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2/4/2026
Jaime-Panqueva

¿Por fin?

A lo largo de los años y de manera frecuente, he expuesto en este espacio la manera en que las autoridades encargadas de la seguridad...

Fecha de publicación:
2 de febrero de 2026, 07:46

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    A lo largo de los años y de manera frecuente, he expuesto en este espacio la manera en que las autoridades encargadas de la seguridad y procuración de justicia en Guanajuato omiten mencionar los nombres de los carteles y de los delincuentes que se han disputado “la plaza” desde hace dos décadas.

    Su gusto por sumirlos en un absurdo anonimato, y nunca pedir la colaboración ciudadana para su denuncia o captura, me parecía extremadamente sospechosa. 

    Incluso, cuando finalmente se reconoció la existencia del cartel local Santa Rosa de Lima, que llevaba años dedicado a la ordeña de combustible, costó tiempo ponerle un nombre a la cabeza: José Antonio Yépez Ortiz, alias el Marro. Y eso que el personaje colaboró mucho, pues se mostraba en las redes sociales con grupos armados y hacía gala de un lenguaje muy florido para azuzar a la gente de Jalisco Nueva Generación. Lo capturaron fuerzas federales, y no estaba escondido en una cueva o protegido por una espesa selva alejado de la civilización: se hallaba en un criadero de gallos de pelea a escasos cinco kilómetros del pueblo que le daba nombre a su banda. Esto a pesar de que las fuerzas estatales llevaban años en su búsqueda...

    Para la mayoría de los guanajuatenses esto pasaba inadvertido, tal vez bajo la excusa de una elaborada estrategia antidelincuencial que algún día nos devolvería la tranquilidad y que, dicho sea de paso, gastaba miles de millones en sistemas de seguridad y tecnología para una Fiscalía que no investigaba, hacía la vista gorda con las fosas clandestinas y dejaba a la mayor parte de la población a expensas del crimen.

    Ante la segunda arremetida de la 4T, cuando muy pocos bastiones azules quedaron en pie a lo largo y ancho del país, el PAN guanajuatense decidió jugar de nuevo con los nombres. A la continuidad la llamó Nuevo Comienzo, y luego le pasaron el mismo apelativo a la secretaría encargada de repartir la ayuda social. Además, rebautizaron de forma orwelliana a la burocracia[1], y le pagaron un retiro millonario al fiscal Zamarripa, como para mostrar que algo podía cambiar. Pero seguíamos sin nombrar a los cosas por su nombre, por lo menos hasta la semana pasada.

    Tras el brutal asesinato de once personas[2] en Loma de Flores, Salamanca, durante un juego de futbol el pasado domingo, 25 de febrero, pensé que las cosas podían cambiar. No por obra y gracia de la nueva fiscalía ni del nuevo comienzo, por supuesto. Al día siguiente de la masacre, la poderosa Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, dirigida por Omar García Harfuch, dio nombres que figuraron incluso en los diarios internacionales. Sus líneas de investigación señalaron la participación de Moisés Soto Bermúdez, quien encabeza el grupo de choque de ‘Los Marros”, y de Mario Eleazar Lara Belman ‘Negro’ y/o ‘Camorro’ y/o ‘Gallo’, identificado como jefe de célula. Ambos fueron etiquetados como “en busca y captura”.

    El 29 de enero, la fiscalía del estado y la Guardia Nacional detuvieron a “al menos tres presuntos responsables” del ataque. Pero se regresó al mismo mutismo que mencionaba con anterioridad: tras varios días del hecho no revelan nombres, ni siquiera una nota oficial en sus redes sociales, sobre el operativo. Todo se esconde bajos esta consigna que me parece tan leguleya como timorata: “Los detalles específicos sobre el número de personas detenidas, su posible participación y las imputaciones correspondientes se darán a conocer conforme los tiempos y etapas legales lo permitan, es decir, una vez que las personas sean formalmente vinculadas a proceso, a fin de no poner en riesgo las investigaciones ni vulnerar el debido proceso”. Curioso accionar cuando en el resto de México se siguen deteniendo capos de todos los tamaños o se les manda al extranjero sin proceso de extradición.

    Así esperan nuestras autoridades que la ciudadanía les tenga alguna confianza.

    El tiempo dirá si seguiremos viendo más de lo mismo, o si la dinámica del gobierno federal por retomar el control de la seguridad del país entrará en Guanajuato con esa capacidad de llamar a los criminales por su nombre.

    Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com


    [1] Ver Nominalismo abajense https://poplab.mx/posts/nominalismo-abajense/

    [2] Todos con nombre y diversas ocupaciones, ver: https://www.milenio.com/comunidad/victimas-de-la-masacre-en-salamanca-quienes-son

    Fecha de publicación:
    2 de febrero de 2026, 07:46

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