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6/16/2026
Pierde comunidad de la UG a dos estudiantes; no por coronavirus, algo más mortal: la inseguridad rampante

Pierde comunidad de la UG a dos estudiantes; no por coronavirus, algo más mortal: la inseguridad rampante

Aunque su universidad los envió "a casa" para mantenerlos a salvo, Jorge Iván y Andrea fueron víctimas colaterales de incidentes violentos en el estado. En ambos casos no hay detenidos

Fecha de publicación:
6 de abril de 2020, 14:00

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    En el último mes, la violencia que no cesa en Guanajuato arrebató la vida de dos estudiantes de la Universidad de Guanajuato: Jorge Iván, inscrito en la licenciatura en Ingeniería en Sistemas Computacionales del campus Salamanca, y Andrea, alumna de la licenciatura de Químico Farmacéutico Biólogo (Q.F.B.) en el campus Guanajuato, originaria de Celaya.

    Apenas tres meses después de que autoridades estatales, municipales y universitarias se comprometieran a salvaguardar la seguridad de la comunidad universitaria, los ataques violentos dejan como víctimas colaterales a jóvenes que solo estuvieron en el lugar y la hora equivocada.

    Hasta el momento la Fiscalía General del Estado no ha dado a conocer avances en las investigaciones, tampoco detenidos de ambos ataques, incluso el hecho que cobró la vida de Andrea no fue dado a conocer por las autoridades.

    Ilustración de Pinche Einnar
    Ilustración de Pinche Einnar

    A pesar de la cuarentena por la contingencia sanitaria por COVID-19, en Guanajuato la inseguridad y la violencia no cesan. El mismo día que la Universidad de Guanajuato anunciaba la suspensión de clases como medida para evitar contagios por coronavirus, un alumno del campus Salamanca fue asesinado mientras trabajaba.

    Dos semanas después, en Celaya, la violencia cobró la vida de otra estudiante de la UG. Se trata de Andrea, una joven que estudiaba el primer año de la licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo en la División de Ciencias Naturales y Exactas del campus Guanajuato.

    El movimiento estudiantil de diciembre pasado surgió del hartazgo de la comunidad por la inseguridad, pero detonó por el feminicidio de una compañera: Ana Daniela, asesinada por su expareja en el departamento que rentaba en Guanajuato capital.

    Estudiantes de la UG de todos los campus se unieron para exigir a las autoridades estatales y universitarias: “pónganse a trabajar”. El paro lo levantaron después de que el Gobierno del Estado, la Fiscalía General, la Rectoría General de la UG y el municipio de Guanajuato aceptaron adherirse a un convenio para trabajar por la seguridad del estudiantado.

    En las primeras semanas del año, las autoridades decidieron dar seguimiento a los acuerdos a puerta cerrada, a pesar de la petición expresa de la comunidad de participar en los trabajos.

    Los incumplimientos al convenio llevaron a los jóvenes a organizarse, nuevamente, para marchar y buscar la manera de obligar a las autoridades a respetar los acuerdos.

    Ahora, las actividades académicas y administrativas en la UG están suspendidas, pero la cuarentena no fue impedimento para que dos de sus estudiantes fueran víctimas colaterales de la violencia que impera en el estado.

    A los asesinatos de Andrea y Jorge Iván se suma el de Nadia Verónica, la joven estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana campus León, quien murió la madrugada del domingo 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, cuando viajaba de regreso a su casa en el municipio de Salamanca.

    Jorge Iván buscaba ayudar a su familia

    La noche del viernes 14 de marzo, un grupo de hombres armados llegó hasta el bar La Típica en el municipio de Salamanca, abrieron fuego que terminó con la vida de cinco personas, incluidos Jorge Iván y Leo, un menor de edad que se encontraba en el sitio con su papá.

    Con 20 años y el sueño de ser un profesionista que ayudara a su familia, Jorge Iván fue una de las víctimas del ataque perpetrado por un grupo criminal que opera en Salamanca.

    La noche del 14 de marzo, el joven que trabajaba como mesero en el bar La Típica, ubicado en la calle Faja de Oro en Salamanca, atendía a los clientes cuando una ráfaga de disparos lo sorprendió. El ataque ocurrió alrededor de las 21:00 horas.

    Para ayudar con la economía familiar, el estudiante de la Universidad de Guanajuato trabajaba como mesero en el bar.

    En el funeral de Jorge Iván. Fotografía de Edith Domínguez
    En el funeral de Jorge Iván. Fotografía de Edith Domínguez

    Familiares y amigos recordarán a Jorge Iván como un joven trabajador, solidario, amable, con sueños que no pudo cumplir porque desconocidos se lo impidieron.

    Bala perdida quita la vida a Andrea

    La tarde del martes 31 de marzo, el día que Celaya vivió uno episodio más de la violencia recurrente en el municipio, Andrea viajaba en el automóvil con sus padres con dirección a Salamanca, cuando una bala le impactó en el abdomen.

    El hecho violento del que salió la bala que le arrebató la vida a la estudiante del primer año de Q.F.B. en la UG, no fue reportado por las autoridades estatales y municipales, se conoció de él hasta dos días después, cuando la comunidad estudiantil de la Universidad de Guanajuato lamentaba su asesinato.

    En ese martes negro para Celaya se registraron ataques simultáneos en diferentes puntos de la ciudad que, en cifras oficiales, dejó siete personas muertas. Cinco en un negocio de aluminios, una persona más del ataque a un lote de automóviles, y una séptima durante un enfrentamiento entre civiles armados y elementos estatales y de la Guardia Nacional.

    Esa misma tarde, automóviles incendiados bloquearon las carreteras Cortazar-Celaya y Villagrán-Juventino Rosas.

    Uno de los autos incendiados el 31 de marzo. Fotografía de redes sociales
    Uno de los autos incendiados el 31 de marzo. Fotografía de redes sociales

    El pasado martes alrededor de las 15:30 horas, Andrea viajaba con sus padres en un automóvil con dirección a Salamanca, cuando a la altura del puente en construcción en la comunidad Crespo recibió un impacto de bala en el abdomen.

    La joven fue trasladada por sus padres a un hospital, donde murió dos días después a consecuencia de la herida.

    Una estudiante ejemplar

    Al darse a conocer la muerte de Andrea, la comunidad universitaria lamentó el crimen y recordó los compromisos incumplidos por parte de las autoridades.

    El Colegio de Nivel Medio Superior de Celaya, donde estudió Andrea, la recordó como una estudiante ejemplar que obtuvo 9.65, uno de los mejores promedios de la generación, con reconocimiento por su trayectoria académica.

    Andrea. Fotografía de redes sociales
    Andrea. Fotografía de redes sociales

    Después de cursar la preparatoria en la Universidad de Guanajuato, se inscribió a la licenciatura en Químico Farmacéutico Biólogo de la División de Ciencias Naturales y Exactas del campus Guanajuato.

    Por la suspensión de clases de la UG, Andrea regresó a su natal Celaya a la espera de que terminara la contingencia para regresar a las aulas en la capital del estado, pero esto ya no pasará.

    Colectivas feministas de la Universidad de Guanajuato también se unieron a las condolencias: “Estamos observando. Al frente de la lucha por Andrea, por mis amigas, por todas”.

    Fecha de publicación:
    6 de abril de 2020, 14:00

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