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Critican escritores opacidad y conflicto de interés en Premio Nacional de Cuento
Resultados de certamen y manejo del mismo por la Secretaría de Cultura profundizan crisis editorial en Guanajuato
Fecha de publicación:
7 de mayo de 2026, 18:27
La comunidad literaria de Guanajuato y la Secretaría de Cultura vuelven a estar en un nuevo foco de tensión por la falta de transparencia y el presunto conflicto de interés derivado de los resultados del Premio Nacional de Cuento Efrén Hernández 2026, cuyo ganador fue Jesús Ernesto Guevara Villarreal.
El presunto conflicto de interés se centra en que el escritor mantendría una relación de amistad con la escritora Elma Correa, integrante del jurado del premio, derivada de actividades literarias compartidas y de ya que ambos son originarios de Mexicali, Baja California. Sin embargo, la directora editorial y de publicaciones de la Secretaría de Cultura, Katia Nilo Fernández, sostiene que no hay forma en que ninguno de los dos tuviera conocimiento de la participación de uno u otro.
“Los candados y todos los procesos se siguieron conforme a la convocatoria y conforme a la legislación”; sostuvo la funcionaria. Incluso sostuvo que el contralor interno testificó toda la deliberación.

Foto: Especial El ganador del premio fue anunciado en redes sociales
Aunque inicialmente algunas versiones señalaron que se trataba de una relación circunstancial, días después de darse a conocer los resultados surgieron en redes sociales evidencias de un vínculo más estrecho, como participación conjunta en eventos literarios, colaboraciones editoriales e incluso la inclusión de Guevara Villarreal en talleres coordinados por Correa.
Las inconformidades también están relacionadas con el incumplimiento de las fechas establecidas en la convocatoria, donde se informó que los resultados se darían a conocer el 13 de abril de 2026 en medios nacionales y estatales. Sin embargo, ese día transcurrió sin anuncio oficial ni explicación pública sobre el retraso.
Fue hasta el miércoles 15 de abril, después de las 20:00 horas, de acuerdo con los registros de publicación en redes sociales, cuando la Secretaría informó que el ganador era Jesús Guevara. La decisión fue tomada por el jurado integrado por Elma Correa, Bibiana Camacho y Gilma Luque.
Ante estas irregularidades, la escritora Macaria España presentó una queja formal ante la Secretaría de Cultura, misma que será revisada por el Órgano Interno de Control de la dependencia, de acuerdo con un oficio de respuesta enviado por el subsecretario de Desarrollo y Promoción Artística y Cultural, Álvaro Octavio Lara Huerta.
A estas críticas se suma un clima previo de tensión y desconfianza entre escritores, editores y promotores culturales agrupados en el Fondo Editorial Guanajuato, quienes desde reuniones anteriores habían señalado incumplimientos de la Secretaría de Cultura en la construcción de una política editorial clara para Ediciones La Rana.
Nilo Fernández informó que hay avances en los compromisos relacionados con la profesionalización y democratización de autores locales, con la realización de residencias, la participación de estos mismos en ferias nacionales e internacionales, un par de publicaciones físicas de libros, aunque el proyecto para el año son más de 20 proyectos de intercambio en otros países, entre otros.
Como uno de los pendientes relevantes está la integración del Comité Editorial.
Resultados, “bandera roja” en gestión editorial
Escritores y escritoras que participaron en el certamen cuestionaron la falta de transparencia y claridad en los criterios de selección de la obra ganadora, comenzando por el incumplimiento de la fecha del fallo, establecida en la convocatoria para el 13 de abril.
De acuerdo con las bases del premio, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado y Ediciones La Rana, los trabajos participantes debían ser obras originales firmadas con seudónimo. Para ello, se estableció el llenado de un formulario de registro, además de otro destinado al envío de datos personales.
En la convocatoria se precisó que la información personal sería manipulada única y exclusivamente por la persona responsable del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Cultura, con la intención de preservar la imparcialidad del certamen. El estímulo económico para la persona ganadora se fijó en 150 mil pesos.
Respecto al jurado, la convocatoria señalaba que la dependencia elegiría a tres personas de amplio prestigio en el ámbito literario. Las seleccionadas fueron Bibiana Camacho, Gilma Luque y Elma Correa.
Debido a que los resultados no se dieron a conocer en la fecha establecida, sino hasta dos días después, el miércoles 15 de abril, escritoras y escritores participantes denunciaron en redes sociales el incumplimiento de la propia convocatoria.
Algunas personas concursantes, quienes pidieron reservar su identidad por temor a represalias, recordaron que el fallo debía publicarse el 13 de abril de 2026, es decir, el segundo lunes del mes. Sin embargo, la fecha transcurrió sin anuncio oficial ni explicación pública sobre el retraso.
“Eso ya lo tornó sospechoso y abrió la puerta a la desconfianza y la opacidad, porque siendo una dependencia pública tienen la obligación de haber hecho este aviso de que se tenía que alargar, ya fuera por la razón que ellos quisieran externar”, explicó en entrevista la escritora Macaria España.
De esta forma, España presentó un oficio de queja dirigido a la secretaria de Cultura, Lizeth Galván Cortés, con copia para la Contraloría Interna y para Edith Moreno, presidenta de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología y Cultura del Congreso local.
En el escrito se incluyó la preocupación por un posible conflicto de interés entre una integrante del jurado y el ganador, no sólo por compartir lugar de origen, sino porque con el paso de los días surgieron en redes sociales evidencias de que ambos han coincidido en eventos literarios y colaboraciones editoriales.

Foto: Especial Participantes del concurso consideran que la relación del ganador y una de la juradas no es casual
“No es cierto que sea una relación solamente ocasional, sino que en realidad sí mantienen una amistad y han participado en muchos eventos literarios juntos; inclusive, aparte de que ella le hizo la cuarta de forros a su único libro, también lo incluyó en una de las antologías de sus talleres. Por otra parte, realizaron una gira en algunos estados promoviendo uno de sus libros, tanto Elma como Jesús Guevara, lo cual despierta más suspicacias”, detalló, lo que significa que la escritora podría conocer el estilo y la obra del autor.
Además, en la denuncia se señaló la omisión de informar oportunamente sobre el retraso del fallo, el uso de formularios de Google como plataforma de registro lo que, a juicio de las personas inconformes, compromete el anonimato al requerir correos electrónicos identificables, así como la ausencia de información pública sobre los mecanismos utilizados para garantizar la confidencialidad en la recepción de las obras.
La escritora consideró que el caso del Premio Efrén Hernández representa una “bandera roja” que confirma las reservas del gremio literario sobre la actual gestión editorial de la Secretaría de Cultura.
“Se viene trabajando con mucha desconfianza por parte del gremio literario hacia las autoridades, en este caso hacia la directora editorial y la propia titular de la Secretaría. Esto solamente suma un punto más de por qué el gremio, desde el nombramiento de esta persona, ha tenido reservas en cuanto al desempeño de sus funciones”, subrayó.
Entrevistada sobre el tema, Katia Nilo, directora editorial y de publicaciones de la Secretaría de Cultura, aseguró que el proceso de selección del Premio Nacional de Cuento se realizó con apego a la convocatoria y bajo mecanismos de anonimato y transparencia.
Explicó que las juradas: Bibiana Camacho, Gilma Luque y Elma Correa, fueron seleccionadas a partir de una revisión de perfiles con trayectoria académica y profesional en el género del cuento, además de experiencia en docencia, crítica y escritura.
Nilo detalló que las invitaciones a las juradas se realizaron cuando la convocatoria estaba próxima a cerrar, con el objetivo de evitar posibles conflictos de interés o conocimiento previo sobre las obras participantes. Asimismo, señaló que las dictaminadoras firmaron cartas de no conflicto de interés y que los textos fueron enviados únicamente con pseudónimos y códigos alfanuméricos, sin datos que permitieran identificar a las y los autores.
Sobre las críticas relacionadas con el uso de formularios digitales para el registro de obras, indicó que antes de entregar los documentos al jurado se realizó una revisión técnica para eliminar cualquier referencia que pudiera revelar la identidad de las personas concursantes.
De esta manera, enfatizó en que no existía forma de que las dictaminadoras conocieran la identidad de los participantes.
Katia Nilo agregó que durante el proceso de deliberación estuvo presente el órgano interno de control de la dependencia, con acceso a toda la documentación correspondiente, como parte de las medidas de transparencia implementadas. Aunque consideró que el proceso se realizó conforme a la normatividad vigente, reconoció que siempre existe la posibilidad de fortalecer mecanismos para evitar suspicacias en futuras ediciones del certamen.
Conflicto que se suma a crisis más amplia
Desde el nombramiento de Katia Nilo Fernández al frente de la Dirección General Editorial y de Publicaciones, en sustitución de Mauricio Vázquez González, en junio del año pasado, integrantes del gremio literario en Guanajuato cuestionaron la falta de experiencia editorial del nuevo perfil, así como la ausencia de una estrategia de largo plazo para Ediciones La Rana.
Nilo Fernández se desempeñaba previamente como directora general de Producción Artística de la Secretaría. De acuerdo con su currículum, dirigió la Feria Nacional del Libro de León, fue diseñadora de la FENAL Digital en 2020 y estuvo a cargo de la convocatoria de los Premios de Literatura León durante seis ediciones.
En pronunciamientos previos, autores y editores integrados en el Fondo Editorial Guanajuato advirtieron sobre una “tecnocratización” de la política editorial, al denunciar acciones aisladas, falta de indicadores de impacto y ausencia de una estrategia integral para fortalecer la literatura local.
En mesas de trabajo realizadas después de que se hicieran públicas estas inconformidades, la Secretaría de Cultura asumió diversos compromisos, entre ellos la creación de convocatorias para primeras publicaciones dirigidas a autoras y autores del estado sin libros previos; residencias, tutorías y talleres especializados con enfoque inclusivo, territorial y de juventudes; encuentros de escritoras, así como la participación de creadores guanajuatenses en ferias, festivales y circuitos editoriales nacionales e internacionales.

Foto: Especial Escritores y escritoras de Guanajuato se reunieron con autoridades de Cultura
También se planteó la creación de un Comité Editorial Consultivo integrado por especialistas en publicación impresa, digital, sonora, comercialización, arquitectura del conocimiento e inteligencia artificial.
Otras promesas incluyeron la producción de audiolibros, ebooks y formatos accesibles; la creación de nuevos sellos editoriales dentro de Ediciones La Rana; formación continua en oficios editoriales mediante un taller-escuela, así como un plan de sostenibilidad para toda la cadena editorial. Además, se propusieron alianzas con librerías, plataformas digitales y universidades, junto con la creación de una plataforma digital para la consulta y venta del catálogo editorial.
Asimismo, se prometió la implementación de un programa de presentaciones editoriales y lecturas en voz alta, además del impulso a una Ley de Fomento a la Lectura. Sin embargo, hasta la fecha no se ha armonizado la legislación estatal en materia cultural con los recientes cambios en la estructura administrativa del área.
Asegura Nilo avances en profesionalización, distribución y nuevas publicaciones
La editorial estatal mantiene avances en los compromisos establecidos con escritores y escritoras de Guanajuato, particularmente en materia de profesionalización, democratización del acceso a publicaciones y fortalecimiento de la distribución editorial, afirmó la directora editorial de la Secretaría de Cultura, Katia Nilo.
La funcionaria explicó que desde su llegada al cargo, hace 10 meses, se definieron tres ejes de trabajo con la comunidad literaria guanajuatense, enfocados en el desarrollo del ámbito literario estatal: la profesionalización de autores, la innovación editorial y el fortalecimiento de la cadena de distribución del libro.
Destacó por ejemplo, la participación de autores becarios en el Festival de San Miguel de Allende, donde recibieron talleres de profesionalización. Además, mencionó las tutorías realizadas dentro del Fondo para las Letras Guanajuatenses.
Nilo también informó que este año la editorial ya cuenta con dos novedades editoriales presentadas en la feria del libro: el poemario ganador del Premio Minerva Reynosa y La noche de los ajolotes, obra derivada del taller del Fondo para las Letras Guanajuatenses.
Asimismo, adelantó que próximamente será anunciado el Encuentro de Escritoras, proyecto contemplado dentro de los compromisos asumidos por la dependencia.
En cuanto a premios literarios, señaló que en este periodo ya fueron lanzadas dos de las tres convocatorias nacionales de la editorial y está próxima la publicación de la correspondiente al Premio Jorge Ibargüengoitia de Novela.

Foto: Especial Feria Internacional de Libro de Bogotá
La directora agregó que actualmente se trabaja en la publicación de los textos ganadores del Concurso Nacional de Literatura Infantil y en un programa editorial que contempla cerca de 20 títulos entre nuevas publicaciones y reediciones.
Entre las reediciones previstas se encuentra Juguete Popular, obra publicada originalmente en 2004 y cuya actualización contempla rediseño y revisión de contenidos para dialogar con contextos contemporáneos. La selección de publicaciones se realiza mediante determinaciones externas a la Secretaría de Cultura, con participación de especialistas, editores y jurados independientes, además atendiendo a criterios de equidad de género y calidad literaria, según aseguró.
Sobre la distribución editorial, Katia Nilo dijo que este ha sido uno de los principales enfoques de trabajo durante los últimos meses. Indicó que Ediciones La Rana ha fortalecido su presencia en ferias nacionales e internacionales para ampliar la circulación tanto de publicaciones institucionales como de editoriales independientes del estado, la más reciente la Feria Internacional del Libro de Bogotá en donde se impulsaron intercambios con autores colombianos, aunque no se cuestionó en qué consisten estos intercambios.
En ese sentido, destacó el trabajo coordinado con integrantes del Fondo Editorial Guanajuato para generar espacios de exhibición y venta de libros.

Foto: Especial La noche de los axolotes
Además, se invirtieron 258 mil pesos en la compra de maquinaría para el taller de encuadernación: una laminadora, una compresora y un compresor.
Respecto a los pendientes, la directora señaló que uno de los principales proyectos en desarrollo es una nueva plataforma digital de Ediciones La Rana, diseñada no solo para venta de libros, sino también como espacio interactivo para difusión y consulta editorial.
Indicó que actualmente continúan las ventas mediante redes sociales y catálogo en línea, mientras se concreta el lanzamiento de esta nueva herramienta tecnológica.
Finalmente, Nilo Fernández aceptó que también continúa pendiente la formalización del comité editorial, debido a que la secretaría trabaja en un marco jurídico.
Fecha de publicación:
7 de mayo de 2026, 18:27
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