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Sequía, incendios e inundaciones: cambio climático ya impacta Guanajuato
La temperatura ha subido hasta 3.5 grados en algunas regiones del estado; inestabilidad aumenta riesgos, advierten investigadores
Fecha de publicación:
12 de agosto de 2026, 16:30
Organismos internacionales confirmaron desde 2024 que el incremento de la temperatura media global había superado los 1.5 grados Celsius, pero en algunos lugares de Guanajuato, como la capital del estado, este aumento ha llegado hasta 3.5 grados entre 1940 y 2025. Esta condición está intensificando las sequías, eleva el riesgo de incendios forestales y pone en peligro la disponibilidad de agua.
Sin embargo, ante las variaciones climáticas también existen riesgos asociados con lluvias intensas en municipios atravesados por la cuenca del río Turbio.
El Registro Nacional de Emisiones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reportó, en su revisión más reciente, que Guanajuato encabeza la lista de estados, como el principal emisor de gases de efecto invernadero, con 97.35 millones de toneladas de dióxido de carbono. Entre 2015 y 2018, Guanajuato multiplicó sus emisiones casi 13 veces, al pasar de 7 millones de toneladas en 2015 a 97 millones en 2018.
Esta información se reveló en el estudio de caso sobre Salamanca, publicado en junio de 2025 por México Evalúa y la Iniciativa para la Transparencia en la Acción Climática. En el documento también se señala que este municipio es uno de los principales focos de emisión de gases de efecto invernadero, incluso por encima de entidades como Tamaulipas y Nuevo León, donde se concentra una alta actividad industrial. Salamanca concentra una quinta parte de las emisiones de todo el estado y, en 2024, durante casi la mitad del año, la ciudad presentó mala calidad del aire.

Fuente: Registro Nacional de Emisiones
En 2016, a través del Acuerdo de París, se advirtió sobre los efectos del incremento de la temperatura global y se estableció el umbral de 1.5 grados Celsius como una referencia crítica para limitar consecuencias cada vez más severas, como olas de calor extremas, incendios forestales y precipitaciones intensas. Este umbral fue rebasado ocho años después, de acuerdo con registros del Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea y de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).
En Guanajuato, investigadoras e investigadores como Michelle Farfán Gutiérrez y Yann René Ramos Arroyo han documentado en los últimos años fenómenos climáticos relacionados con el aumento de las temperaturas y la variabilidad del clima. Farfán Gutiérrez ha identificado riesgos relacionados con el fuego y la sequía, mientras que Ramos Arroyo se ha enfocado en el monitoreo de las precipitaciones.
"Si bien a nivel mundial se habla de un aumento promedio de 1.5 grados, en Guanajuato (municipio) los registros muestran un incremento de 3.5 grados. Esto evidencia que los impactos del cambio climático no son iguales en todos los territorios", señaló Farfán Gutiérrez, académica del Departamento de Ingeniería Geomática e Hidráulica de la Universidad de Guanajuato.
La especialista explicó que el incremento de la temperatura se combina con una disminución de entre 20 y 30 por ciento en la humedad relativa, especialmente durante los meses de abril y mayo, cuando coinciden el periodo de estiaje y la temporada crítica de incendios forestales. Este año, las condiciones se combinan con los efectos de El Niño, un patrón natural del clima que, en determinados periodos, altera la temperatura del océano Pacífico y la presión atmosférica, provocando cambios en el comportamiento del clima y las lluvias en distintas regiones del mundo.

Foto: Especial Incendio en la Sierra Gorda que causó afectaciones en Xichú y Victoria
Estas condiciones favorecen la propagación del fuego. Durante la temporada de incendios forestales de 2024, Guanajuato registró afectaciones en al menos 10 mil hectáreas, lo que equivale a unas 700 veces la extensión del Parque Bicentenario, en Silao. En la Sierra de Santa Rosa y Cañada de la Virgen, ese mismo año se registraron afectaciones en 2 mil hectáreas por un incendio sin precedentes que tardó más de una semana en ser controlado.
El Colegio de Ingenieros del Agua del Estado alertó que durante julio, en plena temporada de lluvias, las precipitaciones fueron menores en prácticamente todo el estado, con excepción del municipio de Acámbaro, donde se mantuvieron dentro de los niveles normales. El organismo atribuyó estas condiciones a los efectos de la canícula, cuya duración, de acuerdo con su valoración, podría haberse prolongado por la influencia del fenómeno de El Niño.
Meses críticos: menos lluvia y sequías más severas
La doctora Michelle Farfán Gutiérrez explicó que el panorama climático de Guanajuato podría agravarse este año debido a la influencia del fenómeno de El Niño, que favorecería una disminución de las lluvias en el centro del país durante los próximos meses.
De mantenerse esa tendencia, Guanajuato enfrentaría una sequía excepcional, con repercusiones no solo en los incendios forestales, sino también en la agricultura, el abastecimiento de agua y la salud de los ecosistemas.
Aunque las recientes lluvias han permitido recuperar parcialmente los niveles de algunas presas del municipio de Guanajuato, advirtió que aún existe incertidumbre sobre el comportamiento de las precipitaciones durante el resto del año.
Junto con otros especialistas, Farfán Gutiérrez realizó la investigación: “Probabilidad de incendios forestales bajo condiciones de ENSO en una región semiárida: un estudio de caso en Guanajuato”.
En el estudio se analizaron las fases del fenómeno climático Oscilación del Sur (ENSO por sus siglas en inglés) y su influencia en la probabilidad de incendios forestales en Guanajuato. Los investigadores identificaron que el déficit de presión de vapor es el indicador determinante, ya que mide la capacidad de la atmósfera para extraer humedad de la vegetación.
Los resultados revelaron que durante la fase de El Niño, el aumento de las temperaturas y la baja humedad elevarán drásticamente el riesgo de siniestros, especialmente en la región sur del estado.
En entrevista, Michelle Farfán destacó que el cambio climático se suma a décadas de pérdida de cobertura forestal derivada de la expansión urbana y agrícola en el Estado.

Foto: Especial El incremento de las temperatura podría causar más incendios forestales en Guanajuato
De hecho, explicó que actualmente menos del 30 por ciento de la cobertura forestal nativa permanece en Guanajuato, lo que reduce la capacidad de los ecosistemas para regular la temperatura, infiltrar agua hacia los acuíferos y mitigar los efectos de las olas de calor, que son precisamente uno de los efectos del incremento de las temperaturas a nivel global.
Además, advirtió que los bosques presentan mayores problemas fitosanitarios debido al estrés provocado por las altas temperaturas y la disminución de humedad, situación que favorece la aparición de plagas y hongos.
En su más reciente reporte de la temporada de lluvias, el Colegio de Ingenieros del Agua confirmó una disminución de las precipitaciones durante el mes de julio, en casi todo el estado.
“Esta canícula prolongada sí es muy posible que se deba al fenómeno de El Niño que actualmente está presente y además es muy intenso; eso se nota principalmente en toda la zona este y noreste del estado, en donde la precipitación sí fue notoriamente más baja de lo normal, que además es la región que es más afectada por el fenómeno”, informó la organización de profesionistas.
Sin embargo, también destacaron que para algunas regiones como Abasolo o Yuriria, en donde las precipitaciones fueron notoriamente más bajas de lo normal, “es complicado asegurar que esa disminución en la lluvia fue solamente por el fenómeno”. Los especialistas consideran que deben realizarse estudios más detallados para determinar los efectos.
Cambio climático eleva riesgos de inundación
Sin embargo, al enfrentar la entidad los efectos de un clima cada vez más variable, también existen riesgos por la presencia de lluvias intensas con mayor frecuencia, advirtió Yann René Ramos Arroyo, doctor en Ciencias de la Tierra y académico del Departamento de Ingeniería Geomática e Hidráulica de la Universidad de Guanajuato.
El especialista explicó que para determinar si existe un cambio en las condiciones climáticas es necesario establecer una referencia. De acuerdo con los criterios utilizados internacionalmente, señaló que la comparación se realiza con las normales climatológicas, particularmente con el período 1960 a 1990.
Ejemplificó con el caso de Guanajuato capital, en donde las precipitaciones promedio registran 700 milímetros anuales de lluvia. Este período suele comenzar a finales de mayo y concluir a finales de septiembre o principios de octubre, mientras que julio es habitualmente el mes más lluvioso, con precipitaciones que pueden alcanzar entre 150 y 180 milímetros.
Ramos Arroyo señaló que Guanajuato capital tiene un régimen de lluvias intensas que debe ser considerado en la planeación urbana y en las estrategias de prevención.
En promedio, cada año pueden registrarse alrededor de tres lluvias de aproximadamente 20 milímetros en una hora. Pero una precipitación de 40 milímetros en ese mismo lapso ya puede generar condiciones adversas.

Foto: Especial Recientemente la calle Subterránea sufrió una inundación debido a la intensidad de la lluvia
Los registros realizados por el grupo de trabajo del investigador muestran, además, que aproximadamente cada dos o tres años puede presentarse una lluvia de alrededor de 60 milímetros en una hora.
Pero el riesgo no se concentra únicamente en la capital del estado. León presenta condiciones particulares que favorecen la generación de escurrimientos durante lluvias intensas.
De acuerdo con Ramos Arroyo, la configuración geográfica de la ciudad, con la Sierra de Lobos al norte y Los Altos de Jalisco hacia el occidente, favorece la concentración de humedad y la descarga de precipitaciones en determinadas zonas.
A ello se suma que una parte de las rocas ubicadas al norte de León es impermeable, por lo que el agua tiene menor capacidad de infiltrarse en el terreno. Cuando ocurre una lluvia intensa, una mayor cantidad de agua puede convertirse en escurrimiento.
El investigador identificó también a la cuenca del río Turbio como una de las zonas de mayor riesgo. El sistema comprende municipios como León, San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón, Cuerámaro, Manuel Doblado, Abasolo y Pénjamo.
La problemática se relaciona, entre otros factores, con la poca pendiente del terreno y con el hundimiento del suelo asociado a la extracción de agua subterránea, condiciones que favorecen el encharcamiento y los problemas de inundación.
Respecto al aumento de la temperatura, Ramos Arroyo señaló que los registros históricos del Servicio Meteorológico Nacional permiten identificar una tendencia ascendente.
En algunas estaciones meteorológicas se observa un incremento de hasta 2.5 o 3 grados; sin embargo, aclaró que esos valores corresponden en particular a estaciones ubicadas en zonas urbanas, donde también interviene el fenómeno conocido como isla de calor.
Para León, agregó, también se observa un incremento de al menos 1.5 grados en la temperatura media anual y aunque esta ciudad también tiene una alta concentración de actividad industrial, hasta 2024 no ha registrado días fuera de la norma respecto a la calidad del aire, esto de acuerdo con el estudio de caso de México Evalúa.
El comportamiento de la lluvia, sin embargo, resulta más complejo. En Guanajuato capital, los registros disponibles indican que actualmente está lloviendo más al comparar las normales climatológicas, aunque esto no significa necesariamente que todo el estado esté experimentando el mismo comportamiento.
“Nos falta instrumentación”, advirtió el especialista, al señalar que la red disponible todavía no permite conocer adecuadamente la variabilidad espacial de las precipitaciones, por ejemplo en Atarjea. Las normales climatológicas tradicionales registraban alrededor de 500 milímetros de lluvia anual y nuevas estaciones instaladas en zonas altas han registrado precipitaciones de hasta mil milímetros al año.
Esto significa que afirmar de manera general que en Guanajuato llueve menos puede resultar impreciso. El investigador explicó que pueden existir regiones donde la precipitación disminuye y otras, particularmente zonas montañosas, donde está aumentando.
Por ello, consideró indispensable vincular la información meteorológica con datos sobre las condiciones del suelo, las zonas urbanizadas y las áreas que todavía conservan capacidad de infiltración.
El investigador afirmó que esta información podría utilizarse para determinar cuándo activar una alerta: si los suelos ya están saturados y se aproxima una tormenta intensa, las autoridades podrían advertir a la población sobre el riesgo de inundación en zonas de riesgo.
Prevención, la mejor estrategia
Ante los escenarios de riesgo, los especialistas consideraron que la prioridad de los tres niveles de gobierno debe ser fortalecer la prevención de incendios forestales mediante la construcción de brechas cortafuego, el manejo de combustibles vegetales y campañas permanentes de comunicación del riesgo, pero también alertamientos tempranos y monitoreo comunitario.
La especialista en incendios Michelle Farfán recordó que la legislación mexicana establece que los propietarios de terrenos forestales tienen la obligación de implementar medidas preventivas y participar como primeros respondientes en caso de incendios.
"La prevención siempre será más efectiva y menos costosa que combatir incendios que, bajo las condiciones actuales, pueden superar fácilmente la capacidad de respuesta de las brigadas", subrayó.
A pesar del panorama, Farfán Gutiérrez destacó que existen experiencias exitosas de organización ciudadana en Guanajuato que muestran cómo es posible construir resiliencia frente al cambio climático.

Ilustración: Juan José L. Plascencia
Entre ellas mencionó a los colectivos Cañadas Vivas, la Brigada Voluntaria Los Chulles, los Guardabosques Voluntarios de la Sierra de los Agustinos, el proyecto de conservación en Casa Naomin así como los grupos Guardianes del Camino Antiguo de Marfil y Río Pastita, dedicados a la restauración ambiental, prevención de incendios y limpieza de espacios naturales.
Para la investigadora, fortalecer este tipo de iniciativas comunitarias será indispensable para enfrentar una crisis climática que ya dejó de ser una amenaza futura y se ha convertido en una realidad cotidiana para Guanajuato.
Por su parte, el doctor en Ciencias de la Tierra, René Ramos Arroyo, consideró que existe un área de oportunidad para mejorar la instrumentación y la coordinación entre dependencias y especialistas, además de la creación de redes de monitoreo más amplias para que se pueda conocer con mayor precisión la variabilidad de la lluvia en el estado y establecer alertas específicas para cada región.
También planteó la posibilidad de desarrollar sistemas de monitoreo ciudadano que complementen las redes institucionales. Como referencia, mencionó que en la Sierra Gorda de Querétaro existen experiencias de monitoreo comunitario orientadas a anticipar avenidas de los ríos.
Para Ramos Arroyo, el cambio climático no necesariamente produce únicamente efectos negativos. El problema surge cuando sus consecuencias no son gestionadas adecuadamente.
“La mayor frecuencia de lluvias intensas en el estado puede representar un riesgo, pero también una oportunidad para mejorar las estrategias de almacenamiento y aprovechamiento del escurrimiento”, concluyó.
Fecha de publicación:
12 de agosto de 2026, 16:30
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