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4/9/2026
Réquiem para “Noche Buena”

Réquiem para “Noche Buena”

Los perros (machos y hembras) en nada se parecen a los políticos, muy dados a independizarse, cambiar de dueños y alimentarse de la croqueta de la ingratitud.

Fecha de publicación:
10 de octubre de 2023, 20:36

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    En la historia de hoy convergen los claros y oscuros del planeta Tierra, donde unos nacen con estrella y otros estrellados. Por un lado, la remembranza de una felicidad presente. Por el otro, la tristeza, el coraje, la rabia que genera la estupidez humana, el comportamiento criminal y la miseria en el servicio público.

    A mis queridos padres debo el acendrado amor al reino animal. Bien puedo ocupar, en la reedición posmoderna de los capítulos 6 al 9 del libro del Génesis, el papel protagónico en el Arca de Noé, aunque en mi calidad de arrogante cadenero de antro les impediría la entrada a las tepocatas foxianas que pululan en el administración pública.

    En mi cercana niñez tuve la clásica pecera de multicolores habitantes. Después llegó el feliz encuentro con los perros de cuatro patas. Una preciosa hembra dálmata y un majestuoso macho pastor alemán. Ella se llamaba Careta. Él respondía al nombre de Zorba, sin ser el griego de la película.

    Pasadas algunas décadas arribaron a nuestra matrimonial casa los colibrís, los incansables Gigantes Pequeños —no confundir con el enfermizo Gigante de México — de las mil quinientas plumas, al que diariamente le rindo pleitesía. Admiro su sabiduría y entereza para preservar la sagrada libertad. Reconozco su destreza, armonía y amor a la naturaleza. “Las verdades esenciales caben en las alas de un colibrí”, diría el sabio apóstol cubano José Martí.

    Todos días llegan al bebedero colocado afuera de la recámara. Muy educados saludan. Desayunan, comen y meriendan del néctar rojo líquido. Dan las gracias. Y se despiden. Este matrimonio, después de varias décadas se conserva inmaculado. Quizás porque nos encontramos cuando tenemos ganas de vernos. Cada quien vive en su hogar dulce hogar.

    Alternan en el jardín, amistosamente, colibríes, lagartijas, caracoles y la manada de pug liderada por el señor Gobernador (así se llama). Los perros (machos y hembras) en nada se parecen a los políticos, muy dados a independizarse, cambiar de dueños y alimentarse de la croqueta de la ingratitud.

    Son leales amigos. Agradecidos. Obedientes. Generosos. Con extraordinaria memoria; Hachiko, el más famoso lomito japonés, es la prueba legendaria de la fidelidad y devoción de la mascota a su amo.

    Pero el gran pero, la antitesis del bienestar animal, es el criminal abandono que sufrió —por culpa de un oficial de la Secretaría de Seguridad Pública del Aguascalientes—, el binomio canino “Noche Buena”, quien murió el 16 de septiembre, tras más de seis horas encerrado en la cajuela de la patrulla. Sin agua para tomar. Sin alimento para consumir. Quemado por el candente sol. Abrazado, sólo, por el olvido, la indiferencia y el valemadrismo del ser inhumano con uniforme de guardián de la sociedad.

    El asunto se mantuvo en secreto en Secretaría de Seguridad Pública de Aguascalientes hasta que gracias a la filtración de un leal elemento de la corporación se hizo público.

    Como suele ocurrir en este caso y demás delitos de alto impacto, la respuesta del titular de SSPA, el incompetente poblano Manuel Alonso García, fue la de siempre: “ya es investigado por el área de asuntos internos para deslindar responsabilidades”, pero la indagatoria no avanza.

    ‘Noche Buena’ fue adiestrada para la detección de drogas. Se le consideró un binomio de alta valía. Estaba valuado en 10 mil dólares. El condado de Miami, Florida, se lo regaló al pueblo del estado de Aguascalientes. La policía lo llevó a la tumba. Y los gringos están a la espera de una disculpa muy sentida.

    El cinismo de Alonso García le llevó a declarar sobre las cenizas de unos de los suyos, de una eficiente colaboradora, “Noche Buena”, que Aguascalientes “tiene la mejor policía del país. No hay impedimento para que sea el número uno en seguridad”. Pero no es así. El asesinato del binomio canino lo desmiente.

    Por si fuera poco el desprecio a esos seres orgánicos que viven, sienten y se mueven por propio impulso, la gobernadora de Aguascalientes, María Teresa Jiménez Esquivel, anunció que se acabaron las galletas en forma de tigres, pumas, camellos, rinocerontes, canguros, hipopótamos, bisontes y demás especies, en despensa básica que entregará el gobierno del estado, a través del programa Oportunidades.

    “Yo no quiero que sea cualquier despensa, porque yo les podría dar despensas llenas de galletas de animalitos, pero no quiero que sea así, yo quiero que esas despensas, tengan alimento para que sus hijos puedan ir felices y contentos a las escuelas para aprender muy bien”, dijo muy oronda.

    Para echar andar el programa, a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social, se visitarán los hogares y se elaborará un expediente digital de cada uno de los beneficiarios para agilizar el trámite; muy oportuno de Oportunidades, casualmente, al inicio del Proceso Electoral Concurrente Ordinario 2023-2024.

    “Noche Buena” descansa en paz.

    Porque alguien tiene que escribirlo: En un potrero está convertida la cancha del estadio (sin)Victoria. Los propietarios del Necaxa arrastran el prestigio del recordado equipo de los Once Hermanos. Hoy, los Hidrosayos, últimos en la tabla general, son la vergüenza de Aguascalientes.

    marigra1954@gmail.com

    Fecha de publicación:
    10 de octubre de 2023, 20:36

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