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6/14/2026
Parar ya producción y venta de refrescos, inexplicable que sigan: ONG a López- Gatell

Parar ya producción y venta de refrescos, inexplicable que sigan: ONG a López- Gatell

El Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos ve una oportunidad para desalentar su consumo durante cuarentena por COVID-19

Fecha de publicación:
3 de mayo de 2020, 12:24

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    El Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos (CCESC) ha pedido a Hugo López-Gatell Ramírez, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, que deje de considerarse como “actividad esencial” a la industria refresquera durante la emergencia sanitaria por la pandemia del COVID-19, para que paren su producción, ya que puede ser “una oportunidad para la educación para la salud al desalentar su consumo”.

    En una misiva, el director del centro ubicado en Chiapas, Marcos Arana Cedeño, ha externado su “profunda preocupación” que se haya considerado como como una actividad esencial por el gobierno federal, pues mientras desde abril en ese estado se ha prohibido la venta de bebidas alcohólicas, se ha permitido la venta y distribución de refrescos pese a los graves efectos que tienen en la población y que aumentan el riesgo de complicaciones graves en caso de enfermar de COVID-19 y más aún en las comunidades con un pobre acceso al agua.

    Beber refrescos está relacionado con la obesidad y diabetes, entre otras enfermedades, pues una botella de 600 mililitros de Coca Cola tiene 12 cucharadas de azúcar, lo que excede entre un 180 y un 252% lo que un adulto puede consumir al día. El promedio mundial de consumo de refrescos es de 100 vasos al año por persona, mientras que en México es de 600, ubicándonos en el primer lugar mundial, y en Chiapas la situación es más crítica aún, pues cada persona toma en promedio 3 mil 285 vasos al año.

    Investigaciones académicas han mostrado que el aumento del consumo de refrescos en Chiapas se debe a la incorporación de este producto tanto a su vida social como religiosa, principalmente de las comunidades indígenas con la incursión de Coca-Cola y PepsiCo en sus territorios desde 1970, que vinieron a sustituir el uso de alcohol. “The Coca-Cola Company promovió los efectos en la salud de su bebida no alcohólica y las hermandades religiosas proporcionaron la infraestructura o la promoción local de la bebida durante las celebraciones que una vez usaron licor de caña destilado en el ciclo anual de fiestas”, explicó June Nash en 2008. El refresco se utiliza ahora como “nutrimento de la deidad celestial”, y se ha convertdo en una de las principales ofrendas en las celebraciones de la población tzotzil en San Juan Chamula.

    El alto consumo de refresco se debe al poco acceso que las poblaciones chiapanecas tienen al agua potable, a las regulaciones laxas y a las campañas de publicidad de las refresqueras en lenguas locales. El impacto en los jóvenes indígenas fue medido por Morgan Jenatton y Helda Morales, quienes hicieron un análisis que comparó el papel de los refrescos con la bebida tradicional, el pozol, entre los jóvenes de las escuelas secundarias rurales y urbanas de Chiapas. Lo que encontraron es que los estudiantes consideran a las bebidas gaseosas "refrescantes" y "sabrosas" y las asocian con clases sociales ricas, mestizas, urbanas, como una visión atractiva de la modernidad, aún cuando saben que son dañinas a la salud. Mientras que el pozol es visto como bebida de campesinos o de personas pobres, pero la consumen por su valor nutricional.

    Femsa contratando en San Cristóbal de las Casas
    Femsa contratando en San Cristóbal de las Casas

    Jenatton explicó a POPLab que los refrescos son percibidos como una recompensa por los jóvenes, por ejemplo, al equipo ganador en un torneo de basket lo premiaron con una botella de dos litros en la escuela secundaria que él visitó. Pero además del consumo en festividades, encontró que los jóvenes destacaban el acto de adquirir el producto, pues repetidamente le decían: “me gusta ir a comprar coca“.

    El investigador de El Colegio de la Frontera Sur que desde el gobierno se deben tomar medidas para desincentivar el consumo de refresco en las zonas de alta vulnerabilidad y no darles la responsabilidad a los individuos, pues recuerda que “las empresas de refrescos y alimentos tienen poder y un peso muy importante en México y en el mundo, pero en México tienen las puertas abiertas para llegar a las comunidades con estrategias muy agresivas para aumentar sus ventas”. Pero las medidas desde el gobierno tienen que ir más allá del llamado del presidente a dejar de consumir refrescos y tomar pozol. Pues el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico), que representa a los grandes productores de alimentos, bebidas, entre otros insiste en posponer la entrada en vigor del etiquetado frontal de adverentencia "para eliminar la presión adicional para la industria alimentaria en medio de la crisis sanitaria".

    En la carta al subsecretario, Arana Cedeño explica que la venta de refrescos se ha incrementado durante la pandemia, por ello Coca Cola está contratando personal adicional, para atender la demanda, al menos eso sucede en la fábrica de San Cristóbal de Las Casas. Femsa ha reportado un aumento en sus ingresos en un 5.5 por ciento. Y no es la única. PepsiCo y Uber acaban de firmar una alianza para dar empleo temporal a mil cien personas y así continuar distribuyendo ininterrumpidamente sus productos. El investigador en Ciencias Médicas también externa su preocupación pues se desconoce si se han instrumentado medidas necesarias de protección para los trabajadores de las embotelladoras, pues se sabe que hay una gran concentración de personas en sus instalaciones.

    Mientras que en algunos municipios de los Altos y la Selva han comenzado a escasear algunos productos básicos y alimentos debido al desabasto, los productos Coca-Cola se siguen distribuyendo sin falta. La carta del investigador detalla que “en algunas localidades en donde sus pobladores han establecido retenes para impedir la entrada a personas ajenas a sus localidades por temor al contagio, dejan pasar a los camiones distribuidores de refrescos”.

    Organizaciones de la sociedad civil han denunciado públicamente sobre el excesivo consumo de agua de las embotelladoras que han dejado a los pueblos indígenas de Chiapas sin acceso al líquido, por ello al CCESC le preocupa que en estos momentos en que se aumenta la producción los pueblos se queden sin agua, pues “en condiciones normales consume 1.3 millones de litros de agua diarios”. Esto además aumenta el riesgo de las poblaciones ya que durante esta contingencia se ha hecho énfasis en que una de las acciones de prevención más importantes es el lavado frecuente de manos.

    “El suministro de agua del Hospital de Las Culturas y el del Hospital de Campo del IMSS Bienestar en San Felipe tiene que realizarse mediante pipas de agua. Varias colonias vecinas a la fábrica de refrescos enfrentan serias limitaciones en el acceso al agua”, señala el doctor Arana.

    El director del Centro de Capacitación en Ecología y Salud para Campesinos, recuerda que en la población indígena de Chiapas hay una alta prevalencia de diabetes y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), “padecida especialmente por las mujeres debido al uso cotidiano de leña para cocinar en fogones abiertos”, anemia, parasitosis, entre otras enfermedades, por lo que es urgente detener la producción de bebidas azucaradas si es que no se quiere provocar una tragedia acelerada por la pandemia.

    Fecha de publicación:
    3 de mayo de 2020, 12:24

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