diferentes tipos de violencia.
El Estudio Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2022 elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), revela que la brecha de desigualdad salarial entre hombres y mujeres en Guanajuato aumentó en un 2.61 por ciento en comparación con el año 2021.
Las mujeres en el estado ganan 18.10 por ciento menos que los hombres, hasta hace un año, el IMCO estableció que la brecha de desigualdad salarial era de 15.49 por ciento. Guanajuato siempre ha estado por arriba de la media nacional que este 2022 fue de 15 por ciento.
En las últimas dos semanas la jornada de Karla en la armadora ha iniciado a las 10:30 de la noche y termina a las 7 de la mañana, pero al llegar a casa la espera el segundo turno, el que no es remunerado económicamente: cuidar de sus tres hijas, limpiar y cocinar. No todos los días le alcanza el día para poder descansar un rato antes de regresar a la planta automotriz.
La investigación "La pandemia invisible: el trabajo no remunerado" que realizó el IMCO señala que las mujeres dedican 4.5 horas al día en trabajo no remunerado, es decir más de 30 horas en promedio por semana.
Aunado a lo anterior, en el análisis del ICE 2022, Guanajuato figura como estado puntero pero por el alto porcentaje de personas económicamente activas que tienen que trabajar más de 48 horas a la semana; es decir, más de las ocho horas diarias que establece la Ley Federal del Trabajo, para tener un ingreso mensual promedio de 7 mil 363 pesos, por debajo de la media nacional que es de 8 mil 167 pesos.
En el caso de Karla las extensas jornadas para la empresa alemana le permiten ganar alrededor de 5 mil pesos mensuales, poco más de 1 mil 200 pesos a la semana. El dinero lo destina, principalmente, a la educación de sus tres hijas.
Durante más de tres años ha trabajado para la misma empresa, sin oportunidades para crecer, contrario a las facilidades que tienen sus compañeros varones, porque no les permiten realizar las mismas tareas que son mejor remuneradas.
Al compartir su historia, comentó que hay trabajos a los que de plano a las obreras no se les permite acceder porque entre los requisitos se establece que son trabajos para hombres porque implican uso de fuerza al cargar cosas pesadas.
De acuerdo con datos arrojados por el último Censo del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) realizado en 2020, la participación de las mujeres en actividades económicas subió en un 16.1 por ciento comparado con 2010.
En los últimos cinco años el número de mujeres consideradas "jefas de familia"; es decir, que ellas son las únicas encargadas de ser proveedoras, se ha duplicado.
Guanajuato es el sexto lugar nacional por el número de hogares donde la mujer es la única responsable de la manutención, el cuidado y educación de todas las personas que integran el núcleo familiar.
Más mujeres estudiando, pero realidades no cambian
En el estudio del IMCO se expone que apenas el 0.2 por ciento de la población de 25 años y más en Guanajuato cuentan con educación superior, normal o técnica.
Son más mujeres que hombres las que están matriculadas en instituciones de educación media superior y superior en el estado, según el Censo 2020 del INEGI.
Sin embargo, la preparación académica no reduce la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres en el estado porque aunque buscan una mejor calidad de vida, el destino final del dinero que ganan las mujeres va, en su mayoría, para los gastos del hogar o los hijos, lo que limita la posibilidad de que puedan atender otros aspectos como la salud o el cuidado personal.
Ivonne es arquitecta con especialidad en diseño arquitectónico, trabaja para una empresa trasnacional dedicada a la construcción, y aunque su sueldo es similar al de su esposo, también arquitecto, explica que con una hija de cuatro años prioriza los gastos de la niña.
"Siempre dejo pasar gastos personales, de cuidado personal porque puede que no alcance el dinero. He dejado de lado atender asuntos míos de salud porque mi hija necesita otras cosas como ropa o zapatos".
"En el tema de salud, en general, no hago tanto caso en atenderme, por ejemplo si me enfermo digo 'ya se me va a quitar', pero con la niña no. Le doy prioridad si se enferma, porque hay que llevarla al pediatra o a revisión", agregó.
Múltiples roles para las mujeres
La constante lucha de las mujeres por demostrar capacidades en ámbitos predominados por hombres, en busca del reconocimiento de todos los derechos e igualdad en oportunidades laborales genera un deterioro en la salud mental y física de las mujeres.
"Véanos ahora: somos mujeres cansadas, llenas de estrés, de fatiga, porque las mujeres estamos participando", reconoció la titular del Instituto para las Mujeres Guanajuatenses (IMUG), Anabel Pulido López, durante el foro organizado por el Congreso local en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
En el día a día además de desempeñarse como proveedoras del hogar, las mujeres tienen que dividir sus tiempos para cumplir con los estereotipos y roles asignados por la sociedad de lo que significa ser madres y esposas.
Karla en más de una ocasión se vio obligada a renunciar a su trabajo porque en la mayoría de las empresas siempre se le presentaron complicaciones en los permisos para atender asuntos de salud de su familia.
“Mis hijas han llegado a reprocharme que no estoy, o que me enfoco más en el trabajo, que a veces las descuido. También me ha tocado que se han enfermado y yo me retiro de los trabajos... es complicado que te den permiso, a mí sí me ha tocado cuando estaban más pequeñas dejar el trabajo por atender a mis hijas en un momento de enfermedad”.
Sin el apoyo de las empresas, Karla y otras compañeras que también son mamás han optado por organizarse para cubrirse en los turnos cuando alguna de ellas tenga la necesidad de faltar para llevar a los hijos al médico o deba presentarse a la escuela de alguno de ellos.
Karla dice que deben adaptarse para no tener que dejar el trabajo y no perder su ingreso de 2 mil 500 pesos quincenales, aproximadamente. El salario que percibe es inferior no solo al promedio estatal, sino al que refleja el INEGI.
La remuneración, según el INEGI, para personas que trabajan en la industria de la manufactura dedicada a la fabricación de equipo de transporte, donde entran las empresas automotrices, es de 3.7 dólares la hora con corte a septiembre de 2022; es decir, si Karla trabajara 48 horas a la semana -aunque siempre son más-, tendría que tener un salario de 177.6 dólares, que se traduce en poco más de 3 mil 500 pesos a la semana.
Los ingresos por sí solos de Karla no cubren con los gastos promedio en los hogares guanajuatenses que refleja el INEGI. De acuerdo con el organismo público, el gasto trimestral es de 28 mil 331 pesos: 9 mil 443 pesos para cubrir alimentación, vivienda, servicios, cuidados de la casa, transporte, educación y, cuidados personales y esparcimiento.
El IMCO señala que en 2022 el 37 por ciento de la población guanajuatense con empleo cumple con jornadas de más de 48 horas a la semana, convirtiendo a la entidad con más personas que cumplen con largos horarios. El promedio nacional es del 26 por ciento de la clase trabajadora que superan las 48 horas.
Las extenuantes jornadas de trabajo aplica tanto a personas que trabajan como obreras como aquellas que tienen una formación universitaria.
El día para Ivonne inicia a las 6:30 am, prepara a su hija para llevarla a la guardería, hace fila esperando pasar los filtros de revisión que tiene como protocolo la institución. A las 8:00 am tiene que llegar a la oficina y sale antes de las 4:30 de la tarde para recoger a la niña, llegando a la casa primero le da de comer, luego prepara los alimentos del día siguiente y sigue con el trabajo que se quedó pendiente.
Al hacer un estimado de las horas que dedica al trabajo en la empresa constructora comenta que son al menos 10 diariamente, entre las que está en la oficina y las que destina en casa. Aunque su esposo también trabaja más de las ocho horas que establece la Ley, él no se ve obligado a llevar pendientes al hogar.
"Mi día lo tengo partir entre el trabajo de oficina, después recoger a la niña, luego en la casa seguir con los pendientes de trabajo. Él no llega a trabajar a la casa porque trabaja de corrido, cumple las 10 horas diarias en su trabajo, no divide su tiempo para recoger a la niña, la que lo hago soy yo, por eso él sí tiene una jornada continúa y yo no".
Los gastos del hogar, cuenta, se dividen por mitad porque el ingreso de ambos es similar, pero existen diferencias al momento de gastar el dinero que le queda a cada uno.
"Él se da uno que otro gusto: si le gusta un reloj se lo compra. Yo compro si lo necesito, no tengo varias bolsas, tengo la que uso diariamente y cuando está en mal estado la repongo. Para mi hija no escatimo en gastos porque es diferente, porque crecen rápido, constantemente necesitan ropa, zapatos, invierto más en ella que en mí, porque al final a mí me dura más la ropa", contó.
La propia Anabel Pulido López, titular del IMUG, señaló que el desarrollo de las mujeres en el ámbito laboral resulta más complicado porque se mantiene la creencia de que una mujer no puede cumplir con los objetivos en un trabajo por el rol de educadora y cuidadora, sin involucrar en las tareas del hogar a los hombres.
"Nos han enseñado la idea de que para triunfar en la vida tienes que estar sola, no tienes que formar una familia porque necesitas dedicarte 24/7 como los hombres, pero a los hombres les hemos enseñado que tienen el apoyo de una familia, que van a tener el apoyo de una mujer", dijo.
Violencias en el ámbito laboral

La violencia contra las mujeres en el ámbito laboral se presenta en distintas formas: subestimar capacidades, despidos por exigir derechos y acoso. En cifras del INEGI, el 27.9 por ciento de las mujeres en México han atravesado por violencia en el ámbito laboral, pero en el 92 por ciento de los casos no presentaron denuncia ante alguna autoridad.
Hace un par de meses Karina se quedó sin trabajo. Fue despedida de la empresa Fraenkische en Silao porque se involucró en la conformación de una organización sindical independiente.
No ha podido encontrar un nuevo empleo y además se enfrenta a un proceso legal por despido injustificado, así que de momento hace manualidades y otras actividades para poder asegurarse un ingreso.
“Trato de hacer algunas actividades para tener algunos ingresos. Yo estaba laborando en una empresa automotriz, pero nos despidieron a varios porque nos estábamos organizando para lograr tener un cambio de sindicato, ya que teníamos muchas malas prácticas del sindicato que ahorita se encuentra en la empresa”
Antes de esto ya había trabajado en diversas empresas de la industria automotriz, siempre limitada a las oportunidades que le dan su condición de mujer, pues hay ofertas que solo están disponibles para ellos.
Karina opina que la falta de oportunidades está relacionada con las condiciones de desigualdad que se generan no solo en las empresas, sino en los sindicatos, en los cuales además se toleran algunas conductas de maltrato hacia las obreras.
Anabel Pulido recordó que la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, surgió por el activismo de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, activistas de República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por el gobierno de Rafael Trujillo.
La respuesta del Estado ante la protesta de mujeres que exigen derechos no ha cambiado en mucho a lo largo de 62 años, porque aquellas que protestan son vistas como violentas o alborotadoras.
"El fondo de la violencia estriba en que no nos ven a las mujeres como personas, sino como cosas, como personas inferiores, como personas que no tenemos la misma capacidad de los hombres, como un ejercicio de dominio", expuso Pulido López ante un público con mayoría de mujeres.
Al estar directamente involucrada en la rama de la construcción, un ámbito en el que predominan los hombres, Ivonne ha tenido que sobrellevar desde comentarios machistas hasta acoso. "Me han llegado a decir que yo no sé porque soy mujer, me han llegado a coquetear, me invitan a salir, eso es lo que se vive siempre tanto por colegas como por trabajadores como albañiles".
La arquitecta comentó que el dueño de la empresa es extranjero y en las oficinas se fomenta el respeto a las mujeres, pero eso se termina cuando tiene que ir a hacer visitas o inspecciones en obra.
"Es difícil, luego muchos nos ven como amargadas porque tenemos que contestar de mala gana, poner límites, no reírte de los insultos que te hacen, hacer siempre cara dura, siempre como enojada porque es a lo que te llevan, no puedes saludar o sonreír bien porque piensan que les estás coqueteando, eso me orilló a ser más dura en mi forma de ser".
Recordó que sin conocer protocolos internos hace algunos años presentó una queja en contra del director de la empresa por acoso, pero el tema fue resuelto por su jefe inmediato antes de que escalara y llegara a ser del conocimiento del dueño.
"Pensé en denunciarlo formalmente con el dueño, pero se quedó en un nivel muy bajo, hablaron con la persona para que evitara ciertos comentarios o tocamientos confianzudos. Al menos conmigo no se repitieron esas conductas".
Aunque ha pensado en más de una ocasión en renunciar al trabajo que le absorbe 10 horas diarias y en el que es constantemente violentada, no lo hace porque necesita del sueldo que percibe para poder pagar la hipoteca y el resto de los gastos del hogar.
El hogar, actividad sin remuneración
En el estado alrededor del 61.8 por ciento de la población mayor de 12 años realiza alguna actividad por la que es remunerada. La mayoría son hombres.
Pero también existe otro sector de la población mayor de 12 años: la que no está económicamente activa. El mayor porcentaje son aquellas personas que se dedican a los quehaceres del hogar con un 47.9 por ciento, mientras el 8.8 por ciento se dedica al cuidado de personas enfermas o de la tercera edad, actividad por la que no reciben un pago. Ambos roles son dados a las mujeres en los hogares.
Mayra se dedica al hogar no por elección sino por falta de oportunidades. Estudió pedagogía y tiene gran talento en las manualidades, pero las puertas se le han cerrado una y otra vez.
Su vida gira en torno a la atención de sus dos hijos, un niño y una niña que están en la primaria. Depende por completo del ingreso que cada quincena le da su esposo para los gastos del hogar.
Mayra se levanta muy temprano todos los días para preparar a sus hijos para la escuela. Desde las 6 de la mañana es trabajo sin descanso, ordenar la habitación, ofrecer el desayuno a su esposo, lavar si es que se le ha juntado la ropa y después ir a recoger a sus pequeños a la escuela.
Cuando llega el trabajo no se acaba, ella tiene que preparar comida, lavar trastes, ayudar con las tareas de la escuela y bañar a los niños para acostarlos temprano. Al día siguiente la rutina será la misma.
Si los hijos se enferma el trabajo es extra, si ella es quien se enferma de todos modos no para, se prepara algunos remedios y a seguir adelante.
"No nos damos el tiempo de parar. Las obligaciones no nos dejan, es muy difícil dedicarse al hogar porque de ese no hay descanso, ni vacaciones. Nadie te paga, al contrario hay que hacer rendir el dinero que te llega para que ajuste para la comida y todos los gastos".
Ella ha buscado oportunidades laborales, pero en todas partes le piden su título. El documento ya está en trámite, pero no le alcanzan los recursos para hacer todos los pagos que demanda el reconocimiento oficial profesional.
Mayra piensa seguir tocando puertas para encontrar un trabajo, quiere explotar sus talentos y tener una vida mejor. Quiere dejar de dedicarse solo al hogar y demostrar que como profesionista también puede dar grandes satisfacciones a su familia.
Fecha de publicación:
29 de noviembre de 2022, 14:57
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