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1/20/2026
Por no tener base Gilberto no paró, pese a la diabetes: murió de Covid y contagió a su familia

Por no tener base Gilberto no paró, pese a la diabetes: murió de Covid y contagió a su familia

Siete mil trabajadores de salud en Guanajuato permanecen desprotegidos por su situación laboral; la basificación anunciada por Diego Sinhue Rodríguez al inicio de la pandemia, así como la inversión en infraestructura y equipo, son insuficientes

Fecha de publicación:
4 de septiembre de 2020, 16:11

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    Gilberto Báez Rangel era uno de los 7 mil trabajadores de la salud en Guanajuato sin acceso a derechos laborales por no estar basificados. Padecía diabetes y sobrepeso y fue obligado a soportar excesivas cargas de trabajo durante la pandemia, mientras trabajadores con base laboral y comorbilidades sí han tenido el resguardo debido. Falleció de COVID-19 y contagió a su familia. El Centro de Salud de Pueblo Nuevo, que pertenece al Instituto de Salud Pública del Estado de Guanajuato, ha dicho entre su personal que Gilberto murió por causas ajenas a su trabajo.

    El pasado 21 de agosto, Día del Trabajador Social, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo y el secretario de salud Daniel Díaz Martínez no perdieron la oportunidad para hablar de la "grandeza del Sistema de Salud" de Guanajuato y de sus profesionales. El 02 de septiembre Rodríguez Vallejo dijo en una entrevista promocional con el portal El Pípila.mx que han invertido más de 400 millones de pesos en equipamiento médico y en reconversión de hospitales.

    Sin embargo, dicha inversión no ha redundado en la basificación de los miles de trabajadores desprotegidos que forman parte de ese "ejército del sector salud que día a día se juegan la vida por protegernos a todos".

    Foto: especial
    Foto: especial

    Miroslava habla de su padre en presente, "como si todavía estuviera vivo". —"Así se llama para mí: José Gilberto Báez Rangel"—dice. En un lapso de quince días prácticamente toda su familia se enfermó y tres de sus miembros fallecieron: su papá el Dr. Báez, su abuela (madre del doctor) y su tío (hermano del doctor). Aunque su acta de defunción dice que murieron de COVID-19, el hecho es que a Gilberto lo obligaron a ir a trabajar con doble carga laboral todos los días desde que comenzó la pandemia, pese a que tenía diabetes y sobrepeso.

    Gilberto trabajaba en el Programa de Riesgo Cardiovascular en el Centro de Salud o Unidad Médica de Atención Primaria (UMAPS) de Pueblo Nuevo, que pertenece el Instituto de Salud Pública del Estado de Guanajuato (ISAPEG) de la Secretaría de Salud de Guanajuato (SSG) con Daniel Díaz Martínez como su titular.

    En dicho programa daba atención, junto con su equipo (enfermera, nutrióloga y promotora), a adultos mayores o personas con hipertensión, diabetes, obesidad y dislipidemia. Los pacientes que atendía el doctor Báez eran pacientes descontrolados que buscaban ser llevados a buen control en su alimentación y tratamientos.

    Foto especial. Diego Sinhue Rodríguez y Daniel Díaz Martínez en UMAPS Pueblo Nuevo
    Foto especial. Diego Sinhue Rodríguez y Daniel Díaz Martínez en UMAPS Pueblo Nuevo

    Gilberto vivía en Irapuato e iba y venía todos los días a Pueblo Nuevo llegando al Centro de Salud a las 7:30 am y regresando a las 4:30 pm a su casa durante años. "Se distinguió por tratar muy bien a sus pacientes. Cuando no seguían bien su tratamiento los regañaba porque le interesaba que cuidaran su salud". Era una persona atenta, buen compañero de trabajo, comprometido y al pendiente de su familia.

    Sin embargo, cuando comenzó la pandemia y enviaron a casa al personal de base que sufre comorbilidades, a él y a sus compañeras y compañeros eventuales se les dejó trabajando al frente de la contingencia sanitaria, no importando si ellos mismos eran vulnerables a la COVID-19. Así fue que tras un primer brote del que salió ileso —no así compañeros suyos que sí presentaron síntomas— se contagió semanas después mientras estaba en funciones.

    "Cuando empezó esto de la pandemia en enero teníamos el compromiso más fuerte que nunca de llevar a estos pacientes a buen control y, por consiguiente, a los compañeros que son de base, pero que tienen alguna comorbilidad (adultos mayores, con diabetes, hipertensión), los mandaron a casa. A ellos sí los protegieron", explica una trabajadora del UMAPS de Pueblo Nuevo.

    De acuerdo con profesionales de la salud eventuales en el ISAPEG, los trabajadores de base sí tienen todos los derechos de ley y desde abril están fuera de funciones protegidos de los contagios laborales. "Nosotros que somos eventuales llevamos la parte más fea, porque tenemos que sacar el trabajo de los que obviamente están resguardados y siguen cobrando su salario tal como es", explican.

    Trabajadores eventuales duplican carga laboral ante COVID-19

    Antes de la pandemia, Gilberto con su equipo estaban a cargo de un solo consultorio en el UMAPS, pero como los médicos del fin de semana son adultos mayores y tienen base, los enviaron a casa. A uno de los doctores eventuales lo reasignaron al fin de semana para cubrir a los médicos con licencia y a él, por su parte, lo dejaron a cargo de dos consultorios entre semana.

    Esto les duplicó el trabajo presionándolos de manera excesiva porque ahora atendían a casi el doble de pacientes. En tiempos normales Gilberto y su equipo atendían 11 o 12 pacientes con cita por día; durante las peores semanas de la pandemia atendieron alrededor de 20 en el mismo tiempo de trabajo. "Por la carga de trabajo, él ni desayunaba. Tomaba puro café y agua".

    Foto: Especial
    Foto: Especial

    Cuenta personal del UMAPS que Báez no debía atender a pacientes con COVID, porque esa no era su función. Sin embargo, sí hubo pacientes que recibió y que terminaron obteniendo un diagnóstico positivo a SARS-CoV-2. "De los pacientes que él atendía sí hubo una que salió positiva. El doctor la vio, y el resultado salió hasta julio".

    "Mi papá decía —explica Miroslava— que como no había tanto personal, él debía estar al pendiente de sus pacientes de diabetes. Además, obviamente, necesitaba el ingreso económico". Cuenta que cada fin de contrato Gilberto sufría mucho estrés por no saber si tendría trabajo nuevamente.

    Brotes de COVID entre el personal de UMAPS Pueblo Nuevo

    Miroslava relata que la enfermera de Gilberto había dado positiva a COVID en junio. También otros trabajadores del UMAPS. "Cuando empezaron los contagios en el Centro de Salud, empezaron otros compañeros. A todos nos hicieron la prueba", dice personal del UMAPS. En esa ocasión Gilberto no se contagió, pero llegando julio dio positivo.

    Foto: Especial
    Foto: Especial

    El 22 de julio comenzaron con un cuadro gripal Gilberto, su madre y su hermano. Los tres padecían diabetes. El resto de la familia se aisló limitando sus encuentros. Algunos de ellos se contagiaron también, pero con síntomas leves y sin necesidad de hospitalización. Tras varios días de estar internado, primero en el UMAPS de Pueblo Nuevo y luego en el Hospital General de Irapuato, Gilberto tuvo que ser sometido a intubación. No obstante, el coronavirus le provocó fibrosis pulmonar y no resistió.

    "Desde que se contagió lo dejé de ver, tengo más de un mes que no veo a mi papá", dice Miroslava. "El 24 de julio fuimos a ver a mi papá, mi abuelita y mi tío con nuestras medidas de seguridad. Fue la última vez que vi a mi papá. Pero no lo abracé, ni si quiera lo pude tocar por lo mismo. En una videollamada fue la última vez que lo vi". La madre de Gilberto murió el 06, él falleció el día 07 y su hermano el 11 de agosto.

    ISAPEG amedrenta y amenaza al personal de salud

    A raíz del fallecimiento del Dr. Gilberto Báez, en el UMAPS Pueblo Nuevo ha circulado una versión oficial: que Báez fue contagiado fuera y no durante sus funciones como médico, ni por la excesiva carga de trabajo mediante la que se sobreexpuso al virus.

    Las y los trabajadores de distintas jurisdicciones sanitarias han hecho saber a POPLab que son frecuentes las represalias por parte de directivos y jefes. Aún más desde que trabajadores Anexo IV y U013 se han manifestado en redes sociales contra la SSG.

    "No se lo entregamos al INSABI", dice Diego Sinhue

    En la entrevista promocional en El Pípila.mx el gobernador Rodríguez Vallejo insiste en que gracias a que no entregaron a Guanajuato al Instituto Nacional del Bienestar (INSABI) es que han podido sostener al "mejor sistema de salud de México". Sin embargo, trabajadores eventuales como Gilberto y su equipo del Programa de Riesgo Cardiovascular en el UMAPS Pueblo Nuevo tienen un contrato modalidad Anexo IV que depende, justamente, de un recurso federal del INSABI.

    Contratos como U013 y Anexo IX son subsidios federales para el ISAPEG, cuyos contratos son responsabilidad del ISAPEG y no de federación. El personal eventual dice a este medio de comunicación que los directivos en hospitales, clínicas y centros de salud de la SSG dicen constantemente que no han sido basificados porque sus contratos son federales. Sin embargo, acuerdos como el Anexo IV especifican claramente que los estados "deberán incluir las prestaciones establecidas en la Ley del ISSSTE".

    Daniel Díaz y Diego Sinhue han prometido en numerosas ocasiones brindar seguridad laboral a los más de 7 mil trabajadores sanitarios en esta situación de precariedad. Pero la pandemia sigue y el personal vulnerable de contrato es el que ha sido contagiado mayoritariamente. Esto incumple no solo los acuerdos firmados con el INSABI, sino que al no ofrecer las prestaciones mínimas a sus trabajadores, el ISAPEG-SSG está violando la Ley Federal del Trabajo.

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