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Pobreza y violencia expulsan a miles de Centroamérica; algunos hacen de Guanajuato su hogar
Pese a discriminación y carencias, migrantes dicen estar mejor en México que en sus países, aunque su objetivo es asilarse en una tierra comandada por un presidente que presume la construcción de un muro fronterizo e impulsa otro, invisible y más poderoso, que avanza día a día hacia el sur
Fecha de publicación:
23 de junio de 2019, 15:00
Con información de Edith Domínguez, Carmen Pizano y Martha Silva
"Quedan suspendidos aranceles". Tres palabras que llenaron de alivio a la diplomacia mexicana, a sus empresarios y a gran parte de su sociedad. Pero, ¿qué hay de los migrantes originarios de Centroamerica a quienes la medida los toma en pleno tránsito? ¿Qué hay de aquellos que renunciaron al sueño americano y deciden hacer de México su nuevo hogar?
De las presiones diplomáticas y económicas poco saben los migrantes de Centroamérica que pasan por diferentes municipios Guanajuato sin papeles en regla, con temor pero decididos, pese al racismo, golpizas a manos de policías y la criminalización, pero también sobreviviendo gracias a la solidaridad de los mexicanos, y de la esperanza de que la tierra de Trump les dé trabajo, aunque hubo quien ya eligió México para echar raíces.
De a uno, de a cinco, de a 14, avanzan tortuosamente rumbo a alguna de las ciudades fronterizas con Estados Unidos con la esperanza de cruzar, de pedir asilo, de encontrar un trabajo, y de rescatar a su familia del ambiente violento y en medio de la pobreza en la que la dejaron. Aunque reconocen que en los medios de comunicación de sus países reciben mensajes de que el viaje sin papeles es peligroso y puede ser mortal, lo que ven a diario los impulsa a tomar el riesgo.
Para Juan Manuel Ayala López, vocero del Observatorio Acambarense por los Derechos Humanos “Fray Raúl Vera López”, el acuerdo que mezcla lo económico con lo migratorio ha sido una extorsión por parte de Donald Trump al gobierno mexicano, el cual ha pagado accediendo a trasladar la frontera estadounidense al río Suchiate.
Aunque las autoridades crean que van a detener "la migración irregular o regular de nuestros hermanos y hermanas centroamericanos y de otras naciones" eso no ocurrirá, dijo, al menos, no fácilmente. Estas medidas sólo va a incrementar los peligros para los migrantes por el territorio nacional, visión que comparte con otros especialistas y defensores de derechos humanos, que consideran además, que la trata de personas aumentará sus actividades y, por tanto, sus tarifas.
Enfermedades, racismo y butalidad policiaca
A sus 22 años, la única opción que Francisco (se cambiaron algunos nombres) tiene en su futuro es llegar a Estados Unidos. A pesar de los peligros que se encontrará en el camino, regresar a su natal Honduras no es opción porque la delincuencia, con la cara de los "Maras Salvatruchas", lo presionan a él y a miles de sus compatriotas a trabajar para ellos o les cobra por dejarlos "tranquilos". La opción de queda, para aquellos que pueden pagarla, es expatriarse.

En Irapuato, Francisco venció su comprensible recelo para platicar que hace más de 10 meses salió huyendo de Honduras. Junto con su esposa y su hija de 4 años, su hermana y una sobrina, de 3, emprendieron la travesía. En Belice, el grupo se separó: no todos alcanzaron a correr para tomar el tren. Su hermana y sobrina partieron rumbo a México, poco después él las siguió, pero su mujer y su pequeña se quedaron en Belice. Ahora busca reencontrar a las dos primeras en Guadalajara, ya después, en suelo estadounidense, mandará por su familia.
Carga una mochila negra, vieja y sucia, en su interior lleva una muda de ropa, algunos papeles de identificación, una botella de plástico de medio litro con poca agua potable.
El joven está rodeado de otros tres migrantes originarios de Guatemala y Honduras, sentados afuera de un edificio abandonado ubicado debajo del puente Siglo XXI, a un costado de las vías del tren. A unos 15 metros, del otro lado de la vía, los agentes de seguridad privada portan armas largas resguardan los trenes para evitar los saqueos.
El hondureño está recién ha salido del Hospital General, ubicado que unos 500 metros del lugar, donde fue internado por una infección en el estómago al tomar agua estancada y un pan que estaba "echado a perder". Un ciudadano mexicano lo ayudó. En el Hospital no le cobraron nada y fue bien atendido luego que le hicieron unos exámenes para descartar que estuviera drogado.
Su paso por México no ha sido fácil: días antes le robaron su celular y desde entonces no se ha comunicado con su familia. Antes estuvo en el estado de Querétaro, donde fue golpeado por policías municipales cuando estaba esposado por defender a otro migrante al que los agentes detuvieron y humillaban por estar levantando botellas de plástico para sobrevivir. Y luego, él cometió el "delito" de pedir comida en el centro de Querétaro, que, dice, pagó con arresto varias horas.
"Desde que sale uno lo vienen haciendo menos (...) antier teníamos hambre y entramos a una tienda y nos dijeron 'sálganse, aquí no tenemos nada para ustedes', fuimos a otra adelante teniendo (dinero...) para comprar, no nos quisieron vender, a veces ni los baños nos dejar usar aunque vayamos a pagar, te acostumbras a buscar donde pueda uno, donde no hay gente con la mente cerrada", explicó.
Francisco está dispuesto a aguantar, lo hace por su familia.

Establecerse en México para él no es una opción; pese a que él es panadero, considera que los patrones mexicanos no pagan lo justo y amenazan con echarles a Migración.
Tras concluir la charla, Francisco echa a correr para, ahora sí, alcanzar el tren.
Sobrecupo
Pero, ¿qué llevó a Estados Unidos a poner un ultimátum al gobierno de México?
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, explicó que la alerta por el flujo de migrantes se disparó en Estados Unidos cuando registraron más de 140 mil personas ingresando al vecino país por territorio mexicano en mayo pasado. "A esa tasa, se llegaría a un millón 600 mil migrantes a fin de año", de ahí que la relación comercial se subordinó al tema migratorio.
Y como durante los primeros meses de gobierno de Andrés Manuel López Obrador se brindó una postura a favor de los migrantes, al facilitar el trámite del visado y permisos de trabajo a los centroamericanos, miles se animaron a emprender el largo y peligroso viaje. Caravanas de hasta 12 mil personas entraron a territorio mexicano, algunos, con la intención de quedarse pero muchos más, la usarían para avanzar de manera segura hacia la frontera norte y luego intentar cruzar.
Mientras, en México, los centros de ayuda como la Casa del Migrante en el municipio de Irapuato se vieron rebasados. Si bien, antes les permitían quedarse algunos días, hoy solo les permiten pernoctar por 48 horas para seguir atendiendo a más población, que no deja de llegar.
"Perdón, no hay cupo. Casa llena", es el argumento.

Hay pescado, pero solo para comer
Iriona es un municipio costero del departamento de Colón, en Honduras. Las aguas del Mar Caribe mojan sus playas, pero según Kelvin, un joven migrante, ahí no hay otra cosa que pobreza y muerte.
Kelvin tiene 21 años, es delgado, de piel oscura. Luce relativamente limpio, pero sus tenis sucios indican el largo camino que ha recorrido: salió de Iriona, con amigos y hace unos 9 meses que llegó a México. Es la primera vez que está en León, aunque ya lo deportaron una vez. Le gusta la ciudad, pero su sueño es llegar a Nueva Orléans, en Estados Unidos. Piensa que para Navidad podría intentar pasar al "otro lado", es cuando, dicen, es más fácil.
No entiende porqué aquí y allá en Estados Unidos, hay gente que no quiere a los migrantes. A éstos los guía la necesidad. "En mi pueblo, de donde yo soy, lo único que se puede tener es pescado para ese mismo día", pero es imposible juntar (dinero) para una casita o un negocio.
Por eso se sumó a una de tantas caravanas migrantes que salen de Honduras y tras pasar la frontera mexicana se fue por su cuenta. En León encontró a Ramiro, otro migrante también de Colón.
Alguien le ha regalado un recipiente de unicel, al parecer, con comida. El joven se aleja para comer abajo de un árbol.

En cambio, fue difícil convencer a Ramiro para que hablara. A lo lejos tiene una apariencia más desaliñada que Kelvin, su compatriota. Quizá que use la capucha de la sudadera oscura sobre la cabeza le da un aspecto un tanto peligroso mientras se acerca a los autos que hacen el alto en la glorieta de Plaza Mayor, en León, mientras pide unas monedas. La gente ni siquiera baja el vidrio.
Ramiro tiene 39 años. Es la primera vez que está en León, aunque ya ha sido deportado tres veces. Considera que en estos días, cruzar a EE.UU. es igual de difícil que antes. Pero no queda de otra.
En esta ciudad lo han tratado bien en general, aunque reconoce que sí ha recibido faltas de respeto y maltratos en México, pero dice que cómo te traten "depende si andas haciendo maldad". Él jura que no anda en eso.
Paga 100 pesos por noche en un hotel del centro de la ciudad. Aunque también agradece el apoyo que ha obtenido de la Casa del Migrante, donde les permiten bañarse, los alimentan, les dan ropa y les permiten usar el sanitario.
El hombre dejó esposa e hijos, de 12 y 16 años en Honduras. Llama a su casa cada 2 semanas. "Allá está más duro", dice.

Alerta migratoria, pero no en Guanajuato
POPLab solicitó a la Secretaría del Migrante y Enlace Internacional una entrevista con Mariano Bravo Tinoco, coordinador de Apoyo en Actividades Productivas, sin embargo, fue negada, con el argumento de que solo el titular, John Robert Hernández, era quien da entrevistas. De profesión comunicólogo y experienca en la realización de cortos y documentales, el hijo de Luis Felipe Bravo Mena, titular de la Casa Guanajuato en la Ciudad de México, ha sido cuestionado por carecer de perfil para el puesto.
Por su parte y cuestionado sobre la amenaza de aranceles que aún pende sobre México, John Hernández se dijo "triste" porque un tema humanitario se haya mezclado con un tema económico, por la importancia que tiene la población migrante en la historia de los Estados Unidos, con estudios que sugieren que para mantener el ritmo de crecimiento de esa economía se requiere de al menos 400 mil individuos nuevos cada año.
El funcionario estatal mencionó que aunque dicho acuerdo se negocia entre naciones, la instrucción que ha girado el gobernador Diego Sinhue Rodríguez, es dar trato humanitario a todo migrante, sea cual sea su nacionalidad.
Comentó también que es muy difícil tener estadísticas de migrantes que transitan por Guanajuato, pues muchos pasan de noche o se transportan en trenes, aunque citó algunos cálculos que van de los 20 mil a los 40 mil personas este año.
Explicó que el gobierno federal ha otorgado unas 12 mil visas bajo el programa “Quédate en México”, en el que los solicitantes de asilo deberán permanecer en suelo mexicano hasta que se resuelva su situación, pero que en el estado no hay registros de centroamericanos que se hayan quedado a vivir, aunque no le sorprendería que sí hubiera.
John Hernández dijo que el año pasado se creó el equipo de Protocolo de atención a caravanas y migrantes en tránsito, que sería el encargado de atender cualquier necesidad de los que van de paso. Como no se tiene registro de migrantes que hayan decidido establecerse, no habría aún planes para atender a este segundo grupo.
Baby On Board
Pero con todo y las privaciones, el racismo y la policía de migración pisándoles los talones, hay tanta desesperación en ciertas regiones de Centroamérica que hay incluso quien trae a su bebé a hacer el peligroso viaje.

En el municipio de San Felipe, fronterizo con el estado de San Luis Potosí, un grupo de cinco jóvenes (que incluye una bebé de meses) que salió del mismo pueblo en Honduras pide monedas con la esperanza, no de un futuro mejor, sino al menos, de un futuro.
El joven matrimonio formado por Carlos y Adriana, de 27 y 23 años respectivamente, cargó con su pequeña de 6 meses, y junto con sus amigos Juan Antonio y Adonai, salieron del departamento de Ocotepeque.
Juan Antonio quiere llegar a Lousiana con sus primos, pero primero hay que llegar a otro San Luis, Potosí, para ahí agarrar el tren. A él ya van dos veces que lo deportan, pero en Honduras no hay empleo, ni trabajo. Comenta que él tenía un taller de carpintería, pero la poca ganancia que conseguía se la quitaban los extorsionadores. "Hoy no tengo nada", dice sin expresión.
Cargando lo mínimo indispensabe pero sin olvidar la cobijita rosa, Carlos, el joven patriarca del grupo, carga a su bebé mientras Adriana come unos tacos comprados de un puesto cercano. Comenta que están cruzando México por ciudades pequeñas y pueblos como este, evitando a los agentes de Migración. Ahí en San Felipe rentan un cuarto, 100 o 150 la noche. Duermen todos en el mismo espacio.
"Yo preferiría estar en mi país (pero ahí hasta) de día matan… (Si te encierras), llegan y te exigen abandonar la casa." He visto gente muerta, mucha, 300, niños, mujeres. Los despojan de sus propiedades. "A lo mejor en Estados Unidos es diferente (…) a ver qué dice Dios'".
También criticó a su gobierno: "nos está estafando, por eso emigramos, exige impuestos, uno tiene que pagar (también a ellos), está tremendo, no halla uno qué hacer allá".

Por su parte, la joven esposa dijo que tomó la decisión de dejar su país hace tres años, cuando le mataron a su hermano. Se llamaba José Guillermo, tenía 24. Era adicto y un día desapareció, lo buscaron por tres días, hasta que encontraron el cuerpo. La Polícia no investigó gran cosa. "Luego, a veces se cometen errores (pero no es para que lo maten por eso)".
Y la cosa cada día está peor, la necesidad obliga a salir, "porque hasta por robarle un teléfono matan a la gente". Sí, saben que en México también pasan esas cosas, pero "es menos".
Su destino en EUA es Washington, donde tienen conocidos. El trampolín para cumplir ese sueño será Tijuana.
Violencia trunca esperanza de vida
El año pasado circuló ampliamente la lista de las 50 ciudades más violentas de 2018, donde si bien 15 de estas localidades con alta tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes están en México (dos en Guanajuato), otras cinco están en Centroamérica (Kingston, Jamaica; San Salvador, El Salvador; Ciudad Guatemala; y San Pedro Sula y Distrito Central, en Honduras).
Y un estudio liderado por Vladimir Canudas-Romo, profesor asociado de la Universidad Nacional Australiana indica que la violencia ha mermado la esperanza de vida en la región, así, en los hombres mexicanos se ha visto reducida en medio año entre 2005 y 2014, mientras que los hombres hondureños han perdido seis años de expectativa de vida y dos años las mujeres, en gran medida por el incremento de homicidios en sus países.
Esta situación se replica en grados similares en otras naciones de América Latina.
Para combatir la violencia y la pobreza en la región, y como parte de los acuerdos logrados con EU para frenar la imposición de aranceles a México, el Gobierno estadounidense invertirá 5.8 billones de dólares en Centroamérica y 2 billones más en el sur de México. Mientras, la administración lopezobradorista anunció que invertirá 100 millones de dólares también en Centroamérica, recursos provenientes del Fondo Yucatán; específicamente 30 millones irán a El Salvador para replicar ahí el programa forestal Sembrando Vida, donde se espera crear 20 mil empleos.
"México cedió a una extorsión"
Juan Manuel Ayala López, vocero del Observatorio Acambarense por los Derechos Humanos “Fray Raúl Vera López” dijo que el acuerdo para posponer los aranceles fue una extorsión por parte de Donald Trump, que el gobierno mexicano aceptó.
Mencionó que los migrantes sufren de diferentes grados de clasismo y racismo, lo que ahora se ha agravado porque se ven más familias con niños pequeños en la región sur de Guanajuato.
Pese al poco o nulo interés de las autoridades en los municipios por atender a esta gente, las parroquias católicas de la zona, en particular, la de San Isidio Labrador, han tomado la batuta: en los últimos meses se ha atendido en su comedor improvisado entre 10 y 20 personas por semana.

Otra situación que ha sido poco atendida son los migrantes que, tras la deportación o por renunciar a continuar el viaje hasta la frontera norte, deciden quedarse en México.
De acuerdo con cálculos del observatorio acambarense, de 70 a 120 centroamericanos han decidido establecerse en la zona sur de Guanajuato (municipios de Villagrán, Tarimoro, Acámbaro, Salvatierra y Comonfort).
Su situación precaria genera lo que el vocero llama "un fenómeno simpático": que ciudadanos mexicanos finjan ser migrantes centroamericanos para obtener dinero o comida gratis, encareciendo la ayuda a quien de verdad lo necesita.
El vocero del observatorio ciudadano lamentó que con la llegada de contingentes militarizados a la frontera sur para incrementar la vigilancia, se contenga mas no se reprima el ingreso masivo de migrantes, aunque cree que con esto "se incrementará la presión armada contra las comunidades chiapanecas que se oponen radicalmente a los proyectos lopezobradorsistas, en detrimento de los derechos humanos de migrantes y de las comunidades indígenas".
El activista fue enfático: "Los centroamericanos que busquen ingresar a México lo harán ahora buscando nuevas rutas, lamentablemente, cada vez más peligrosos: entre selvas, montañas e incluso, el mar", cuando es imprescindible que los países tanto de origen como destino, al sur y al norte, asuman su corresponsabilidad para resolver las causas que generan la migración, con políticas públicas auténticamente comprometidas, no solamente de cálculo "electorero", con visión regional o parcial.
Autoridades sellan rutas
Una vigilancia más estricta de las fronteras y del tránsito dentro de territorio mexicano ya había sido anunciado por el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, quien desde el 13 de junio anunció que el gobierno implataría un proceso que los migrantes se registren, digan a qué vienen al país y si quieren cruzarlo para llegar a otro.
Con esta medida arrancaron las acciones visibles del gobierno federal contra el tráfico de personas: dos días después, el 15 de junio, la Policía Federal realizó un operativo de seguridad en carreteras donde se rescató a 791 migrantes que se encontraban en ocho contenedores de tráiler con "doble fondo", mientras viajaban por Veracruz. Esta operación criminal fue valuada en alrededor de 3.5 millones de dólares.

Pero no fue la única medida anunciada: además del despliegue de la Guardia Nacional y de sumarse 650 plazas para el Instituto Nacional de Migración, el 17 de junio se anunció que las compañías de autobuses en México deberán pedir la credencial para votar con fotografía del INE, el pasaporte o la cartilla del servicio militar para poder vender los boletos, lo anterior para frenar el tránsito de migrantes sin documentos a lo largo del territorio nacional.
La petición ya se había planteado desde el pasado 16 de abril a los concesionarios y operadores de transporte por la Secretaría de Gobernación, en la cual solicitaba “la colaboración” para “evitar” transportar a los migrantes.
La Ley de migración contempla sanciones económicas y de cárcel por tráfico de indocumentados, pero en el caso de los transportistas, Marcelo Ebrard advirtió que incluso se buscarían las modificaciones que permitan la extinción de dominio, es decir, que los bienes donde se haya cometido el delito, pasarían a manos del Estado.
No obstante el endurecimiento de la vigilancia, comienza a reportarse el uso de documentos falsos, sin que desaparezca la conocida "cuota" a los agentes de migración para que dejen continuar el viaje.
En medio de la discriminación, un nuevo hogar
"SEÑORES, ustedes me han visto vendiendo dulces, pero lo hago por necesidad, para sacar adelante a mi familia, honradamente(...) A cada lugar al que vamos a buscar trabajo nada más nos oyen hablar, nos oyen el acento, que somos centroamericanos, nos piden los papeles, nos tienen desconfianza (…) nosotros estamos acá, peleando un asilo, con Migración, con mi familia, solo Dios sabe cómo le batallamos acá, señores (…) Una moneda quizá para usted no es mucho, pero sí para quienes somos padres de familia".

Mariano es un hondureño ya conocido por muchos leoneses: frecuentemente se lo encuentran vendiendo dulces en las unidades del Sistema de Transporte Público (SIT), conocidas como "orugas". Su retahila resuena mientras sostiene con un brazo una pesada caja de dulces baratos y con el otro guarda el equilibrio, sostenido de un tubo.
Ya en suelo firme y sin tener que estar luchando por el equilibrio, el migrante cuenta que nunca fue su intensión llegar a EE.UU. Llegó a este país hace 3 años con su esposa y sus hijas de 9 y 11 años. Aquí la gente ha sido solidaria con él.
Sobre la situación en su país, culpó de la migración no solo a la pobreza, sino tamibén a la Mara Salvatrucha. También dijo que son las mismas autoridades las que la han causado: se vincula a la familia del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, a la organización de estas caravanas de migrantes, incluso recordó que el propio hermano, Juan Antonio "Tony" Hernández, está acusado en Estados Unidos de narcotráfico y otros cargos.
Otra vendedora ambulante (ella sí, mexicana) comentó que conoce a otros centroamericanos (unos 10) que duermen en un hotel del bulevar Miguel Alemán, y todos son buenas personas, que no le hacen daño a nadie, que hacen su "luchita diaria" para sobrevivir.
Ceder ante "el matón", ¿hasta cuándo?
Las peticiones de asilo en México ha crecido de manera exponencial este año y alcanzarían la cifra de 80 mil personas solicitantes a fines de 2019. Y de enero a la fecha 14 mil migrantes han estado en México en espera de una audiencia para solicitar asilo en Estados Unidos.
Por lo pronto, se anunció que el próximo 4 de julio se instalará una mesa interinstitucional para garantizar el desarrollo de una política y de mecanismos específicos que garanticen el acceso pleno de los derechos de migrantes y solicitantes de refugio para su integración al país.
No obstante, las medidas adoptadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para controlar la migración han recibido críticas dentro y fuera del país.
Mientras organismos y activistas de derechos humanos en México le echan en cara el viraje en su postura de candidato a gobernante, otros, como la ex embajadora de EU en México, Roberta Jacobson, consideran que el plan migratorio acordado no funcionará (no hay suficientes guardias fronterizos para vigilar la frontera sur ni recursos para alimentar, dar viviendas y hasta quizás empleos a los migrantes que ya esperan). Incluso, consideran que más adelante Donald Trump hará otra demanda, pues falta más de un año para la elección presidencial en ese país y el tema migrante ha sido una de las banderas de su campaña.
En una entrevista para BBC, Jacobson dijo: "Fue un error por parte del gobierno de México aceptar todo esto sin pensar exactamente cómo finalizar ese proceso".
Fecha de publicación:
23 de junio de 2019, 15:00
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