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Testimonio de sobrevivientes, prueba más sólida de la Fiscalía para imputar autoría de masacre
La defensa de los detenidos presenta coartadas y asegura que se buscaron "chivos expiatorios"; jueza concede ampliación de plazo para reanudar juicio el lunes
Fecha de publicación:
10 de julio de 2020, 04:51
En el segundo día de la audiencia para imputar los cargos de homicidio y tentativa de homicidio de los internos del anexo en Irapuato a Jesús Emmanuel "N", el representante de la Fiscalía General del Estado asignado al proceso narró ante la juez que un sobreviviente del ataque del 1 de julio pudo reconocer e identificar al acusado porque “se hizo el muerto” cuando estaban todos tirados boca abajo en el piso de la planta alta del lugar.
Por lo menos cuatro de los internos consiguieron salir con vida fingiendo su muerte.
De acuerdo con este dato de prueba expuesto por el fiscal del caso, los tres sicarios que entraron al anexo esa tarde del 1 de julio llevaban los rostros cubiertos con capuchas y se las quitaron cuando estaban adentro, cuando ya tenían sometidos en el piso a los internos y les estaban disparando.
Eso permitió a uno de los sobrevivientes describirlos posteriormente ante la Fiscalía para un retrato hablado y hacer una identificación mediante fotografías. El fiscal dijo que la identificación pudo confirmarse por el cabello que Emmanuel tenía pintado de azul y unos tatuajes en una mano.
Dos de los seis internos que quedaron heridos permanecen hospitalizados en condición grave. Los otros cuatro se recuperan.
En la carpeta quedó asentado que los peritos de la Fiscalía recuperaron en la sede del anexo 87 casquillos percutidos de armas .9 milímetros, .45 milímetros y .223 (rifles AR-15).

El abogado defensor del inculpado sostuvo en su intervención que la fiscalía “buscaba chivos expiatorios”, antes de solicitar a la juez la duplicidad del plazo constitucional, misma que le fue otorgada, por lo que esta audiencia tiene un receso hasta su reanudación el próximo lunes.
El fiscal fue narrando uno por uno los testimonios de cuatro de los heridos, así como de algunas de las mujeres que ese día se encontraban en la planta baja del anexo “Buscando el camino a mi recuperación” de la calle Guanajuato en Arandas, junto con el responsable del anexo, Erasmo, quien fue también asesinado ese día.
Uno de los hombres heridos declaró que el primero de julio a las cuatro de la tarde, todos los hombres subieron a la planta alta del anexo al terminar el aseo, con intenciones de ver una película. Minutos después, escucharon que se abrieron las puertas y voces que gritaban “¡las llaves de arriba!”.
Las mujeres comenzaron a gritar “¡por favor no nos maten!”.
Los internos del anexo se reunieron arriba. “Nos va a matar”, dijo uno. Vieron entrar a tres hombres vestidos de negro, con las cabezas cubiertas y chalecos que portaban armas largas y cortas. “¡Todos boca abajo, tírense al suelo, se los cargó la verga!”, les ordenaron mientras les apuntaban, “pongan las manos al frente”, narró el fiscal.
Según esta exposición, los encapuchados se descubrieron los rostros. Uno de ellos comenzó a preguntarles entre insultos por “el hijo de su puta madre de Francisco”. Todos negaron conocer a esa persona. “Somos del Marro”, habrían dicho los sicarios, de acuerdo con la declaración contenida en la carpeta integrada por la Fiscalía General del Estado y citada ante la juez penal.
Ante la respuesta de los internos, uno de los tres hombres que los tenían amagados hizo una llamada; luego les volvió a preguntar por Francisco y al obtener la misma respuesta negativa, “los tres (agresores) apuntaron a los internos; un primer sujeto disparó, luego los otros hacían disparos entre ráfagas, él (sobreviviente) se hizo el muerto, tenía dolor en su mano izquierda, se quedó callado y no se movió”, contó el fiscal.
En esta misma declaración quedó asentado que el sobreviviente dijo haber visto que después de los disparos, uno de los sicarios tomó fotografías y videos y después los tres bajaron corriendo. Escuchó más disparos y en ese momento “se desmayó y despertó en el hospital”.
Fue este hombre quien atestiguó para la Fiscalía que uno de los responsables de la matanza “tenía tatuajes en los dedos y traía el pelo pintado de azul”, indicios con los que un dibujante de la Fiscalía General de Guanajuato hizo el retrato hablado.

El fiscal dijo que otro de los sobrevivientes se mantuvo agachado mientras uno de los sicarios se colocaba a su lado y disparaba. “Sintió un golpe en la mano y se hizo el muerto” así que logró salir a pedir ayuda cuando los tres atacantes se fueron.
La Fiscalía incluyó un tercer testimonio de otro sobreviviente que “se hizo bolita” mientras los tres sicarios preguntaban por la persona a la que buscaban, y el de una cuarta persona que dijo haberse colocado entre dos colchonetas en el piso para también fingir que estaba muerto tras los disparos.
También se incluyeron las declaraciones de las cuatro mujeres sobrevivientes, que estaban en la planta baja con Erasmo, el dueño del centro de rehabilitación. En estos testimonios se señala que los atacantes las encerraron en una de las habitaciones con el dueño y, una vez que ultimaron a los internos de la planta alta, regresaron, hicieron una llamada para preguntar “¿qué hacemos con ellos?”, mataron a Erasmo e hirieron a una de las mujeres y salieron.
Cuestiona defensor testigos “fabricados”
El fiscal presentó la declaración de la esposa del barbero con quien Jesús Emmanuel trabaja en Celaya. Este testimonio refiere que “el pelo lo tenía pintado de color azul… tiene un tatuaje en el cuello, brazo… llegó por la noche y pidió quedarse a dormir en el domicilio (de la pareja)” y que ese mismo día, Emmanuel se pintó el cabello de color negro”.
Como prueba, la Fiscalía recogió el “traste” donde se disolvió la pintura.
A Jesús Emmanuel lo hallaron porque “ya tenían sus datos por el hecho del 20 de junio de 2020” en San Isidro de Elguera, donde fue detenido y acusado de delitos contra la salud, aunque no fue vinculado a proceso y quedó en libertad en esa ocasión.
El 4 de julio, uno de los sobrevivientes del anexo identificó a Jesús Emmanuel en las fotografías que se le presentaron. “El testigo afirmó que fue el sujeto” dijo el fiscal y citó textualmente la declaración: “lo reconozco por sus rasgos, su cara, es la persona que disparó el día de los hechos”.
En esta audiencia se confirmó lo publicado por POPLab sobre los otros dos hombres acusados de ser coautores del multihomicidio en el anexo, mismos que se encuentran en un proceso del Ministerio Público Federal por delitos contra la salud y portación de armas del Ejército.
En su turno, el defensor de Jesús Emmanuel argumentó que la Fiscalía busca “chivos expiatorios”. Ofreció como sus datos de prueba la declaración de la esposa del patrón del detenido -la misma que antes había mencionado el fiscal- así como de otras cuatro personas, y dijo ignorar “de dónde sacó el fiscal” el testimonio de la mujer, pues afirmó que ella y su esposo fueron detenidos con Emmanuel el mismo día y estuvieron desaparecidos por varias horas.
Por ello, solicitó copia de la carpeta de investigación derivada de la detención de los tres.
Una vez que el defensor solicitó la ampliación del plazo constitucional para presentar estas pruebas con el propósito de conseguir que Jesús Emmanuel no sea vinculado a proceso, la jueza decretó un receso hasta el lunes por la mañana. Mientras tanto, el detenido permanecerá en prisión preventiva.
Fecha de publicación:
10 de julio de 2020, 04:51
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