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9/4/2026

Querétaro después de Santiago Nieto

Cuando escribimos sobre el escenario de Querétaro todavía faltaba una pieza fundamental: saber quién encabezaría a Morena. Esa...

Fecha de publicación:
31 de agosto de 2026, 12:09

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    Cuando escribimos sobre el escenario de Querétaro todavía faltaba una pieza fundamental: saber quién encabezaría a Morena. Esa incertidumbre terminó la semana pasada con la designación de Santiago Nieto como coordinador estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.

    La decisión permite ordenar algunas preguntas, pero no resolverlas. De hecho, abre otras. Porque una cosa es saber quién encabezará a Morena y otra muy distinta saber si ese nombre puede modificar una elección en la que el PAN conserva, por ahora, una ventaja importante.

    La primera lectura, entonces, no debería estar en quién ganó la interna. Esa parte ya está resuelta. Lo interesante es qué cambia en el tablero a partir de ahora.

    Y para eso conviene empezar por los números.

    La encuesta de La Crónica, publicada la semana pasada, coloca al PAN con 52% de las preferencias partidistas frente a 18% de Morena y, en un careo entre Felifer Macías y Santiago Nieto, registra una diferencia de 29 puntos. Es una fotografía favorable al PAN, pero no debería convertirse por sí sola en la explicación del escenario queretano. Se levantó con 400 entrevistas telefónicas, entre el 14 y el 22 de agosto, y reporta un margen de error de ±4.9 puntos porcentuales.

    Hay otras mediciones recientes que muestran una realidad menos contundente. Rubrum registra 50.5% para el PAN y 30.4% para Morena; MetaMetrics coloca al PAN en 40.6% y a la alianza Morena-PVEM-PT en 33.5%, mientras que Demoscopia reporta 37.2% para el PAN y 28.6% para Morena. Los métodos, las fechas y las muestras son distintos, por lo que no tendría sentido promediar mecánicamente sus resultados. Lo que sí permiten es encontrar una tendencia: el PAN está arriba en todas las mediciones revisadas, pero la distancia cambia de manera considerable.

    Hay otro dato que resulta más consistente. Dentro de Morena, Santiago Nieto aparece como el perfil mejor posicionado.

    Eso ayuda a entender la decisión de Morena, pero también permite ponerla en su justa dimensión. Santiago ganó la definición interna porque logró construir la posición más sólida entre los aspirantes, no porque las encuestas estén mostrando hoy una mayoría social detrás de su nombre.

    Su reto consiste ahora en ampliar ese universo y conseguir que una parte de quienes hoy no votarían por Morena esté dispuesta a hacerlo por él.

    Su trayectoria le da ventajas. Tiene reconocimiento nacional, experiencia en instituciones federales y una historia política vinculada con temas como combate a la corrupción, inteligencia financiera, seguridad y justicia electoral. También tiene una condición que ningún candidato puede fabricar: es queretano y ha venido construyendo presencia política en el estado.

    Pero esa misma trayectoria puede convertirse en un problema si el PAN consigue imponer la conversación sobre él antes de que Santiago pueda imponer la suya.

    La reacción panista comenzó prácticamente con la designación. Era previsible. Morena acaba de poner un nombre concreto frente a un partido que todavía no decide quién será su candidato y, a partir de ahora, toda la atención estará puesta en Santiago. Cada declaración, cada recorrido y cada movimiento será observado desde Acción Nacional.

    Por eso puede resultar prematuro interpretar la definición de Morena como una ventaja electoral. Tener candidato antes que el adversario ayuda a construir reconocimiento, pero también significa ofrecer durante meses un blanco perfectamente identificable.

    El PAN tiene todavía la posibilidad de observar. Puede esperar a que avance la disputa interna entre sus principales aspirantes, medir cuál de ellos resulta más competitivo frente a Santiago y tomar la decisión con más información de la que hoy tiene.

    Tampoco parece una decisión sencilla. Las propias encuestas muestran diferencias entre Felifer Macías, Luis Nava y Agustín Dorantes. Algunas colocan al alcalde de Querétaro con una ventaja clara; otras muestran una competencia mucho más cerrada. La definición panista tendrá consecuencias sobre la elección general porque no todos sus posibles candidatos parten del mismo lugar frente a Santiago.

    Lo que sí parece más claro es que Acción Nacional llega a esta etapa con una ventaja estructural que Morena todavía no ha conseguido desmontar.

    El PAN gobierna Querétaro desde hace cuatro sexenios, tiene presencia territorial, estructura municipal y una marca política que conserva fuerza. A eso se suma que el gobierno de Mauricio Kuri mantiene niveles importantes de aprobación. En la encuesta de La Crónica, por ejemplo, alcanza 59%.

    Eso no significa que la elección esté decidida. Significa que Morena tendrá que competir contra algo más que un candidato panista: tendrá que hacerlo frente a una estructura de poder construida durante años y contra una percepción del estado que todavía no parece dominada por la idea de alternancia.

    Ahí está una de las contradicciones más interesantes del escenario. Existe un sector de queretanos que quiere un cambio, pero querer alternancia no necesariamente significa querer a Morena. La distancia entre ambas cosas es precisamente el espacio que Santiago tendrá que recorrer.

    Para hacerlo necesitará algo más que una buena campaña partidista. Tendrá que construir una propuesta que hable de los problemas que hoy preocupan a los queretanos y que pueda responder una pregunta sencilla: ¿qué haría un gobierno encabezado por Santiago Nieto que el actual gobierno panista no está haciendo?

    El agua, la movilidad, la seguridad, el crecimiento urbano y la relación entre desarrollo económico y calidad de vida ofrecen suficientes temas para construir esa conversación. La experiencia de Santiago puede ayudarle si consigue traducirla en propuestas concretas y comprensibles, no solamente en un discurso de confrontación con el PAN.

    Porque ahí puede estar una de las claves de 2027. Si la elección termina siendo un referéndum sobre Morena, los números actuales favorecen al PAN. Si consigue convertirse en una discusión sobre el futuro de Querétaro, el margen puede ser diferente.

    Pero antes de llegar a eso, Santiago tendrá que resolver algo que suele ser todavía más complicado: su propia casa.

    Una de las primeras señales después de la definición fue positiva. Gilberto Herrera, uno de sus principales competidores, apareció apenas un día después en entrevista con Julio Astillero y se mostró alineado con el proyecto. Reconoció la definición y planteó que Morena tiene posibilidades reales de competir por la gubernatura.

    No es un dato menor. Después de una contienda interna, la reacción de quienes perdieron suele ser uno de los primeros indicadores de la capacidad de un partido para cerrar filas. En este caso, al menos públicamente, la respuesta inicial fue de respaldo.

    Puede haber detrás una operación de la dirigencia nacional para mantener unidos a los distintos grupos. Es difícil saber desde fuera qué tanto corresponde a una estrategia deliberada y qué tanto a la disciplina política habitual. Lo que sí puede observarse es que, por ahora, Morena ha evitado una fractura inmediata.

    La verdadera prueba vendrá cuando comiencen las negociaciones por candidaturas, municipios, diputaciones y espacios de decisión. Ahí se verá si los grupos que compitieron contra Santiago están dispuestos a poner su estructura al servicio del proyecto o si cada uno decide conservar su propio capital para lo que venga.

    En esa ecuación hay una pieza que no pertenece formalmente a Morena, pero que puede ser determinante: el Partido Verde.

    Ricardo Astudillo merece atención especial. Su ausencia en el acto de presentación de Santiago no permite hablar de una ruptura, pero tampoco es un dato que deba ignorarse. El Verde tiene intereses propios en Querétaro y Astudillo ha aparecido bien posicionado en algunas mediciones.

    Además, el partido ha planteado la posibilidad de competir por separado en algunos estados durante 2027. Si esa discusión llega a Querétaro, la ecuación cambia.

    Para Morena sería mucho más sencillo competir con el Verde y el PT como parte de un mismo bloque. Para el Verde, en cambio, la decisión dependerá de cuánto pueda obtener dentro de esa alianza y de qué tan competitivo considere su propio proyecto.

    Ahí estará una de las negociaciones importantes de los próximos meses.

    La designación de Santiago no cerró el escenario de Morena. Lo ordenó. El partido dejó atrás la disputa entre varios aspirantes y ahora puede comenzar a construir alrededor de un solo liderazgo. Gilberto Herrera dio una primera señal de cierre de filas, pero habrá que observar qué sucede con los demás grupos. El Verde tendrá que decidir qué tan cerca quiere estar de la estrategia morenista y el PAN deberá resolver cuál de sus cartas tiene mejores posibilidades de conservar la gubernatura.

    Por eso la discusión sobre quién “va ganando” en agosto de 2026 tiene un valor limitado.

    Las encuestas permiten saber dónde está parado cada partido, pero todavía no pueden decirnos cómo terminará la elección. Hay demasiadas variables abiertas: candidatos, alianzas, estructuras, campañas, desgaste de los gobiernos y, sobre todo, un electorado que todavía tendrá muchos meses para cambiar de opinión.

    Lo que sí puede decirse es que Morena tomó una decisión que le permite dejar atrás la disputa interna y empezar a competir hacia afuera.

    Santiago Nieto tendrá que demostrar que puede hacer algo distinto de ganar una encuesta interna: convertir su reconocimiento personal en una candidatura competitiva, conseguir que los grupos que no resultaron favorecidos se incorporen realmente al proyecto y ampliar el voto de Morena hacia sectores que hoy no se sienten representados por él.

    El PAN, por su parte, tiene la ventaja de la estructura y de una marca que sigue siendo fuerte, pero todavía tiene que escoger candidato y enfrentar el desgaste natural de cuatro sexenios en el gobierno.

    Entre ambos queda un espacio que todavía está abierto.

    Ese espacio puede convertirse en una oportunidad para Morena o terminar siendo insuficiente para desplazar al PAN. Dependerá, en buena medida, de lo que ocurra durante los próximos meses.

    La decisión de Morena no resolvió la elección de 2027. Puso nombre al primer protagonista de una contienda que hasta ahora había sido, sobre todo, una discusión sobre posibilidades.

    Ahora Santiago Nieto tendrá que demostrar si puede convertir esa posibilidad en una mayoría.

    Y el PAN tendrá que demostrar que la ventaja que hoy muestran las encuestas es algo más que una buena fotografía.

    Fecha de publicación:
    31 de agosto de 2026, 12:09

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