
Autores:

Testigos revelan presencia de FSPE y policías municipales afuera de exhacienda donde se desataba ataque armado; Diego Sinhue calla sobre masacres pero encabeza festejos por 200 años del estado
Fecha de publicación:
22 de diciembre de 2023, 11:48
La madrugada del 17 de diciembre, el papel desempeñado por las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado y la policía municipal durante la masacre en Salvatierra se limitó al de ser espectadores, según un testigo que estuvo afuera de la exhacienda San José del Carmen.
Mientras los elementos intentaban detener a familiares y amistades que llegaron cuando aún se escuchaban los balazos al interior, este testigo confrontó a los policías, ya que dentro, decenas de personas intentaban salvar sus vidas.
"Fue una desesperación que esas gentes no hicieran nada, ellos hubieran entrado... Le aseguro que hubieran agarrado a uno o dos; pero no, los estaban escoltando", narró el testigo que pidió reservar su identidad ante el temor a represalias.
El comando armado que irrumpió en la posada entre amigos asesinó a 11 jóvenes e hirió a 14 personas más. Las víctimas, entre los 16 y 36 años de edad, estaban reunidas para festejar el inicio de las posadas.
En la narración del testigo con el que POPLab pudo hablar, señala que como si se tratara de un espectáculo, los policías estatales y municipales que llegaron cuando el comando armado todavía estaba dentro de la finca se quedaron parados portando sus armas, incluso cuando familiares y amistades comenzaron a llegar ellos mismos los frenaban y les pedían esperar a que terminaran de escuchar los balazos para poder ir a buscar a sus seres queridos.

El multihomicidio de los jóvenes en Salvatierra llevó a cientos de personas a salir a las calles el día miércoles por la tarde para exigir justicia y clamar porque regrese la paz a la zona.
Frente a la violencia criminal y la conmoción social por la masacre, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, huye de los cuestionamientos de la prensa, pero se presenta en una misa con obsequios para el obispo y en festividades navideñas con panistas.
Tras el multihomicidio en Salvatierra, Rodríguez Vallejo hizo su primera aparición en público el día miércoles por la mañana para entregar premios estatales en el Congreso del Estado, luego participó en una sesión solemne a propósito de los 200 años de que Guanajuato se conformó como entidad, y más tarde llegó a la misa en la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato. Se fue sin hablar de la violencia en la zona Laja-Bajío.
El mismo día que más de 400 salvaterrenses marcharon en silencio por las calles del centro de la ciudad con veladoras encendidas, flores y globos blancos en memoria de las víctimas de la masacre del fin de semana, el Gobierno del Estado patrocinó un concierto gratuito en el centro de Guanajuato, a 130 kilómetros de las marchas por la paz y la justicia, con la presentación de la familia Aguilar: Pepe, Angela y Leonardo.
El contraste: mientras en Salvatierra, decenas de veladoras iluminaban un árbol de navidad que colocó el gobierno municipal en la Plaza del Carmen para recordar a los jóvenes asesinados y exigir paz, en Guanajuato capital el cielo se iluminó con fuegos artificiales para festejar "200 años del nacimiento de Guanajuato como estado libre y soberano".

Un día después, el gobernador volvió a tener actividades públicas, ahora en el municipio de León, donde también salió corriendo para evitar responder a la prensa sobre los hechos violentos que han colocado a Guanajuato en el foco nacional. Pudo subirse a la camioneta y huir del lugar con el apoyo de los elementos de seguridad que lo acompañaban.
La violencia contra las juventudes guanajuatenses en las últimas dos semanas se ha recrudecido con el asesinato de al menos 20 personas entre los 16 y 30 años de edad en tres masacres distintas: Celaya, Salamanca y Salvatierra.
De los ataques, la Fiscalía ha presentado a un detenido acusándolo de ser el presunto responsable del multihomicidio de seis jóvenes celayenses, cinco de ellos estudiantes de medicina. Se trata de Francisco Omar, quien, de acuerdo con publicaciones en medios de comunicación, ya había sido detenido en septiembre pasado por la policía de Celaya con 40 dosis de cristal, pero salió libre.
Policías dejan ir a comando que masacró a jóvenes en Salvatierra
"¿Están de adornos? ¿de títeres? ¿protegiendo a los otros?", se pregunta el testigo que estuvo la madrugada del domingo 17 de diciembre afuera de la exhacienda San José del Carmen en Salvatierra, en el estado de Guanajuato.
Narró lo que él y otras personas vivieron esa noche desde afuera de la exhacienda, en el momento en que se desataba esta masacre, alrededor de las 3 de la mañana.
El grupo de personas, relata el testigo, llegó al lugar porque recibió diversas llamadas en las que les avisaron de un ataque en la posada. Él se trasladó de inmediato a la exhacienda, a donde llegó en menos de 10 minutos. Fue entonces que desde afuera vio al menos cuatro patrullas de FSPE estacionadas y a los policías con armas largas de pie, sin hacer ningún movimiento, pese a que seguían los disparos dentro del inmueble.
"Todavía se escuchaban los balazos y no nos dejaba entrar la policía, no dejaban entrar, que ‘por seguridad’, y toda la gente les gritábamos '¿si fuera tu familiar qué harías?'", recordó.
Los esfuerzos de los policías de FSPE por frenar a las personas que comenzaron a llegar a la zona fueron inútiles, no valieron las advertencias que luego se convirtieron en amenazas porque varios ingresaron por la fuerza a la exhacienda. "Nosotros entramos así a la brava, no nos dejaban entrar y nos apuntaban (los policías estatales) con las armas, pero nosotros entramos".

El testigo estimó que no les llevó más de cinco minutos brincar el cerco de seguridad que habían instalado los policías estatales.
Al entrar, recuerda, estaba oscuro, y se encontró a personas heridas. Sin pensarlo, comenzaron a trasladar por sus propios medios a las personas lesionadas. "Las ambulancias tardaron más en llegar, mucho más".
La desesperación de saber que adentro había personas intentando salvar su vida, fue lo que lo llevó a desafiar a los policías e ingresar a pesar de que seguían las detonaciones, aunque la indicación de la autoridad había sido que podría pasar hasta que todo acabara. "Como si fuera un espectáculo", señala indignado.
"No había luz, fue lo bueno, porque si hubiera habido luz, acaban con todos", considera.
En Salvatierra, cuenta, desde hace al menos 10 años se convive diariamente con el crimen organizado, mientras las autoridades son omisas a pesar de saber que hay grupos de la delincuencia organizada que se placean por el municipio en total impunidad.
La ciudadanía sale a la calle con miedo y sin respuesta de las autoridades.
"Yo pediría al gobernador -Diego Sinhue Rodríguez Vallejo-, al fiscal -Carlos- Zamarripa, al alcalde Germán -Cervantes- que renuncien, que renuncien, no pueden estar ahí, no saben guiar un estado, no saben guiar una ciudad... Son personas sin escrúpulos".
Asesinan a al menos 20 jóvenes en dos semanas
En las primeras dos semanas de diciembre, los asesinatos de jóvenes guanajuatenses ha movilizado a cientos de personas para exigir un alto a la violencia que ha cobrado la vida de al menos 20 personas menores de 30 años de edad en tres masacres.
La tarde del domingo 3 de diciembre, los cuerpos sin vida de seis jóvenes, cinco de ellos estudiantes de medicina, fueron localizados en la colonia Primera Fracción de Crespo, en el municipio de Celaya. A principios de diciembre, en otro multihomicidio,
Las víctimas fueron seis jóvenes menores de 30 años: los hermanos Jesús Virgilio y Fabián Orozco Mateos, su primo Pedro Mateos, José Eduardo Freire y Bryan Amoles, todos estudiantes de medicina en la Universidad Latina de México. El sexto joven fue identificado como Luis Giovany Juárez.
Hasta 18 días después de la masacre de los seis jóvenes celayenses, la Fiscalía de Guanajuato presentó detenido como presunto autor material de estos asesinatos a Francisco Omar.
Amistades y familiares de los estudiantes celayenses tomaron las calles, obligaron a las autoridades estatales y municipales a pactar compromisos por la seguridad de la comunidad estudiantil.
Pero apenas dos semanas después, la noche del sábado 16 de diciembre, otros cuatro hombres jóvenes fueron asesinados afuera de una barbería ubicada en la calle Abasolo, en Salamanca. En el lugar quedaron sin vida tres de ellos, y un más murió cuando era trasladado para recibir atención médica.
Fue sólo unas horas después de ese ataque en la barbería cuando ocurrió este nuevo evento que volvió a cobrar la vida de otros jóvenes, que se reunieron para festejar el inicio de las posadas en la exhacienda de San José del Carmen. Minutos después de romper la piñata, la irrupción de un comando armado terminó con la celebración, los más de 50 asistentes corrieron en un intento por esquivar las balas.
De acuerdo con la Fiscalía General de Guanajuato, el comando armado empleó al menos siete armas largas calibre .223 y 7.62, y se encontraron 195 casquillos percutidos. El motivo, dice la fiscalía, fue en venganza porque el grupo de amigos no permitió que hombres ajenos ingresaran a la posada.
La madrugada del domingo fallecieron 11 personas que se encontraban en la posada, según las cifras oficiales de la Fiscalía de Guanajuato, que apenas después de unas horas del ataque había informado que eran 12 las personas que murieron tras el ataque. Casi 48 horas después corrigió la cifra y explicó que se trató de una confusión porque durante esa madrugada en el hospital atendieron a otra persona herida que falleció, pero que no era asistente a la fiesta.
Las víctimas eran jóvenes entre los 16 y 36 años de edad.
Se trata de Héctor de 16 años, Marco Antonio López de 22 años, Emiliano Vargas de 23 años -estudiante de noveno semestre de Ingeniería Mecatrónica en el Tecnológico Nacional de México en Celaya-, José Alberto Ramírez, Galieo Almanza, Macarena Becerril y Thalía Cornejo -estudiante de psicología- de 25 años, Antonio Sánchez y David Hernández de 27 años, Irving Ruiz de 29 años y Juan Luis García Espitia de 36 años, él formaba parte del staff de la Banda Dinastía Cornejo que esa noche amenizaba la posada.
En ambos casos -Celaya y Salvatierra- donde las víctimas son jóvenes, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha declarado que las masacres son motivadas por el consumo de drogas; afirmaciones que han sido desmentidas por familiares con los resultados de exámenes toxicológicos a los cuerpos que entregó la Fiscalía, como en el caso de Celaya.
El presidente AMLO ha hecho uso de la proyección nacional que tiene con la "mañanera" para criminalizar a las juventudes guanajuatenses que están siendo asesinadas, lo que ha indignado a los familiares de las víctimas.
Fecha de publicación:
22 de diciembre de 2023, 11:48
Explora más contenido de este autor
Descubre más artículos y perspectivas únicas
